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Salud Mental | El último orejón del tarro

El Gobierno de Salta mandó al hospital de salud mental Miguel Ragone 100 barbijos y 300 camisolines para todo el mes. Además, los contratados ´covid´ todavía no cobraron noviembre 2020. 

«Los pibes allá en la esquina, están como dibujaos o le pagan sus pecaos, no les tocó religión y esperan la tardecita y van para la placita, fuman y beben un poco, después tocan el tambor, porque esperan que en el cielo esté el amor que no tuviste vos. ¿Qué no? ¿Cómo que no? Míralo, míralo», la estrofa describe lo que Gustavo Pena, «El Príncipe», observó en los pacientes internados en hospitales psiquiátricos.

La sensibilidad del artista uruguayo caló tan hondo que la canción tuvo seis versiones, destacándose la del franco- español Manu Chao al interpretarlo con los pacientes del Borda, hospital mental de Buenos Aires y que tanto allá, como acá, el destrato es el mismo.

La salud en general está en estado crítico, y en particular además de estado crítico se encuentra manoseada constantemente por quienes gobiernan y tienen la responsabilidad de dar respuestas a las demandas sociales.

«La salud se va dividiendo en categorías y la salud mental es la última en recibir respuestas a las demandas», señaló una fuente consultada sobre el estado de los profesionales y de los pacientes.

Para el último mes y con una ola creciente de contagios de coronavirus, el hospital solo recibió 100 barbijos y 300 camisolines que solo son para la guardia y consultorios externos, quedando buena parte del personal con las manos vacías y expuestos a los contagios.

Como si esto fuera poco, tampoco están recibiendo la medicación para los pacientes psiquíatricos. «Si llaman a farmacia por medicamentos te dicen que no tienen y eso es gravísimo porque los pacientes no están pudiendo continuar con sus tratamientos», señaló otra fuente consultada.

Otro grave problema que se desprende del Ragone, es la precarización laboral que sufren las y los profesionales, ya que los contratados todavía no cobraron noviembre y el 23 de diciembre recién percibieron los salarios de octubre. Son los «famosos» contratados Covid que ahora les renuevan el contrato mes a mes. Una verdadera inestabilidad laboral.




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