La Liga cerró filas contra Mentesana, pero crecen las dudas sobre el rol de los clubes salteños

12/05/2026

La interna del fútbol salteño volvió a explotar públicamente. Esta vez, con un comunicado firmado por la amplia mayoría de los clubes afiliados a la Liga Salteña de Fútbol en respaldo a la conducción de Sergio Chibán y en abierto rechazo al presidente de Gimnasia y Tiro, Marcelo Mentesana, a quien acusaron de sostener una “campaña de agresión y hostigamiento” contra la institución y sus dirigentes.

El documento, impulsado por 19 de los 20 miembros que integran la Liga, expone el creciente quiebre entre el titular del “Albo” y la conducción liguista. Según señalaron los presidentes de los clubes capitalinos, “durante los últimos cinco años hemos asistido a una serie de hechos que involucran a todos los miembros del Comité Ejecutivo, su presidente y los clubes afiliados, y que con reiteradas declaraciones mediáticas afectan la institucionalidad y la convivencia del fútbol salteño”.

La reacción llegó luego de las declaraciones que Mentesana realizó el pasado 30 de abril en un medio cercano a su gestión, donde apuntó directamente contra la Liga Salteña al sostener que “la Liga siempre ha sido un palo en la rueda” y que existiría una “persecución por la recaudación” hacia los clubes.

Las palabras no pasaron desapercibidas dentro del armado que conduce Chibán. Rápidamente, la mayoría de los dirigentes salió a respaldar institucionalmente al presidente liguista y a cuestionar el tono y las acusaciones del titular de Gimnasia y Tiro.

Sin embargo, detrás del comunicado también emergen contradicciones que atraviesan desde hace años al fútbol doméstico salteño. Muchos de los clubes que hoy se alinean con la conducción de la Liga arrastran profundas crisis económicas, escasa infraestructura y poca participación real en competencias de peso dentro del esquema afista.

En distintos barrios de la capital, las instituciones sobreviven con dificultades para sostener divisiones inferiores, contener a chicos y adolescentes o competir en condiciones mínimas. En varios casos, el deterioro institucional contrasta con la fuerte disciplina política que mantienen puertas adentro de la Liga.

La discusión de fondo parece exceder ya la figura de Mentesana. Mientras desde Gimnasia y Tiro denuncian trabas económicas y decisiones que afectarían a los clubes con mayor convocatoria, desde la Liga responden cerrando filas en defensa de Chibán y del actual esquema de conducción.

En el medio, el fútbol salteño continúa atrapado en una lógica donde las disputas dirigenciales ocupan más espacio que el desarrollo deportivo. Y mientras los comunicados vuelan de un lado a otro, muchos clubes siguen lejos de resolver los problemas estructurales que padecen desde hace años.

A eso se suma una crítica cada vez más repetida en distintos sectores vinculados al fútbol local: el crecimiento de los bingos y los mecanismos de recaudación como eje central de la actividad liguista, en detrimento de políticas deportivas concretas para fortalecer inferiores, infraestructura y competencia real.

La pelea ya dejó de ser silenciosa. Y aunque el comunicado buscó aislar políticamente a Mentesana, también terminó exponiendo las tensiones, dependencias y fragilidades que atraviesan al fútbol salteño desde hace tiempo.

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