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title: "Personaje de la semana: Alejandra Monteoliva"
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tags:
  - "Política"
author_name: "La \"colombiana\""
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# Personaje de la semana: Alejandra Monteoliva

**![alejandra_monteoliva_juro_como_nueva_ministra_de_seguridad_nacional](/download/multimedia.normal.954c2313894e19d7.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)**

**Alejandra Monteoliva nacida, criada y educada en Córdoba Capital, se especializó en Seguridad en Colombia. Con su extenso currículum, forjado en tierras colombianas, fue convocada en 2013 por el entonces gobernador cordobés, el extinto José Manuel de la Sota, para hacerse cargo del ministerio más caliente del gobierno: el Ministerio de Seguridad. La ministra solo agravó los problemas en la conducción de las fuerzas policiales y salió eyectada como funcionario, cuando no solucionó el gravísimo acuartelamiento de los uniformados mediterráneos que dejaron dos días a la ciudad de Córdoba a manos de bandas de delincuentes.**  
  
La actual titular de Seguridad de la Nación se recibió de licenciada en Relaciones Internacionales en la Universidad Católica de Córdoba (UCC), con ese título, se postuló y ganó una beca del gobierno de Holanda en 1995 y realizó una maestría en Planificación y Gestión del Desarrollo en la Universidad de Los Andes en Bogotá. Ese fue su despegue para que treinta años después aterrizara en el gobierno libertario, bajo las órdenes de Patricia Bullrich, primero, y Karina Milei, después y hasta la fecha.

Monteoliva se formó bajo la dirección del general Oscar Naranjo –uno de los negociadores del proceso de paz con la guerrilla y participante principal en la desarticulación de los carteles de Cali y Medellín- quien la incorporó para trabajar en los procesos de reestructuración, transformación y fortalecimiento académico de la Policía Nacional de Colombia, cuando –Naranjo ya era una leyenda- en 2017 fue vicepresidente de Colombia.

“La colombiana” tal como la bautizaron en Córdoba, residió más de quince años en los valles colombianos. Según su propio relato, se dedicó a los temas de seguridad, tras el secuestro que padeció por parte de la guerrilla cafetera. Una narrativa que no pudo certificarla con datos precisos y que ni la propia guerrilla, en su momento, desconoció los hechos atribuidos. Se dedicó a asesorar a gobiernos en el plano de la seguridad, pero también, en su foja laboral cuenta en “letras mayúsculas” su consultoría en la ONU y en el BID. También asesoró a empresas del sector minero y energético y docencia. Monteoliva se dedicó algún tiempo a la docencia y la investigación en universidades de la América de habla hispana. Lo que se dice realmente como un burócrata todoterreno.

**Experiencia en la docta**

Llegó al gobierno del cordobesismo como una especialista en seguridad. Primero recaló como Directora del Observatorio del Delito y la Violencia de la Dirección de Planificación Estratégica del Ministerio de Seguridad de Córdoba, un pomposo título para empoderar su trayectoria. En aquella oportunidad suplantó a un histórico jefe policial, que fue convertido en ministro de seguridad por De La Sota y terminó involucrado en un escándalo por complicidad de la cúpula del departamento de Drogas Peligrosas con narcotraficantes.

Así que el delasotismo la presentó como la hada con la varita mágica para que el narcotráfico dejase trabajar sin corrupción a los policías cordobeses y al uniforme lo honraran efectivos con vocación de servicio. Antes y después de ella, la policía local tuvo y tiene detenidos a subalternos y jefes por sus vínculos con los propios hacedores del delito y las crisis en la conducción “azul” fueron sistemáticas a través de los años.

Pero en el centro del país, Monteoliva es reconocida por un hecho traumático para la sociedad cordobesa: el motín policial de diciembre de 2013. ocurrido el 3 y el 4 de diciembre de 2013 en la ciudad capital. Esos días fueron –acaso- los más peligrosos que vivió la ciudadanía desde el regreso de la democracia. Simplemente porque la ciudad estuvo liberada de la presencia policial que se atrincheró para pedir mejores sueldos. La ausencia estatal fue evidente.

Más indignación causó una foto del gobernador en un aeropuerto centroamericano en donde De La Sota esperaba en una escala en Panamá, luego que el conflicto policial lo haya hecho regresar de un viaje de placer por el Norte. En esos días, la ciudad se vació de transporte público, se cerraron comercios, los taxis dejaron de funcionar y las escuelas vespertinas y nocturnas suspendieron las clases. Las calles quedaron vacías de gente y solo un puñado de cien policías quedó a disposición de la población. A la tarde-noche del tres de diciembre ya no circulaba ningún auto por la segunda urbe del país. Solo se vio semejante paisaje en el confinamiento obligatorio de la pandemia, pero con el agregado que, en ese primer martes y miércoles de diciembre, no se veían policías.

El gobierno provincial tuvo la primera reacción en un tweet del gobernador pidiendo el auxilio de Gendarmería porque ya habían comenzado los saqueos en ciudad de Córdoba ameritaba una "urgente respuesta” decía el texto el miércoles 4. Pero ya la delincuencia se había apoderado del espacio público con saqueos en bandas a comercios: las casas de electrodomésticos y supermercados fueron los principales destinatarios de la horda de forajidos que recorrían en motos la ciudad, como si fueran suyas. Los vecinos, los comerciantes se defendieron a tiros de los vándalos. No faltaron linchamientos a incautos motociclistas confundidos por “chorros”.

En 2018 condenaron a penas en suspenso por incumplimiento de los deberes de funcionario público a 52 de los cabecillas de la revuelta policial. Durante ese juicio, el entonces Jefe de Gabinete, Oscar González, declaró como testigo y señaló que “ningún funcionario nacional atendió el teléfono y que era obvio que había una decisión de no colaborar”.

Al año, una fiscal federal demandó de oficio penalmente al Jefe de Gabinete de la Nación junto a dos de sus colaboradores para determinar si hubo, efectivamente, habían cometido el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Al año, fueron sobreseídos de la causa.

En este tiempo libertario, Monteoliva vino a cubrir el lugar dejado por el segundo de Patricia Bullrich en medio de denuncias por corrupción. Cabe insistir, demasiado político el tiempo y el lugar para ser una mera técnica. Pero eso sí: experta en generar conflictos que los paga caro su empleador. Monteoliva es la funcionaria más rechazada por sus mismísimos pares por estas horas. Es que la polémica por Malvinas la inició la ministra, aunque, en esta ocasión, la impericia fue la de su propio jefe de elegir como blanco de sus críticas a ídolos populares incuestionables.

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