La metamorfosis de Guzmán Coraita: de denunciar opacidad a esquivar preguntas como funcionario

14/03/2026 De la denuncia al blindaje

El senador nacional y convencional constituyente Gonzalo Guzmán Coraita, que construyó su perfil público denunciando la falta de transparencia y los vínculos espurios entre política y medios, hoy responde con molestia, blindaje y silencio cuando las preguntas rozan intereses de su propio espacio y de su entorno.

Hay dirigentes que llegan a la función pública prometiendo cambiar las reglas del juego. Gonzalo Guzmán Coraita supo construir su perfil desde ese lugar: el de quien señalaba la opacidad, denunciaba las zonas grises del poder y cuestionaba los vínculos entre política, medios e intereses privados. Pero el paso del llano al cargo parece haber producido en él una transformación demasiado conocida en la política argentina: la del denunciante que, una vez dentro del sistema, empieza a incomodarse con aquello mismo que antes decía combatir.

La escena ocurrida en el Concejo Deliberante de Salta expuso con claridad esa metamorfosis. El periodista Samuel Valdiviezo quiso consultarlo sobre un tema de interés público evidente: el viaje de Manuel Adorni y su esposa a Nueva York en vuelo oficial, en medio de un ajuste brutal sobre salud, educación, ciencia, ambiente y múltiples áreas del Estado pero además cuando ellos mismos criticaban cuando a eso lo hacían otros. No se trataba de una emboscada ni de una provocación, era una pregunta política sobre un hecho político. Sin embargo, la respuesta no fue una explicación ni una opinión, sino molestia, silencio y blindaje.

Ese blindaje tuvo, además, una puesta en escena particular. Junto a Guzmán Coraita apareció su compañero de banca y de partido, Gino Di Matteo, en un rol más cercano al de escudero político que al de representante institucional. La postal dejó en evidencia un mecanismo viejo con envoltorio nuevo: el funcionario que evita responder y el entorno que funciona como cerco ante la pregunta incómoda. Nada demasiado distinto de aquellas prácticas que desde el discurso libertario se prometía desterrar.

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Gonzalo Guzmán Coraita, en otros tiempos, cuando hacía Salta Transparente

Pero el episodio con Valdiviezo no fue aislado. Durante la misma jornada, el senador ya había mostrado fastidio frente a otra consulta periodística, esta vez del colega Keny Serrano, sobre la disputa por una frecuencia histórica del dial salteño. La Estación FM trabaja desde hace 25 años en ese dial (107.9), mientras que el grupo La 3, vinculado a Patricia Wierna y a Silvia Guzmán Coraita, hermana del legislador, pretende quedarse con la licencia. El concurso fue abierto hace dos años por el ENACOM y la propuesta que ganó fue la de Wierna. El expediente, sin embargo, nunca fue transparentado públicamente, y el dato político no es menor: el organismo se encuentra intervenido por el gobierno libertario de Javier Milei, espacio del que Guzmán Coraita forma parte y con el que mantiene vínculos directos.

Ahí es donde la contradicción se vuelve más aguda. Porque si alguien que edificó su visibilidad pública denunciando la falta de transparencia, los negocios cruzados y las complicidades entre dirigencia y medios, debería ser el primero en dar explicaciones cuando una situación de esas características salpica a su propio entorno. Pero ocurre lo contrario: cuando la pregunta apunta al poder ajeno, hay discurso; cuando roza la propia trama, aparece el enojo.

La metamorfosis de Guzmán Coraita no es solo personal. También dice algo de una parte de La Libertad Avanza en Salta: dirigentes que llegaron envueltos en consignas contra la casta, pero que en el ejercicio del poder adoptan reflejos demasiado parecidos a los de la vieja política. Blindarse, esquivar, victimizarse frente al periodismo y responder con hostilidad en lugar de argumentos. En esa secuencia, la transparencia deja de ser un valor y pasa a ser apenas una consigna útil mientras se está afuera.

En definitiva, el problema no es que un periodista pregunte, el problema es que un funcionario, que hizo de la denuncia una identidad pública, ya no quiera responder cuando le toca a él.

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