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No hay resultados antiinflacionarios porque el plan del FMI es inflacionario

No puede haber sorpresa frente al 7 por ciento de inflación del mes de Agosto. No hay resultados antiinflacionarios ya que el marco que define al Plan de ajuste y estabilización del superministro Massa es el acuerdo con el FMI.

Por Claudio Lozano

Por ende no hay resultados antiinflacionarios porque el plan del FMI es inflacionario. Si aceleramos la devaluación del tipo de cambio oficial, si aumentamos las tarifas y elevamos la tasa de interés, inflamos los costos y producimos más inflación. A la vez, al aumentar la tasa de interés, se incrementan los intereses que tiene que pagar el Banco Central, por lo cual es necesario (en esta lógica) aumentar más aun la tasa de interés.

La lógica en curso promueve la inflación y en ese marco incrementa costos y desfinancia la producción al tiempo que deprime la demanda por caída del poder adquisitivo de la población y reducción del gasto público. Situación que conduce al verdadero objetivo que es deprimir la actividad económica para, por esta vía, importar menos y mejorar la disponibilidad de divisas. Así, además, al colocar a la economía en recesión (es decir al enfriar la economía) se logrará, dentro de unos meses, cierta desaceleración de los precios pasando de una tasa mensual del 6 o el 7 a otra del 4 o el 5 por ciento.

Es bueno observar que en agosto, así como en lo que va del año los rubros que más suben son los que más golpean el bolsillo de los sectores más vulnerables. Alimentos, bebidas y prendas de vestir encabezan el ranking de precios. Ocurre lo mismo al observar que las regiones más pobres (nordeste y noroeste) son las que más inflación exhiben.

Hay que terminar con el programa inflacionario del FMI para poner en marcha un programa popular antiinflacionario de corte heterodoxo que en simultáneo mejore los ingresos y congele el sistema de precios, para aumentar el poder adquisitivo de la mayor parte de la población, ampliar el mercado interno y evitar el estancamiento de la economía.

En un país con 25 millones de personas que no llegan a fin de mes, 17 millones de pobres y 4 millones de hambrientos usar la recesión como freno para la inflación puede hacer que el remedio sea peor que la enfermedad.




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