“Empresas cerradas: ‘Lo acepto’”: la defensa empresarial del modelo Milei

20/08/2026 El costo de la transformación

64497afe7b0a247abdbaca18_Natalio Mario Grinman, presidente de la CAC

Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, reconoció el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo durante el actual proceso económico, pero sostuvo que está dispuesto a aceptar ese costo en nombre de una transformación estructural del país. Sus declaraciones se dieron mientras representantes de pymes protestaban frente a la Casa Rosada.

“¿La estamos pasando bien? Más o menos”. La frase de Mario Grinman sintetizó una de las principales tensiones del modelo económico impulsado por el gobierno de Javier Milei: mientras algunos sectores empresarios celebran la desregulación y el mayor protagonismo del mercado, otros advierten sobre el cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo.

Durante la apertura del Council of the Americas, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios hizo una enfática defensa del modelo económico oficial y cuestionó el esquema que, según sostuvo, predominó durante los años del kirchnerismo.

“Durante largos años estuvimos acostumbrados a un Estado omnipresente, que todo lo regulaba y controlaba”, afirmó Grinman, quien puso como ejemplos las restricciones y regulaciones sobre las exportaciones de carne y hasta cuestiones vinculadas con la disposición de los productos en las góndolas de los supermercados.

Para el dirigente empresario, ese modelo generaba además una lógica de dependencia frente al Estado. “Con un Estado paternalista no teníamos mucho para decidir y si las cosas salían mal, teníamos a quien culpar”, señaló.

En contraposición, defendió el regreso del mercado como principal ordenador de la actividad económica y sostuvo que ese cambio también implica una mayor responsabilidad para el sector privado. “Cuando el mercado recobra protagonismo, toca asumir una cuota de responsabilidad, implica salir de la zona de confort y navegar en aguas abiertas”, expresó.

Grinman aseguró además que buena parte del empresariado está acompañando el nuevo escenario y destacó la expansión de sectores que, según su mirada, estuvieron desaprovechados durante años. Pero el punto más polémico de su exposición llegó cuando reconoció explícitamente el impacto que la transformación económica está teniendo sobre el entramado productivo.

“Hay empresas que han cerrado, se han perdido puestos de trabajo pero ¿saben qué? Si ese es el precio que tenemos que pagar los argentinos para transformar nuestro país para que nuestros nietos vivan en un país normal y creíble yo creo que vale la pena”, afirmó.

La declaración adquiere una dimensión particular porque se produjo en simultáneo con una protesta de representantes de pequeñas y medianas empresas frente a la Casa Rosada, donde reclamaron medidas ante el cierre de comercios y empresas y el deterioro de la actividad.

Así, mientras desde una parte del empresariado se reivindica la idea de atravesar una etapa de fuerte reconversión económica para dejar atrás el modelo anterior, desde las pymes aparece la pregunta por quién paga el costo de esa transformación y cuánto tiempo puede sostenerse.

La discusión ya no pasa solamente por Estado o mercado, sino también por la dimensión social de la transición: cuántas empresas pueden quedar en el camino, cuántos empleos pueden perderse y quiénes están en condiciones de resistir hasta que los beneficios prometidos por el nuevo modelo finalmente lleguen.

Grinman tiene una respuesta clara: si ese costo permite transformar estructuralmente la Argentina, está dispuesto a pagarlo. Para quienes hoy enfrentan el cierre de sus empresas o la pérdida de su fuente laboral, la pregunta es bastante más concreta: ¿cuánto cuesta llegar al país “normal y creíble” que promete el nuevo modelo y quién paga la factura mientras tanto?

Lo más visto