Educación bajo requisa: en el Perito Moreno los alumnos van a clases sin mochilas por seguridad

General21/04/2026 Amenazas de tiroteos en las escuelas
Colegio Perito Moreno

En el Instituto Perito Moreno, los alumnos ya no pueden entrar con mochilas. La medida, lejos de ser exagerada, es un protocolo de supervivencia ante la proliferación de amenazas de tiroteos en las aulas. Salta vive una escalada de violencia social potenciada por discursos de odio que ya no tiene frenos en la puerta de los colegios.

Salta está a un paso de naturalizar lo que hasta ayer veíamos por televisión en las noticias de Estados Unidos. La situación en los colegios secundarios llegó a un punto de quiebre insostenible. En el Instituto Perito Moreno, la dirección tuvo que tomar una decisión drástica que expone la vulnerabilidad de nuestro sistema: prohibir el ingreso con mochilas. Los estudiantes deben llevar sus útiles en la mano para ser revisados minuciosamente, una medida de seguridad urgente tras confirmarse que alumnos han llegado a portar armas de juguete para amedrentar a sus compañeros dentro de los establecimientos.

Este protocolo no es una exageración ni una "sensación"; es la respuesta desesperada de una comunidad educativa que se siente desamparada. La violencia que se respira en las calles, fogoneada por un contexto político nacional que desprecia la convivencia y ensalza la ley del más fuerte, finalmente rompió los muros de las escuelas. Los adolescentes están replicando una agresividad que ven en los niveles más altos del poder, y las instituciones ya no saben cómo contener el desborde.

El director Roque Yáñez confirmó que la medida busca "agilizar el control", pero el trasfondo es mucho más oscuro. El pasado viernes, el ingreso de un arma (aunque fuera de utilería) al colegio fue el límite. En una sociedad donde el acceso a la violencia está a un click de distancia y donde el control parental parece desbordado por el bombardeo de redes sociales, el colegio se convierte en un territorio de riesgo.

Padres en asamblea: la urgencia de frenar la escalada

Hoy se reúnen los padres en el Instituto para exigir respuestas claras. Ya no alcanzan los talleres de "emociones" ni los discursos decorativos del Ministerio de Educación. La preocupación es que este clima de hostilidad, potenciado por la crisis económica y el discurso oficial de "sálvese quien pueda", termine en un hecho de sangre.

No estamos ante una "travesura de chicos". Estamos ante una fractura social que usa la escuela como escenario. Si para que un pibe entre a estudiar hoy hay que tratarlo como a un sospechoso en la puerta, es porque como sociedad hemos fallado en lo más básico: proteger la paz de nuestras aulas. El silencio oficial y la falta de un plan de seguridad serio solo alimentan un fuego que, tarde o temprano, nos va a quemar a todos.

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