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Una biblioteca para que más niños wichís puedan llegar a la universidad

Un joven originario universitario busca donación de libros para una biblioteca y cuenta las peripecias que atraviesa un wichí para acceder a altos estudios.

La educación superior para los jóvenes de pueblos originarios suele ser inaccesible por más condiciones prometedoras o talento que tengan. La distancia, la falta de medios, la necesidad de tener que trabajar para llevar plata a casa o las complicaciones con el idioma se cruzan muchas veces en el camino de quienes anhelan un poco más para sus vidas.

«Vi hermanos que lo lograron, algunos que son profesores y eso me motivo»

Federico Palacios nació en la comunidad Misión Chaqueña, en dialogo con El Tintero de Salta rememora que cuando era niño le costó aprender el castellano. Ya en su primaria comenzó a participar de las olimpiadas de matemáticas lo que le permitió acceder a una beca para poder cursar sus estudios secundarios es un semipúblico de Embarcación. Pero no era solo estudiar, el joven wichí trabajaba en una finca de las 7 de la mañana hasta el horario de entrar a clases para poder pagar su estadía y solventar sus gastos en esa localidad que está a 45km de su comunidad natal.

Relata este joven que hoy transita las aulas de la UCASAL, que hubo días que no iba a clases porque era muy necesario contar con la plata para llegar a fin de mes. Terminado el secundario y con la tenacidad de que la vida no es solo tener hijos y formar familia, Federico emprendió viaje solo a está ciudad que las dos primeras semanas lo cobijo en la bulliciosa soledad de la terminal de ómnibus, hasta que consiguió trabajo.

«No quiero que siga otra generación sin poder tener oportunidades o que sigan analfabetos»

Ahora ya más afianzado y con la licenciatura en Trabajo Social en marcha, sueña con posibilidades para ayudar a los niños de su comunidad para que no les sea tan difícil el acceder a estudios superiores,»en mi comunidad quedaron compañeros míos que eran muy talentosos, pero no tuvieron la oportunidad, ni alguien que los guié para poder seguir estudiando».

«Se me ocurrió está idea de priorizar los libros para los niños, ya tenemos algo proyectado con un grupo en mi comunidad donde hay gente que ya se recibió de profesor, como mi hermano.Un libro, muchos dirán no les va a solucionar la vida pero le va a abrir la cabeza» sostiene el inquieto joven que también notó que hay mucha gente grande que no sabe leer pero que le pidió que le enseñe, «se me acercaron varias personas mayores preguntándome si les podía enseñar a leer, eso me inquieta mucho, que haya personas grandes que no pudieron acceder a la educación y que hoy tengan interés de leer, eso es porque algo está pasando».

Menciona Federico que son muy pocos los jóvenes wichís que llegan a la universidad o terciario, «es muy lamentable, también trato de no acelerarme porque los wichís tenemos nuestro tiempo, es una cultura muy distinta a las otras, es todo un desafió se que es lo que tengo que hacer pero no se como van a ser los resultados».

«Están las donaciones que a veces cubren lo que nos hace falta, pero no es la idea vivir siempre de las donaciones»

El sueño de la biblioteca es su proyecto personal y de la comunidad, el lugar de instalación ya lo tienen escogido, «va a ser en una casita en Misión Chaqueña, todo este mes y hasta los primeros días de julio tenemos pensado la campaña, llevar libros y si se puede ropa es bienvenido también» indicó con entusiasmo.

Las donaciones serán recibidas en Vicente López 1596 hasta los primeros días de julio o también pueden comunicarse por teléfono al 387 4 74-6029




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