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Rendir cuentas en democracia es un ejercicio de responsabilidad y transparencia

Exponer rendiciones de la gestión sobre los recursos del estado significa someterse al examen, dar la cara, no es suficiente hacerlo a los superiores o a otros poderes, esas acciones también deben incluir al pueblo.

por Mónica Lorena Quintero

“La política no se aprende, la política se comprende y solamente comprendiéndola es cómo es posible realizarla racionalmente. (..) El que quiera ser dirigente y no domine el arte de la conducción, y bueno, no va a llegar nunca lejos. Por eso es difícil encontrar hombres que sean capaces en la conducción, porque esto no se aprende de otra manera que, sometiéndose a una disciplina científica, que dé los grandes conocimientos necesarios para abarcar el panorama, con una sensibilidad que es indispensable y una imaginación sin la cual no vale nada ver las cosas. Entonces con sensibilidad o imaginación, ver, base para apreciar, apreciar, base para resolver; y resolver, base para actuar”. Juan Perón – Actualización política y doctrinaria para la toma del poder.

En las últimas horas falleció en Salta otro niño aborigen por desnutrición. En medio de tanta fragmentación social ocasionada por el gobierno neoliberal del “sálvese quien pueda”, perdimos la cuenta, la sensibilidad, la vergüenza, la imaginación, el compromiso colectivo y la orientación de la acción política. “Una política más humanizada, de ampliación de derechos, que busca el bienestar colectivo, lo que, en esencia, el Movimiento Peronista nos recuerda, si tan solo revisáramos su ideología y el proceso histórico de conquistas sociales”.

La orientación del proyecto político de la provincia de Salta deja en evidencia que hace mucho se dejó de gobernar para el pueblo, responde a los intereses de la minoría oligárquica; en la administración puede pasar que no se consideren otras alternativas proteccionistas, implemente políticas de ajuste aplicado siempre a la clase trabajadora; incremente impuestos o pretender un Estado mínimo con ajuste estructural que lleve a la reducción de sus prestaciones y servicios para emplear la eficacia de la lógica capitalista donde solo manda el Mercado agigantando así, las asimetrías. Mientras tanto, los cuadros políticos del gabinete neoconservador (de derecha y militar) se siguen manteniendo, sin ser evaluados.

¿Este gobierno provincial tiene un plan? ¿Cuáles son las políticas públicas locales? Hasta ahora, ¿cuál ha sido el impacto? En este sentido, prácticamente, lo que se ejecuta en recursos proviene en un 80% de Nación. Se habla de desarrollo pero sin un plan, solo fotografías de funcionarios promotores del cortoplacismo que creen que gobernar la provincia era lo mismo que gestionar un municipio.

El presupuesto del 2021 constituía la gran oportunidad para que la conducción política con estrategia pueda evitar más muertes de niños de comunidades originarias, trabajar para resolver la desigualdad, combatir la pobreza y la deforestación ambiental. Sin embargo, los números planteados por el Ejecutivo no reflejan inversión alguna, solo centralismo en Gobernación por el año político, debilitando carteras de atención de salud, educación y obra pública, solo por mencionar algunas.

“El hombre es bueno, pero si se lo vigila es mejor”, Juan Domingo Perón

Cuando el manejo de los recursos públicos es discrecional, acompañado de la inacción de los organismos públicos de control y de la sociedad en su conjunto, prevalece la naturalización de la incertidumbre. No hay mejoras en lo social, económico y político, ni la habrá, porque entre otras cosas, carece la administración de la rendición de cuentas.

Para los gobernados: “No se conoce si el gobierno comunica mal o no comunica”. La información pública es esencial para el acceso a derechos.

Para los gobernantes: “lo que no se mide no se puede gestionar”. Si bien, no se descarta que lo importante y urgente es contar con una agenda que dinamice la economía poniendo el acento en la producción y en el desarrollo, resulta necesario resaltar que al mismo tiempo los órganos de control propios de la institucionalidad pública deben funcionar de manera correcta, es decir, activando los mecanismos para evaluar el comportamiento de los gobernantes y funcionarios públicos aplicando sanciones a aquellos que se consideren en falta.

Es necesario que la sociedad salteña eleve su nivel de alarma, teniendo mayor educación y conciencia cívica, ser critica, vigilando y exigiendo en todo momento que sus representantes rindan cuentas cuando llegan recursos de Nación destinados a lo social o a salud pública, por ejemplo.

En el ejercicio de la función pública, los Ministros y los próximos cuadros políticos técnicos que estarán en la línea de mando, deben ser responsivos, demostrar capacidad de liderazgo y competencia para la buena administración. Sin esta condición en la conducción, además de la sensibilidad y la imaginación, el escenario se agravaría por la pobreza, la continuidad de los problemas estructurales, y la desafección política en Salta.




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