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title: "El ajuste pierde crédito: más de la mitad resigna compras necesarias y Milei acumula rechazo"
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date_published: "2026-10-25T21:59:00-03:00"
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tags:
  - "Economía"
  - "Encuesta"
author_name: "El bolsillo marca límites"
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# El ajuste pierde crédito: más de la mitad resigna compras necesarias y Milei acumula rechazo

**![Captura de pantalla (364)](/download/multimedia.normal.bf81ecd259edc5a2.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)**

**Una encuesta nacional de Hugo Haime & Asociados registra un 63,5% de desaprobación presidencial. El 75,5% prioriza mejorar los ingresos y casi uno de cada cuatro consultados afirma que Milei lo decepcionó. El bolsillo marca los límites de la promesa libertaria.**

El Gobierno puede defender el rumbo económico, pero enfrenta una dificultad cada vez más concreta: sostener la expectativa de una mejora cuando los ingresos siguen sin alcanzar. Una encuesta nacional de Hugo Haime & Asociados, realizada en septiembre, expone esa tensión. El 52,6% de los consultados asegura que dejó de comprar cosas que necesita para llegar a fin de mes. La palabra decisiva es “necesita”: el recorte alcanza consumos que los propios encuestados consideran necesarios.

El relevamiento muestra distintas estrategias para sostener la economía familiar. Un 26,4% pidió dinero prestado, el 20,9% se está endeudando con la tarjeta de crédito y el 14,2% utiliza ahorros. Son respuestas que pueden superponerse y no deben sumarse, pero describen un mismo problema: para una parte importante de la población, llegar a fin de mes exige resignar compras o comprometer recursos futuros. Apenas el 27,5% señala que le alcanza con los ingresos familiares.

Ese malestar tiene una traducción política. La gestión de Javier Milei reúne un 63,5% de desaprobación frente a un 33,9% de aprobación. La distancia ronda los 30 puntos y muestra un escenario adverso para el Presidente. Sin embargo, la comparación inmediata exige precisión: en agosto, la aprobación era del 33% y la desaprobación del 64%. Septiembre confirma un rechazo elevado, sin mostrar un nuevo derrumbe mensual.

La dificultad para el oficialismo aparece también en las expectativas. El 52% cree que el país estará peor dentro de un año, diez puntos más que en agosto. Otro 10% considera que seguirá igual de mal. Del otro lado, el 34% espera una mejora y apenas el 1% cree que continuará igual de bien. La promesa de un futuro mejor, indispensable para justificar sacrificios presentes, encuentra así un límite entre los consultados.

La encuesta permite observar, además, una diferencia entre las prioridades atribuidas al país y las urgencias personales. Los bajos salarios encabezan ambas listas: reciben un 35% de menciones entre los principales problemas nacionales y un 42% entre los que más afectan la vida cotidiana. La desocupación aparece segunda en la agenda nacional, con el 31%. En la experiencia diaria, en cambio, el aumento de precios ocupa ese lugar, con el 36%. El bolsillo sigue organizando buena parte del malestar.

La tensión se vuelve explícita cuando el estudio pregunta qué debería hacerse: mantener la política antiinflacionaria o buscar mejorar los ingresos. Ante esa disyuntiva, el 75,5% elige mejorar los ingresos y el 22% sostiene la primera opción. La formulación obliga a escoger entre dos objetivos que podrían perseguirse simultáneamente, por lo que no corresponde interpretar el resultado como un rechazo a controlar los precios. Sí expresa una demanda contundente de recuperación del poder de compra.

El reclamo atraviesa incluso a parte del electorado presidencial. Entre quienes declaran haber votado a Milei en el balotaje, el 52,6% prioriza mejorar los ingresos. En ese mismo grupo, el 29,7% se identifica con la afirmación de que el Presidente lo decepcionó y que el esfuerzo del ajuste no está valiendo la pena. Es una señal de desgaste dentro de una base que fue decisiva para su llegada al poder.

Eso no significa que el Gobierno haya perdido todo respaldo. El 35% del total de entrevistados considera que, pese a los problemas y las dificultades, el esfuerzo vale la pena. Convive con un 40,9% que nunca estuvo de acuerdo con el ajuste y un 23,4% que expresa decepción. Son posiciones distintas: el rechazo previo y la frustración posterior no tienen el mismo recorrido político, aunque ambos cuestionen los resultados.

Para Salta, estos datos ofrecen un marco para discutir el acompañamiento al rumbo nacional, pero no una medición del humor provincial: el informe no presenta resultados específicos del distrito. Tampoco mide una intención de voto que permita convertir automáticamente el descontento en una derrota electoral. La advertencia política es otra: defender el ajuste obliga a responder por sus consecuencias. Cuando más de la mitad declara que resigna compras necesarias, la promesa de que el esfuerzo tendrá recompensa necesita resultados que puedan verse en la mesa familiar.

El estudio se realizó entre el 21 y el 28 de septiembre de 2026 sobre 1.200 personas de 16 años o más en condiciones de votar, mediante 700 entrevistas presenciales, 250 telefónicas y 250 por internet. La consultora informa un margen de error máximo de ±2,9 puntos porcentuales, calculado bajo el supuesto de muestreo aleatorio simple y sin considerar el efecto del diseño.

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