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Pasta Base | La impotencia de una madre y la ausencia de contención

Hace unos días El Tintero pudo redactar un informe sobre estadísticas y funcionamiento de los dispositivos que tratan las adicciones en Salta. Pero el testimonio de una madre que sufre junto a su familia el flagelo de las adicciones mostró una realidad más dura que urge del apoyo del estado.

La familia que brindó su testimonio, combate la adicción al “paco” desde hace diez años. “Mi hija vive una situación bastante crítica y de alto riesgo. Me parece un descaro, indigno, que nuestra situación esté cada vez peor y más la situación de nuestros hijos, ellos están en un momento de límite, perdidos en este flagelo”, expresó en El Tintero Radio.

La madre de la mujer de 28 años, relató que internó a su hija en distintos programas, dispositivos y centros de recuperación que tiene la provincia pero denuncia que ninguno supo tratar correctamente a un paciente adicto. “El Instituto que está en el Milagro los mantiene dopados, no reciben realmente lo que necesitan que es la atención psicológica, la atención de medicamentos correspondientes, está sin comer, sin bañarse si no estás presente. Es muy triste lo que hace la sanidad, no hay un lugar. Mi hija pide a gritos sanar pero no hay un lugar donde lo pueda hacer».

La lucha contra las adicciones la mantiene en vilo y tratando de buscar todo tipo de ayuda. “En Salta no hay institución, no hay atención, lo contrario son llamados a la ambulancia, a la policía, pedís ayuda o pedís que los busquen pero si no están incapacitados legalmente nadie hace nada. Desde mi situación, desde mi dolor les diría que sería bueno que Salta tenga un apoyo del Gobierno”.

El camino de los que se enfrentan a las adicciones cara a cara es sinuoso y al parecer solitario. “Me gustaría que los políticos escucharan, en nombre de todas las mamás que viven en toda esta situación, si algún funcionario está escuchando que haga algo, que reaccionen y que por favor no dejen morir a los adolescentes porque ellos son vida, son la fuerza, son el futuro, que no dejen que esto mate a nuestros hijos”, fue el pedido desesperado de una madre.




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