Ragone estaba por terminar su carrera de medicina en Buenos Aires mientras se sostenía a pulmón con el doble turno de trabajar y estudiar. En ese tramo, y junto a su compañero en la especialidad de neurocirugía, Raúl Matera, recibió una convocatoria clave: el ministro de Salud de Juan Domingo Perón, Ramón Carrillo, lo sumó como secretario privado y colaborador del Plan de Salud.
Ese fue el punto de partida de su participación en las grandes decisiones del peronismo a nivel nacional. Más tarde, con la inauguración del Hospital Neuropsiquiátrico en Salta, Ragone quedó al frente como su primer director. Desde ahí, el salto a la política salteña fue directo: se integró al armado provincial junto a referentes de la época como Tomás Ryan y el exgobernador Carlos Xamena.
A comienzos de los años 70, Ragone lideró la Lista Verde y consolidó su identidad de “médico del pueblo”. Con ese sello se presentó como candidato a gobernador del justicialismo salteño el 11 de marzo de 1973. La fórmula Ragone–Ríos arrasó: cosechó cerca de 121.500 votos, más del 57% del padrón, y se impuso con una diferencia contundente sobre el resto de las fuerzas.
Pero la fecha quedó marcada para siempre por otro 11 de marzo. Tres años después, en 1976, con la provincia intervenida, Ragone fue secuestrado cuando salía del almacén de Don Arredes, a apenas tres cuadras de su casa. Eran las 8.30 de una mañana lluviosa. Su cuerpo nunca apareció: es, hasta hoy, el único exgobernador desaparecido de la República Argentina.















