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Luxem Construcciones deberá reparar los daños estructurales que ocasionó en una vivienda

Luego de 13 años, Ricardo Joaquín Amador logró conseguir, a través de la justicia, una reparación de la empresa Luxem que realizó un edificio al lado de su vivienda en Gorriti y Alvarado provocándole daños estructurales que afectaron su vida y su trabajo.

El doctor Oscar Guillén, quien fue el patrocinador de Amador, se refirió en el programa Carta Urbana de FM Profesional, a la causa que inició en el año 2009 y finalizó hace pocos días tras el fallo del Juzgado de Primera Instancia Civil y Comercial que hizo lugar parcialmente a la demanda y dispuso la reparación por parte de la empresa Luxem Construcciones. “Es difícil sintetizar el relato de este caso. Fueron varios litigios, denuncias, causas penales, y tuve que atender profesionalmente a las víctimas de otros vicios de esa construcción de otros costados. Representa un cuadro de negligencia constructiva y una enorme complicidad de funcionarios municipales que permitieron estas irregularidades y abusos”, manifestó. El fallo ya fue apelado por el denunciante.

El Dr. recordó que al inicio de la causa la empresa Luxem demandó a Amador presentándolo como una persona que se negaba a recibir las obras reparatorias, lo cual sostuvo “fue algo malintencionado” ya que la empresa pretendía reparar solo daños exteriores cuando el problema ocurrió en los cimientos de la vivienda.

“Yo inicio un proceso de daños y prejuicios, porque el descalce que se produjo fue evidentemente negligencia del constructor que además llevó a cabo en ese momento la tarea de demolición. No es lo mismo construir que demoler. Requiere ciertas actitudes, maquinarias y especialización la tarea de demolición, pero en Salta ocurre que las constructoras demuelen y lo hacen como quieren. Se trata, en el caso de Amador, de una demolición y perforación a una altura de seis metros de profundidad en un terreno arcilloso”, indicó. Ante las características del suelo, se produce el descalce del terreno, la pérdida de posibilidades de sostén, lo que conlleva derrumbes y daños para la casa vecina.

Con respecto a la aprobación de los expedientes de construcción, el letrado informó que los mismos son la autorización para iniciar la obra, por lo que “sin planos, no pueden iniciar las obras”. Sin embargo, en 85 edificios que se relevaron en Salta, la aprobación se produjo cuando la edificación ya estaba lista. También comentó que relevó 200 edificaciones de las cuales más de 90 no cumplían con ningún punto de los necesarios para construir.

“Lo que no verifica la Municipalidad, y lo que no verificaba sobre todo en aquellas épocas de esplendor para los empresarios y las complicidades dolosas y delictuales que existieron, nunca se verificó la correspondencia entre un plano y una obra. Eso en una ciudad sísmica, no es un chiste ni un comentario decir que vivimos en una ciudad con riesgo sísmico elevado. No verificar si en un plano llevan a cabo los recaudos sismos resistentes es sumamente grave. En ningún caso se verificó la correspondencia entre los planos aprobados y las obras realizadas sobre todo en materia de recaudos sísmicos”, expresó y agregó: “Las empresas gobernaron la Municipalidad. Los criterios que primaron fueron los de las empresas. Los vecinos fueron a deambular horas por la Municipalidad y ahí le decían que así es la cosa, que tenían que aguantar las incomodidades. Toda una Municipalidad puesta al servicio del núcleo de los empresarios”. El Dr. aclaró que la época a la que se refirió fue la de la intendencia de Miguel Isa.

Sobre el requerimiento de la justicia de probar los daños y la realidad de los perjuicios, el Dr. Guillén indicó que el mismo se comprobó pero que si queda firme el fallo (como señaló ya se dio en fallos similares) se pasa a un proceso de ejecución de sentencia donde las empresas condenadas proponen hacer obras de no muy buena calidad y sin planos, lo que significará transitar “otro camino arduo” para que las obras reparatorias se realicen como marca el código de edificación.

Además, comentó que en caso de no poder reparar los daños la empresa debe otorgar una indemnización económica, pero sostuvo que “no hay imposibilidad para que lleven a cabo la obra que devuelva al inmueble sus características iniciales”.

Por lo sucedido, no solo hubo daños estructurales, sino que se afectó el trabajo de Amador que se desempañaba como carpintero ya que ante la situación inspectores municipales le imposibilitaron continuar trabajando en ese rubro por las condiciones de inseguridad. Por ende, el letrado aseguró que exigirán que la empresa Luxem y el ingeniero Mario Dardo Nahum a quien señaló como responsable físico de los daños realice las medidas restauratorias.

Nahum, recordó el Dr. Guillén, fue condenado en varias oportunidades. Durante la edificación, fue condenado por desobediencia judicial tras alterar un muro perpendicular a la carpintería que actuaba como sostén, lo que había sido prohibido por el juez Cortez en una medida cautelar de no innovar. “Así sucedieron muchos hechos periféricos, como por ejemplo informes de funcionarios municipales que se elevaron diciendo que ahí existía junta sísmica cuando no existía, así que también hay causas por falsedad instrumental de documentos públicos. Hasta último momento en ese juicio hubo manipulaciones que provinieron de la empresa”, expresó el Dr. Guillén.

El abogado aseguró que todos los hechos se dieron por negligencia de la empresa a la hora de edificar. Incluso recordó el fallecimiento de uno de los trabajadores, José Luis Llanes, que murió por asfixia tras el derrumbe de una pared mientras se encontraba en un pozo. Tras ello, Nahum fue también condenado por homicidio culposo y fue inhabilitado para ejercer la profesión.




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