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México creará su propio mercado de cannabis

Luego de Uruguay y Canadá, México está cerca de convertirse en el tercer país del mundo en regular la marihuana para todos los usos. La diferencia es que se trataría del mercado legal más grande del mundo.

Por Santiago Carrillo- THC

El Congreso mexicano aprobó por 316 votos a favor, 129 en contra y 23 abstenciones, la nueva regulación del cannabis. Si bien el proyecto contaba con media sanción del Senado, la iniciativa deberá volver a la Cámara alta porque sufrió varias modificaciones por parte de los diputados.

En caso de convertirse en ley, México creará su propio mercado interno de cannabis. La nueva norma permitirá la venta de cannabis y sus derivados para uso adulto en locales autorizados. Esto generará, a su vez, un circuito de producción y distribución comercial a partir de licencias que se entregarían desde algunas de las áreas del Ministerio de Economía.

Además permitiría el cultivo con fines de investigación y la producción de cáñamo para fines industriales. Para estos puntos se espera el desarrollo de reglamentaciones específicas.

El dictamen aprobado también habilita a la constitución de asociaciones civiles cannábicas que podrán cultivar para sus miembros, algo que será sin fines de lucro. Las asociaciones deberán tener un mínimo de 2 y un máximo de 20 socios mayores de edad. Además, deberán limitarse a cultivar hasta cuatro plantas por socio, sin exceder en ningún caso de 50 plantas.

En cuanto a la tenencia para consumo personal, se permitirá la posesión en la vía pública hasta los 28 gramos. Quienes superen ese peso hasta los 200 gramos, se los multará con US$ 500. Mientras que desde los 200 gramos hasta los 20 kilos se abriría una causa penal por narcomenudeo.

Por último, superadas esas cantidades, la Justicia lo calificará como narcotráfico, siempre y cuando se encuentre por fuera del circuito regulado de comercialización.

Además, se permitirá el autocultivo hasta ocho plantas y el cultivo comunitario bajo la modalidad de los clubes: las asociaciones podrán tener hasta veinte miembros mayores de 18 años y un máximo de 50 plantas por grupo.

Aunque se previó que los permisos para los cultivadores los iba a otorgar un instituto creado para tal función, finalmente la misión la cumplirá la Comisión Nacional Contra las Adicciones, lo que generó fuertes críticas dentro del activismo cannábico mexicano.

Otro punto destacado es que se prevee iniciar un proceso de amnistía general para las personas que hoy cumplen una condena por una posesión menor a 28 gramos.

“La idea es que se liberen a 18 mil presos por cultivar. Es una iniciativa que saldrá desde el Congreso”, adelanta el diputado oficialista Javier Hidalgo sobre una ley que se emitirá una vez que la regulación del cannabis sea un hecho.

Puntos críticos

Otro horizonte que persigue México es convertirse en un país referente dentro de la industria cannábica, tanto desde el uso adulto como el medicinal. Sin embargo, el proyecto de ley actual quitó los pocos candados que se tenían para la integración vertical del negocio: una sola empresa podrá participar en toda la cadena productiva.

En este sentido, se espera que las grandes compañías que ya operan en el comercio legal de Estados Unidos y Canadá se instalen también en México. Ya hubo señales en este sentido.

Vicente Fox, ex Presidente mexicano entre 2000 y 2006 y actual miembro de la Junta Directiva de la transnacional Khiron Life Sciences, dijo que su negocio “está listo para arrancar de inmediato, una vez que la ley sea aprobada”.

De todos modos, el diputado Hidalgo dice que existirán medidas para evitar el monopolio. “Queremos que los que se dedicaban al cultivo de marihuana de forma ilegal, ahora se integren al circuito legal. Además, vamos a implementar programas para que los campesinos desarrollen sus sembradíos”, adelantó.

A pesar del avance de derechos que significaría una regulación del cannabis, en México el activismo cannábico tiene sus críticas. “El hecho que los diputados hayan aprobado el dictamen para la Ley Federal para la Regulación del Cannabis es, sin duda, un acierto pues con ello se transita de un régimen prohibicionista hacia uno de regulación de sustancias. Pero adolece de vicios en su contenido”, le dice a THC el abogado Emmanuel Farías Camarero, representante legal de la Fundación Loto Rojo, que asesora a pacientes que encontraron en el cannabis un aliado terapéutico.

Camarero explica que preocupa que no se despenaliza por completo, ya que únicamente se aumenta de 5 a 28 gramos el umbral máximo de posesión, dejando la puerta abierta a la extorsión y persecución policial.

«Además, se perpetúa la estigmatización sobre los usuarios, presuponiendo la tendencia de consumo problemático, porque es la Comisión Nacional contra las Adicciones la autoridad facultada para conceder los permisos pare el cultivo doméstico o asociado, establecimiento límites injustificados asociados a la cantidad de plantas que se pueden cultivar sin fines de lucro», detalla.

“Desde el activismo se precisa que este dictamen más que privilegiar la protección de los derechos humanos de las y los usuarios, parece favorecer al mercado que se avecina”, dice Camarero, quien también lamenta el artículo 29 que contempla las licencias integrales, por lo que las empresas podrán integrar toda la cadena productiva del cannabis.

Frenar la guerra

“La marihuana en México tiene una gran historia. Se consume desde los ancestros, aunque fue prohibida hace 100 años. Estamos viviendo un proceso político y jurídico que reconoce el libre desarrollo de las personas que forma parte de una transformación muy grande en el país”, aseguró el diputado Hidalgo.

Según cuenta Hidalgo, México busca varios objetivos con la regulación del cannabis. En primer lugar, “combatir al narcotráfico de una manera más inteligente y no con armas”.

En este sentido, el diputado dice que “la guerra contra las drogas solo generó un aumento del crimen”. Entonces, comparte cifras oficiales: “En el año 2000, se cometieron 4 millones de delitos totales. En 2018, la cifra se elevó a 30 millones de delitos. Esto significa una descomposición social que intentamos reconstruirla”, asegura.

Se trata de un desafío gigantesco, dado el desarrollo del crimen organizado y su decantación hacia diferentes espacios políticos que hacen que virtualmente controle zonas del país.

Todo indica que, en ese sentido, la regulación del cannabis apunta más a blanquear parte de una economía clandestina y conceder parcialmente derechos por mucho tiempo reclamados.

La Guerra contra las Drogas sin dudas tendrá muchos más capítulos por delante si lo que se busca es el alto al fuego.




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