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La situación de las comunidades originarias se vuelve cada vez más complicada

Durante los últimos meses, la cifra de niños y niñas wichi fallecidos por desnutrición y otras enfermedades, ha aumentado notablemente. A pesar de esta problemática, el gobierno provincial sigue estando ausente. Es por ello que, la Defensoría de los derechos de niños y adolescentes de Nación, presentaron a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos un nuevo informe donde se expone la situación del norte provincial exigiendo respuestas y medidas inmediatas.

La situación por la que atraviesan las comunidades indígenas no resulta novedoso y es que la falta de alimentos, agua potable, salud, educación, entre otros, ya  viene desde hace mucho tiempo. A pesar de reclamos, marchas, el gobierno provincial no ha sido capaz de responder a sus necesidad y las promesas de los funcionarios «por una vida mejor» parecen ya no tener sustento.

Sin lugar a dudas, con los años, esa situación se agravó mucho más y quienes sufren las consecuencias de  un estado ausente, son los más pequeños, los niños y esto resulta alarmante.

Ante la falta de escucha, de respuestas, la Asociación Civil  por la Igualdad y la Justicia (a nivel nacional), realizarán una nueva denuncia en el marco del amparo presentado junto a la Comisión Wichí Misión La Loma, por la aplicación y reglamentación de la ley 7856 de salud intercultural.

Entre el mes de mayo y julio, fueron 7 las muertes de niñas y niños. La Defensora Nacional de Niños Niñas y Adolescentes, Marisa Graham, elevó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) UN Segundo Informe de la Situación de los Derechos de Niñas y Niños de Pueblos Indígenas del Chaco salteño. Ya había hecho presentaciones ante la Justicia y el Ejecutivo de Salta. El primer informe se presentó en mayo de 2020. El segundo es de julio de este año.

«Parecería que por momentos el gobierno local no logra articular con sus distintas áreas las acciones para llegar a todas las comunidades y evitar las muertes», explica Graham en declaraciones a Diario Clarín. «Los ministerio de Salud y Desarrollo Social provinciales tienen que hacer barridos, es decir, recorridas por todas las comunidades para ir tomando peso y talla a niñas y niños como una de las formas de prevenir».

Y agregó, “la provincia también tiene un problema con el agua que no resuelve. Y cuando las acciones se desarticulan aumentan las muertes». La falta de agua en las distintas comunidades originarias es una problemática que todavía no ha tenido una respuesta clara. Se habla de la construcción de pozos de agua pero la realidad es completamente diferente.

«Resulta realmente preocupante la vulneración del derecho a la vida y los obstáculos para el acceso a derechos elementales, como al agua, a la salud, la alimentación, la identidad, la información y la participación y especial protección de la que son titulares niñas, niños y adolescentes», expresa uno de los informes de la Defensoría Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes.

«La desnutrición, en particular la de las y los más pequeños, es un fenómeno complejo que se ve afectado por distintos determinantes, como la falta de acceso a una alimentación saludable y agua potable, así como también barreras en el acceso a la salud, no sólo en términos de la capacidad de acceder oportunamente a los centros de salud, dada la escasa infraestructura disponible y las dificultades para la circulación por el estado de los caminos y las escasas vías de comunicación existentes, sino también en cuanto a la atención y cuidado a la salud con perspectiva intercultural», continúa.

«Esta situación se ve agravada por las condiciones de pobreza estructural en las que históricamente viven las comunidades originarias de la zona; poblaciones que han sido sistemáticamente desplazadas por procesos de apropiación de sus territorios para inversiones de agricultura extensiva e industria extractiva, con consecuencias de deforestación, contaminación del agua, pérdida de biodiversidad, y un severo impacto social y cultural hacia las comunidades indígenas», puntualiza el informe.

Muertes que duelen

El 23 de mayo murió María Martina José Díaz, de un año y medio, de la comunidad wichi La Esperanza de Coronel Cornejo, departamento San Martín, que ingresó al Hospital de Tartagal por su bajo peso, y donde no pudo recuperarse.

El 5 de junio murió Griselda Pérez, de dos años, de la localidad de Misión El Algarrobito, de Fortín Dragones, Embarcación, también por un cuadro de bajo peso.

El 29 de junio murió Clarisa Pereira Juarez, de dos años, por las consecuencias de un cuadro severo de desnutrición. Era wichi y vivía en La Quebradita, General Mosconi, departamento de San Martín.

Ese mismo día murió también otra niña wichi. Tenía un año y 7 meses y era de la comunidad La Quebradita de General Enrique Mosconi. Tenía desnutrición severa y estuvo internada.

Días después murió por desnutrición un bebé de un año y medio en el mismo Hospital.

En julio murió otro niño de dos años en Pozo El Toro, de Santa Victoria Este, Rivadavia. Había estado en un proceso de relactación y cuidados en el hospital de Santa Victoria Este.

El 25 de Julio murió una niña de 3 años de la comunidad Tres Paraísos de General Mosconi.




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