
Kosiner busca reordenar el PJ y marca una línea divisoria frente a Milei
11/03/2026 A 50 años de Miguel RagoneEn el 50° aniversario de la desaparición de Miguel Ragone, el interventor del PJ salteño cruzó el homenaje con la coyuntura y dejó definiciones de alto voltaje: habló de afiliados peronistas que aportan a otros partidos, defendió el armado opositor de Urtubey y deslizó que ve “bastante evidente” un acercamiento entre Gustavo Sáenz y Javier Milei.
Pablo Kosiner eligió una fecha cargada de memoria, dolor e identidad peronista para empezar a mostrar algo más que una posición institucional: dejó en claro que su desembarco en la intervención del Partido Justicialista de Salta no será decorativo.


En el marco del 50 aniversario de la desaparición del ex gobernador de la provincia, Miguel Ragone, el ex diputado nacional U, habló del terrorismo de Estado, del negacionismo libertario y, casi sin escalas, se metió de lleno en la pelea por el sentido, la disciplina y el rumbo del peronismo salteño.
La de Kosiner, no fue una aparición neutra, con la figura del “médico del pueblo” como telón de fondo, trazó una línea política nítida: el PJ debe reconstruir identidad, dejar de mirar para otro lado frente a sus propias contradicciones y plantarse con claridad frente a Javier Milei. El mensaje, en rigor, tuvo varios destinatarios.
“Ningún país puede construirse sin memoria, verdad y justicia”, sostuvo al reivindicar la figura de Ragone y advertir sobre el clima político que atraviesa la Argentina. En ese marco, ligó la conmemoración con el presente y denunció el avance de una agenda negacionista impulsada desde la Casa Rosada. Para Kosiner, no se trata sólo de recordar el golpe y a los desaparecidos: se trata de entender que hoy también se libra una disputa política sobre el sentido de esa historia.
Pero la parte más filosa llegó cuando dejó de hablar del pasado y empezó a hablar del PJ.
Un PJ con doble camiseta
El ex funcionario provincial, evitó anticipar una posición concreta sobre eventuales sanciones contra dirigentes como Pablo Outes o Yolanda Vega, cuestionados por haber llegado al Congreso en una boleta opositora a Milei y luego acompañar al oficialismo nacional. Sin embargo, metió una bomba política de otro calibre: aseguró que en el PJ salteño hay “muchos afiliados” que tienen cargos políticos y al mismo tiempo “aportan a otros partidos”.
La denuncia no es menor. Es, en los hechos, una admisión brutal del nivel de descomposición interna del justicialismo provincial. Afiliados peronistas que financian otras estructuras, militantes con ficha en el PJ y bolsillo puesto en otro lado. Dirigentes que juegan con dos camisetas, o peor, cobran de un espacio mientras sostienen a otro.
Kosiner lo bajó a una metáfora simple y letal: “Es como que vos pagás la cuota de River y querés intervenir a ver si Riquelme sigue siendo presidente de Boca”. La traducción política es todavía más dura: dentro del PJ hay gente que sigue formalmente adentro, pero trabaja materialmente para vaciarlo.
Y no se quedó ahí. Dijo que detrás de esa situación hay “condicionamiento”, “debilidades” y hasta utilización de la necesidad laboral como mecanismo de subordinación política. En otras palabras, describió un esquema donde el empleo funciona como herramienta de disciplinamiento y donde la pertenencia partidaria queda sometida a relaciones de poder ajenas al peronismo.
Si esa línea avanza, la intervención de Kosiner podría dejar de ser un trámite judicial para convertirse en una purga política.
Antes que internas, identidad
En otro tramo de la entrevista con el Tintero, el interventor dejó otra definición que no pasa desapercibida en medio de las ansiedades electorales. "Hoy no tiene sentido discutir elecciones internas si antes no se define qué identidad va a tener el peronismo salteño".
La frase pega de lleno sobre un partido que en los últimos años se volvió una zona gris, con sellos, nombres y pertenencias cada vez más difusas. Kosiner parece decir algo bastante elemental, pero incómodo para muchos: no se puede ordenar una estructura si antes no se sabe para qué existe.
