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Más de un millón y medio de mujeres perdieron su trabajo durante el ASPO

El dato se desprende del informe emitido por el Ministerio de Economía y UNICEF. Los hogares monomarentales fueron los que más sufrieron el impacto. 

Por Natalia Fernández

El ministerio de economía y UNICEF, emitieron un informe sobre el impacto de la pandemia en los hogares con niños, niñas y adolescentes. Allí detallaron que este fue asimétrico y que quienes más lo sufrieron fueron las mujeres y jóvenes. Además, se profundizó en los hogares monomarentales con niños, niñas y adolescentes, donde las mujeres también son las únicas responsables de las tareas domésticas. 

Según el informe emitido por el Ministerio de Economía, los hogares monomarentales sufrieron un doble impacto, por un lado el de la crisis económica derivada de la pandemia y por otro el de la crisis de los cuidados, ya que las medidas de aislamiento sanitario derivaron en el cierre físico de espacios de primera infancia, escuelas, centros culturales, clubes, espacios de sociabilización para niños, niñas y adolescentes durante el 2020. 

Mientras que antes de la pandemia 5 de cada 10 mujeres en Argentina estaban insertas en el mercado laboral, “hacia el segundo trimestre de 2020 cuando los contagios iban en aumento y las medidas de ASPO eran entonces más estrictas, las que participaban en el mercado laboral eran 4 de cada 10”. Además, el informe da cuentas de que en el momento de mayor cierre de la economía argentina más de un 1 millón y medio de mujeres salieron de la actividad económica, sin embargo, aunque a nivel general la caída fue de 8,2 puntos porcentuales (pp), en el caso de las mujeres jefas de hogar sin cónyuge, la caída fue de 14 pp. 

Cabe destacar que uno de los factores claves en el acceso al mercado laboral es el nivel educativo de las personas que están a cargo de los mismos. “Las mujeres jefas de hogares con NNyA sin secundario completo enfrentaron una mayor pérdida de empleo que aquellas en iguales condiciones sin NNyA a cargo”, afirmaron.

En este sentido, alertaron que en el primer semestre de 2020, la pobreza alcanzó al 30,4% de hogares y al 49% de hogares con presencia de NNyA (40,9% del total de personas y 57% de los NNyA). “En los hogares monomarentales la pobreza alcanzó al 59% de los hogares y al 68,3% de los niños, niñas y adolescentes en el mismo período”.

Por último, el informe establece que las medidas adoptadas para paliar la crisis provocada por el CoVid-19 representan un 6,6% del PBI. “El aumento de los niveles de pobreza fue amortiguado por diversas medidas de protección de ingresos que tomó el Estado para cubrir a los hogares más vulnerables: pagos extra de Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar y bonos para jubilados y jubiladas que reciben los haberes mínimos, entre las más importantes. Además, se creó el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) que alcanzó a 8,9 millones de personas y permitió sostener ingresos en muchos hogares”, aclaran en el informe. 

La perspectiva de género y de niñez en el análisis del impacto de la pandemia sobre el tejido social y productivo permite romper con un círculo de pobreza y desigualdad, mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto y dotar al Estado de herramientas más eficaces para cerrar brechas de género”, concluyeron. 




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