Del “son sectarios” al “háganme un lugar”: Álvarez aterriza en LLA

Política06/05/2026 Borocotización a la salteña

Después de destrozarlos por “sectarios” y sin rumbo, Agustina Álvarez pega el salto a La Libertad Avanza justo cuando el bloque es un collage de internas, denuncias y licencias oportunas. De la crítica al abrazo, en tiempo récord… y en el peor momento.

Hay decisiones políticas y después está el timing de Agustina Álvarez: eligió sumarse a La Libertad Avanza cuando el bloque en el Concejo Deliberante está más cerca del “sálvese quien pueda” que de un proyecto político.

El pase ya es oficial. Foto, bienvenida, todo para redes. Porque en la práctica, el bloque libertario viene de una seguidilla de papelones que ni el mejor community manager puede maquillar.

Maximiliano Casasola pidió licencia “por razones personales” justo cuando la cosa se ponía incómoda con denuncias en su contra por violencia de genero. Una casualidad tan oportuna como conveniente. 

En tanto, Laura Jorge Saravia, mientras tanto, sube a sus instagram recetas de cocinas y Rodrigo Quinteros se lo ve muy compenetrado en su rol de vicepresidente junto a Madile. 

En los hechos, el bloque navega  sin rumbo. Sin línea, sin coordinación y sin alguien que explique para qué están ahí. Cada uno toca su instrumento, pero nadie sabe qué canción.

Y en medio de ese panorama, aparece Álvarez. La misma que hace un año los trataba de sectarios, que cuestionaba su falta de acuerdos y que marcaba distancia ideológica. “Nosotros creemos en un Estado eficiente, no en destruirlo”, decía. Bueno… parece que ahora no era tan profundas las diferencias.

Lo cierto es que su salida del PRO, según huestes macristas, se debe a que el partido estaría colonizado por el saencismo: “luché mucho y no tengo fuerza ni plata para competir", le dijo a sus conocidos. 

Vale preguntarse sobre su cambio de equipo: ¿convicción o supervivencia? Porque si algo queda claro es que Álvarez no se sube a un barco ordenado. Se sube a uno que ya venía haciendo agua. Pero en política, a veces no importa cómo está el barco… sino no quedarse afuera y ver como acomodarse hacia adelante. 

Y en ese juego, La Libertad Avanza —aunque esté en su peor momento— todavía ofrece algo: lugar para rosquear y proyectarse. 

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