“Lo primero que hay que hacer es reafirmar cuál es la identidad del Partido Justicialista. Después vienen las discusiones político-electorales”, afirmó. Es una frase que puede sonar doctrinaria, pero que en el contexto del PJ salteño funciona casi como una advertencia. Porque detrás de esa idea aparece una pregunta de fondo: ¿quiénes siguen siendo peronistas y quiénes sólo conservan la afiliación mientras operan para otra cosa?
Urtubey vuelve al centro del tablero
Kosiner también defendió el armado de Fuerza Patria y el rol de Juan Manuel Urtubey como referencia opositora a Milei en Salta. Lo hizo sin vueltas, aun reconociendo que el resultado electoral no fue el esperado, sostuvo que ese espacio logró instalarse como la principal expresión opositora en la provincia.
El mensaje busca reubicar a Urtubey en el tablero y marcar que el exgobernador sigue siendo, para ese sector, una pieza central en la reorganización del campo anti Milei. “La sociedad de a poco se empieza a dar cuenta que no puede ser que los 10 legisladores nacionales por Salta hoy estén alineados y votando lo mismo que el presidente”, afirmó.
Ahí aparece una de las claves del razonamiento de Kosiner: si todo el sistema político salteño se acomoda, con distintos matices, detrás de la lógica libertaria, entonces la oposición real empieza a adquirir volumen por contraste. Y ahí Urtubey, pese a no haber conseguido banca, empieza a recuperar centralidad como expresión de un espacio que al menos no se subió a la ola oficialista.
También se defendió de las chicanas por su pasado parlamentario durante el macrismo. Negó haber sido un aliado de Mauricio Macri y reivindicó el rol del bloque Argentina Federal como una expresión del peronismo de gobernadores, no como una terminal de Cambiemos. La explicación apunta a blindarse de una crítica recurrente: la de quienes lo acusan de cuestionar hoy conductas que antes habría convalidado.
Su contraataque fue claro: quienes no pueden explicar su cercanía actual con Milei buscan embarrar la cancha trayendo discusiones viejas. Para Kosiner, mirar obsesivamente hacia atrás hoy sólo sirve para fragmentar a la oposición y hacerle el juego al oficialismo.
Sáenz, Milei y una cercanía que ya no pasa inadvertida
La parte más sensible de la entrevista llegó cuando respondió por la relación entre Gustavo Sáenz y Javier Milei. Kosiner no dio una definición cerrada, pero dejó una frase lo suficientemente fuerte como para encender lecturas: dijo que no tiene del todo claro cuál será el rumbo del gobernador, aunque ve “un acercamiento bastante evidente”.
No lo acusó de un pacto explícito, pero sí sugirió que la relación entre la Provincia y la Casa Rosada no exhibe la tensión que debería tener frente a un gobierno nacional que, según describió, avasalla a las provincias, las ningunea y no les da respuestas concretas. En ese marco, advirtió que acordar políticamente con Milei sería un error.
La observación tiene peso porque toca uno de los debates centrales de la política salteña: si Sáenz construye autonomía real frente al poder central o si, por el contrario, avanza hacia una convivencia cada vez más funcional con La Libertad Avanza. Kosiner no respondió por él, pero dejó picando la sospecha.
Planteó que para su espacio la línea divisoria es Milei. "Todo aquel que esté contra Milei puede sentarse a dialogar, en cambio, todo aquel que tenga algún tipo de acuerdo, queda fuera de ese marco de articulación", aseguró. Es una definición que ordena, pero también estrecha, y obliga a muchos a definirse.
Ragone, la memoria y la pelea por el presente
El dato más potente de la entrevista quizá no sea una frase aislada, sino la escena completa. Kosiner eligió hablar de la crisis del PJ, de la oposición a Milei, de Urtubey, de los afiliados que financian otros partidos y de las dudas sobre Sáenz justo en el homenaje a Miguel Ragone. No es casualidad. Lo que hizo fue usar la memoria como plataforma de intervención política en el presente.
Ragone aparece así no sólo como una figura histórica del peronismo salteño, sino como una vara moral para medir el desconcierto actual, frente a un PJ corroído por ambigüedades, doble pertenencia y acomodos. La reivindicación del exgobernador desaparecido funciona como una forma de volver a preguntar qué significa hoy ser peronista en Salta.
Kosiner parece haber decidido que esa respuesta no puede seguir quedando en el terreno de las formalidades, y por eso empezó a hablar de disciplina, identidad y delimitación política. En el PJ salteño, la intervención recién empieza, pero el bisturí ya está sobre la mesa.


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