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Peleas y saludos imperiales en el Concejo

Las sesiones del concejo deliberante vienen siendo cada vez más pobres en lo legislativo. Pero en medio de la chatura, lo bizarro gana lugar. Ayer llamó la atención un cruce entre Córdoba y Correa por la autoría de un proyecto y sobre todo resaltó el saludo del concejal Alurralde hacia quien adjetivó como “nuestro líder”, el gobernador Gustavo Saenz. 

Las sesiones del Concejo son por lo general un enorme cúmulo de meras declaraciones de buenas intenciones, cuando no de denuncias y peleas. A pesar de que los ediles, sobre todo los opositores, machacan una y otra vez sobre el hecho que el gobierno municipal es una conjunción entre Concejo e intendencia, la sensación que queda luego de cada sesión, es que si del poder legislativo municipal dependiera exclusivamente la administración de la ciudad, estaríamos incluso mucho peor.

Y es que los asuntos entrados muestran una pobreza inusitada, sin ordenanzas relevantes para destacar. Pero esa parálisis exacerba el palabrerío, que promete ponerse más picante en la fase electoral a la que entramos. Y así tenemos en cada encuentro alguna pelea entre ediles o alguna declaración verborrágica que poco tiene que ver con una acción positiva. 

Quizás sea el ex olmedista Santiago Alurralde quien mejor retrató este orden de cosas ayer: sin proyectos importantes en su legajo y con la costumbre de usar más epítetos que conceptos en sus intervenciones, se despachó contra la intendencia por no correr a los vendedores ambulantes del centro. Luego, dedicó algunas palabras al mal estado de las calles y tuvo un cierre de antología… 

Pero antes una aclaración: resulta que Alurralde entró al concejo junto al olmedismo y como crítico del saencismo. Ahora, no sólo se volvió oficialista sino que se olvida que los problemas que percibe en la ciudad vienen de gran arrastre (desde Isa y Sáenz, por lo menos) y que él mismo denunciaba gestiones anteriores. Ahora nada de eso: Saenz, al parecer, tuvo una ciudad sin baches ni vendedores ambulantes. Y así las cosas, al terminar su habitual alocución en la etapa de manifestaciones, el joven se puso más enfático y declaró: “A nuestro líder, nuestro gobernador, de todo corazón, mandarle un gran saludo y un gran abrazo de feliz cumpleaños”. 

No quedó claro si el “nuestro” engloba a los partidarios de Saenz o a toda la ciudadanía, bajo el comando de su caudillo. Pero más allá de eso, se evidenció que el saencismo está a la ofensiva en el concejo. Sin luces, sin ideas, pero con los tapones de punta y mostrando una gran devoción por el carismático líder.

Este miércoles también tuvimos un prolongado encontronazo entre Candela Correa y Raúl Córdoba por la autoría de un proyecto que en realidad y para colmo, no es de ninguno: reflotar el viejo programa “Concejales por un día”, a implementarse para colegios secundarios. 

Lo que si les pertenece a ambos es el poco tacto para tratar el tema, habida cuenta que a través del proyecto se intenta acercar el concejo a jóvenes que, si llegaran a ver la escena de ayer, no querrían ni pisar el recinto. 

En definitiva: peleas y saludos imperiales, como si de un mini coliseo romano se tratara, es la postal que nos deja una nueva sesión del concejo de Salta




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