El comercio salteño perdió más de 1.500 puestos de trabajo en lo que va del año

Política29/09/2026 El impacto del ajuste

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El sector comercial de la provincia transitó el Día del Empleado de Comercio atravesado por un clima de profunda preocupación. Con las persianas bajas en supermercados, shoppings, comercios mayoristas, corralones y cadenas de electrodomésticos debido al traslado oficial de la celebración al lunes 28 de septiembre, el gremio advirtió sobre un escenario económico crítico que golpea con fuerza tanto al empleo formal como a los pequeños y medianos comerciantes.

El dato más alarmante del balance sectorial expone que más de 1.500 trabajadores perdieron su fuente laboral durante 2026 en la capital salteña y el Valle de Lerma, contemplando tanto los puestos registrados bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 como la franja de la economía informal.

El deterioro constante del poder adquisitivo se convirtió en el epicentro de la crisis mercantil. Desde el Sindicato de Empleados de Comercio apuntaron directamente contra la política inflacionaria y el retraso de las negociaciones paritarias, señalando que los acuerdos salariales de los primeros tres trimestres del año quedaron muy por detrás del incremento real del costo de vida. En palabras de los referentes gremiales, la retracción del consumo no responde a una menor propensión a comprar de las familias, sino a la imposibilidad material de cubrir los gastos básicos.

Este diagnóstico local encuentra un correlato directo en los indicadores difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que reflejaron una caída acumulada del 2,4% en las ventas minoristas pyme durante los primeros ocho meses del año. La asfixia financiera se completa con el fuerte peso de las tarifas de servicios públicos, las subas desmedidas en los alquileres comerciales y el endeudamiento generalizado de los hogares.

La crisis ya modificó de manera drástica el paisaje urbano del microcentro salteño. Los locales comerciales registran una afluencia cada vez menor de clientes, lo que obliga a los propietarios a achicar plantillas de personal, achicar horarios de atención o, en los casos más extremos, a cerrar definitivamente sus puertas y mudarse hacia zonas periféricas en busca de costos operativos más bajos.

Mientras el sector mercantil exige medidas urgentes para reactivar el mercado interno y frenar la sangría laboral, la jornada de descanso dejó al descubierto la fragilidad de una economía regional que sufre el impacto directo de la crisis macroeconómica.

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