Escándalo en El Encón: la granja de JP Paris viola la clausura judicial e ingresa camiones por las puertas fajadas

Alza tu voz16/06/2026 Desobediencia y burla judicial
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Imágen captada por los vecinos

La impunidad empresarial y el desprecio por las órdenes de la Justicia volvieron a desatar la indignación y la furia de los vecinos de El Encón. Apenas unos días después de la promocionada y demorada clausura preventiva ejecutada por el fiscal contravencional, la firma avícola de JP Paris volvió a operar con total normalidad. Los habitantes del barrio denunciaron que, en un primer momento, los operarios burlaron la medida utilizando portones alternativos que llamativamente la comitiva oficial había dejado sin fajas. Sin embargo, la provocación escaló a un nivel escandaloso: la empresa ya utiliza abiertamente los accesos principales que tienen las fajas de clausura judicial pegadas, violando la ley a plena luz del día frente a una comunidad que logró filmar y fotografiar la maniobra infraganti.

El hecho, calificado por los damnificados como una "vergüenza absoluta", confirma los peores temores que la vecindad había manifestado tras el operativo de la Fiscalía Contravencional de la provincia y la Policía Rural. El escepticismo de El Encón estaba firmemente justificado: no es la primera vez que la planta de Juan Francisco Paris rompe los candados estatales para resguardar su rentabilidad a costa de la salud pública, la contaminación de las napas de agua y la proliferación de nubes de moscas.

Lejos de quedarse de brazos cruzados ante el avasallamiento, los vecinos se apostaron en las inmediaciones del predio fabril para documentar el desacato. El registro audiovisual y fotográfico recolectado por las familias de la zona es contundente y deja sin margen de duda el accionar clandestino de la patronal avícola.

Durante las primeras horas posteriores al operativo judicial, la empresa montó una trampa inicial desviando todo el movimiento de carga hacia ingresos secundarios que, llamativamente, no habían sido sellados por los inspectores. Esta maniobra dejó en evidencia una grave falla —o una abierta complicidad— en el diseño original del procedimiento contravencional, permitiendo que la firma eludiera el impacto real del cierre en un primer momento.

Sin embargo, en las últimas jornadas la avícola abandonó cualquier tipo de disimulo para pasar a un desacato explícito y recuperar la normalidad operativa absoluta. Las imágenes capturadas por los propios vecinos muestran a camiones de gran porte rompiendo la restricción e ingresando insumos y aves directamente a través de los portones principales que ostentan las fajas oficiales de clausura preventiva, demostrando que la planta continúa funcionando al cien por ciento de su capacidad en un abierto desafío a las autoridades.

"Es una tomada de pelo y una falta de respeto a todo el pueblo. Filmamos al fiscal entrando, vimos a la Policía Rural, pensamos que esta vez se iba a cumplir y a los dos días te encontrás con que los camiones entran por la misma puerta fajada como si nada. La Justicia en Campo Quijano parece un decorado para las fotos", expresaron con profunda bronca los delegados barriales.

¿Zona liberada o complicidad de la Intendencia de Yonar?

Este nuevo atropello vuelve a colocar bajo la lupa el rol de la gestión municipal del intendente Lino Yonar y sus abogados. Para los vecinos, la audacia con la que se maneja JP Paris para pisotear una resolución judicial contravencional solo se explica por la existencia de un manto de protección política o un área liberada donde las corporaciones avícolas dictan sus propias leyes.

La comunidad ya comenzó a coordinar la presentación formal de las filmaciones y las fotografías ante el juzgado interviniente para que la clausura preventiva se transforme de inmediato en una clausura efectiva con presencia permanente de la fuerza pública en las tranqueras. Los vecinos advirtieron que si la Fiscalía Contravencional no actúa de oficio ante el flagrante delito de violación de sellos y desobediencia judicial que quedó registrado en los teléfonos celulares, el barrio tomará cartas en el asunto, porque la paciencia de El Encón frente al olor, el guano, las moscas en invierno y la impunidad tienen que llegar a su fin.

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