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El secundario, un derecho inalcanzable para algunos jóvenes originarios

La distancia, la falta de movilidad y un estado ausente, vuelven inalcanzable los estudios  una vez terminada la primaria.

Los jóvenes de algunas comunidades originarias una vez que terminan la escuela primaria ven truncados sus aspiraciones de continuar su educación secundaria, terciario o universitaria. En algunos casos la distancia entre su casa y el colegio supera los 25 km, por lo que la falta de transporte o albergue les hace difícil o imposible instruirse y soñar con un futuro mejor.

En dialogo con El Tintero Radio, la dra. Elizabeth Ferrer contó que son más de 20 los chicos de la medialuna que terminaron la primaria y no pueden asistir a la secundaria porque está a 25 km en Dragones. «hay otras comunidades que están aún más lejos y los chicos no tienen donde quedarse en la semana, no tienen modo de trasladarse para asistir a clases y no pueden terminar el secundario».  Esa realidad es la que la llevó a comenzar a armar un grupo de familias que puedan recibir a chicos y chicas que quieren hacer el secundario o terciario.

En el caso de los que quieren asistir al terciario o la universidad sucede lo mismo, «los que han terminado la tecnicatura en agrotécnica desean seguir acá la universidad, con ese perfil las carreras de Ingeniería en Recursos Naturales o Ingeniería Agronómica y no tienen un lugar donde estar y tener sus necesidades básicas cubiertas».

Sostiene Ferrer que es muy triste ver a los gobernantes abocarse a otras cuestiones y no a las más urgentes, como el hambre en las comunidades originarias.

En nuestro país es obligatorio el nivel inicial, primario y secundario, la ley 26.206 regula el ejercicio de enseñar y aprender, establece que la educación es un bien público, un derecho personal y social del cual el estado debe hacerse cargo.




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