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Memoria también es recordar a las mujeres en Malvinas

Por Natalia Fernández

El 2 de abril recordamos uno de los episodios más trágicos de nuestra historia, el momento en el que la dictadura cívico-eclesiástico-militar inició el desembarco de tropas en las islas Malvinas, usurpadas por Inglaterra desde 1833. Este hito, que quedó en la memoria colectiva del país, dejó en la invisibilidad a las mujeres que estuvieron allí.

En 1981, el general Leopoldo Galtieri asume la presidencia de facto del país. Un año después, envía  a la guerra a miles de jóvenes argentinos para tapar la gravísima situación económica, política y social que atravesaba la Argentina. 

A pesar de haber pasado a la historia, siendo reconocido el 2 de abril como día del Veterano y los caídos en Malvinas, las mujeres que participaron del conflicto bélico fueron olvidadas. Sin embargo, la lucha de los movimientos feministas está sacando de debajo de la alfombra a todas esas mujeres que tomaron roles protagónicos y las mujeres en Malvinas no son una excepción. 

La escritora y periodista Alicia Panero, en su libro de difusión gratuita Mujeres Invisibles, reúne los testimonios de aquellas trabajadoras de la salud, que tenían entre 15 y 30 años, que recibieron a los heridos y los contuvieron emocionalmente tras ser evacuados de las islas. A diferencia de las enfermeras británicas, que ya eran profesionales, nuestras trabajadoras de la salud, enfermeras, instrumentadoras quirúrgicas y especialistas en terapia intensiva, recién estaban iniciando su carrera.

Las mujeres que participaron de la guerra fueron distribuidas tanto en tierra como mar. El buque hospital más grande que tuvo la Argentina, el ARA Almirante Irízar, contó con siete enfermeras civiles voluntarias que se embarcaron el 4 de junio y que estuvieron presentes en la zona de conflicto, a partir de la cual se las debe reconocer como veteranas, acorde a la ley. Al igual que a las 13 ubicadas en el Hospital Reubicable de Comodoro Rivadavia, que tenían entre 21 y 24 años. Éstas últimas, pertenecían a la Fuerza Aérea y recibían alrededor de treinta soldados por día, trasladados en barcos y aviones.

Ta,bién hubo varias mujeres que, al momento de iniciar la guerra, se encontraban en las enfermerías de los buques de la Marina Mercantes y otras que trabajaba en Puerto Belgrano, en la configuración de buques hospitales de mar. Tenían entre 15 y 16 años y eran aspirantes a enfermería ya que en ese momento, la Armada había abierto un curso para que las mujeres ingresaran a la carrera durante el secundario. 

La escritora, a través de una entrevista a Radio Continental, relató la historia de una mujer que había sido dada de baja seis meses antes del conflicto, sin embargo la Armada consideró que seguía “bajo bandera” y la fue a buscar a su casa, obligándola a prestar servicio durante los 74 días que duró la guerra y posteriormente atendiendo heridos. 

Recuperar a las mujeres de la historia implica también recuperar las situaciones de acoso y violencia a las que fueron sometidas, por el simple hecho de ser mujeres. En una entrevista para infobae, Panero contó como las trabajadoras del Irízar fueron aisladas, en un principio, porque se decía que “las mujeres a bordo son mala suerte”. Sin embargo, fueron las pertenecientes a la Fuerza Aérea las que más abuso verbal sufrieron. “En un traslado de Buenos Aires a Comodoro Rivadavia, el comandante tuvo que llevar a la cabina a cinco mujeres de la Fuerza aérea porque no paraban de gritarles cosas machistas y piropos”, destacó Panero. 

El silenciamiento del rol de las mujeres fue inmediato. En ningún momento se les permitió comunicarse con sus familias durante unos días, pero además, se les prohibió que hablaran sobre el tema, principalmente porque habían visto las condiciones en las que volvían los soldados, mientras que los medios de comunicación, cómplices de la dictadura, habían construido una imagen distorsionada de los hechos. 

Actualmente, de las más de 24 mil pensiones de veteranos que paga el Estado, no son más de 10 las mujeres que la reciben y que están contempladas en la legislación. La ley argentina considera dentro de esa categoría a quienes se encontraban en cierto perímetro de las islas, desconociendo así la labor de estas mujeres, que lo único que recibieron fue una medalla. 

El conflicto armado concluyó el 14 de junio de 1982 con la rendición de Argentina. Provocó la muerte de 649 soldados argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños. Si bien se considera que la derrota militar aceleró el fin de la dictadura, aún forma parte de la construcción de nuestra memoria como país. 

 




One thought on “Memoria también es recordar a las mujeres en Malvinas

  1. Claudio

    Todos los efectivos que estuvieron en ese periodo «bajo bandera», son considerados Veteranos, pero la ley es clara en cuanto a la consideracion de quienes son VGM, en cuanto a al trato concuerdo en parte en los excesos. En cuanto a las alumnas enfermeras trabajaron en acondicionamiento de la unidad hospital, pero no embarcaron rumbo al conflicto, si hay intervencion de la FAA con su hospital de campaña, en cuanto a la Armada el Buque Formosa tuvo a su bordo a la enfermera West. Es cierto en cuanto al gran trabajo de del personal de sanidad en atencion del personal herido, pero en el continente, que conforme a las normativas en vigencia son continentales. Dice que no son muchas, pero ocurre que bajo esa condicion se encuentran alrededor de veinte mil efectivos que cumplian distintas funciones operativas. De todas maneras hay fallos judiciales declarando VGM a varios continentales que trabajaron en situacion riesgosas. En cuanto a la cantidad de VGM son veinte mil y, si deberian cobrar los que realmente corresponde seria unos quince mil, los demas son flojitos de papeles.

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