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Hablando de la libertad | Egresó el primer alumno universitario en contexto de encierro

Raúl Cruz se recibió de licenciado en Ciencias de la Comunicación siendo interno del penal de Villa Las Rosas luego de 8 años de estudio y adversidades. Testimonios que alientan a la superación personal y al valor de la ética y el compromiso.

La carrera Ciencias de la Comunicación comenzó a dictarse en la Universidad Nacional de Salta en el año 2006 y un año más tarde, a través de la firma de un convenio, llegó a la Unidad Carcelaria N° 1 del penal de Villa Las Rosas con un cupo estipulado de 25 alumnos, que a la fecha, resulta poco.

Miguel Rosales titular de las cátedras de Prensa Escrita, Investigación Periodística y Teoría y Práctica de radio 1 y 2, es uno de los primeros profesores que comenzó a dictar clases en el penal. «Los presos están privados de su libertad, no de sus derechos vinculados a la salud y la educación», señaló el docente en comunicación con El Tintero de Salta, y agregó: «Nosotros no hacemos esto por una cuestión de extensión horaria, lo hacemos por principios, compromiso y una cuestión ética».

En este contexto comenzó a estudiar Raúl Cruz, de 46 años, y que en marzo de este año recuperó su libertad tras purgar una condena de 11. «El estudio significó un proceso de voluntad, superación y claridad para trazar un objetivo para alcanzarlo, en este caso, en contexto de encierro», aseguró a El Tintero.

Continúa vigente el proyecto de un programa de radio grabado por los internos en FM Libre y reproducido en la radio de la UNSa

Ciencias de la Comunicación es la única carrera de grado que se dicta en el penal. «Siempre quise terminar Analista de Sistemas, que hace mucho tiempo hice y no pude terminar». Cruz comenzó la carrera en 2011, cuando se ´acercó´ al aula que estaba en Bienestar. «Le pedí a una profesora que me inscribiera, y me dijeron que sí pero que la carrera estaba en ´veremos´ de continuar por las dificultades de ese momento y lo que implica que la Universidad esté dentro de la cárcel. Implica muchos recursos bibliográficos y de docentes», dijo Raúl.

Profesores, graduados y estudiantes de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNSa

Sin embargo, enfatizó que su familia hizo un esfuerzo y lo ayudó consiguiéndole los apuntes bibliográficos. Cruz estuvo privado de su libertad desde 2009 hasta marzo de 2020 y tiene 46 años y se recibió tras aprobar su tesis: «La forma de tráfico de la comunicación y educación en contexto de prisionización, Caso Aula Satelital, Unidad I».

Al profesor Miguel le preguntamos que sensaciones tenía, luego de ver coronarse a Raúl. «Estudiar en la cárcel es como trepar el Aconcagua dos o tres veces, porque implica requisas, falta de recursos, limitaciones de clases, el castigo, la tensión propia de la cárcel y la rigurosidad penitenciaria».

En diciembre de 2016 surgió la Comisión de Educación en Contexto de Privación de la Libertad para «potenciar las actividades académicas que lleva adelante la carrera de Ciencias de la Comunicación en las Unidades Penitenciarias N° 1 y N° 4 (mujeres) y ampliar el compromiso a las otras carreras de la Facultad de Humanidades». Además, cuenta con 26 integrantes, entre profesores y auxiliares de la docencia, graduados y estudiantes.

Desde su fundación, propiciada por la ex Secretaria Académica Mg. Paula Cruz y el ex decano Dr. Alejandro Ruidrejo, se han desarrollado diferentes acciones de gestión, formación, docencia, extensión e investigación.

Garantizar un derecho humano

Estudiar y compartir conocimientos dentro de un penal está lleno de adversidades y barreras que se deben sortear y solucionar a medida que van apareciendo. En el caso de los docentes universitarios, Rosales manifestó que fueron ingeniándoselas para sortear obstaculos, como el de espacios, por ejemplo. Comenzaron en Bienestar pero luego debieron armar el aula en la Capilla que está adentro del penal con algunos bancos que iban consiguiendo.

Miguel Rosales, profesor universitario de la UNSa y Coordinador de la Comisión de Educación en Contexto de Privación de la Libertad

Rosales coincidió con Eugenio Zaffaroni al indicar que «las instituciones externas al servicio penitenciario son vistas como entes amenazantes». Para el profesor universitario, el tratamiento carcelario «no debería ser tratado solamente por el sistema penitenciario, con esa idea vertical militarizada, sino que deberían intervenir otras como las universidades y comprometer así, a otras instituciones civiles.

Todavía sigue vigente el proyecto de un programa de radio grabado por los internos y reproducido en la radio de la UNSa

Una observación del profesional, denota la realidad de las cárceles, al menos la de Salta. «Mayoritariamente los presos pertenecen a sectores vulnerables y con escasa o nula educación; sabemos que generalmente los que están en la cárcel son los jóvenes pobres, analfabetos, es raro que vayas a encontrar alguien de otros estratos por que el sistema carcelario es como una serpiente: pica a quien esta descalzo, es muy selectivo».

Actualmente el servicio educativo esta totalmente cerrado en el penal por la pandemia

Además, señaló que «muchos de los que están en la cárcel dicen que si ellos estarían libres nunca hubieran accedido a la universidad, algunos apenas terminan el primario o secundario, por que la vida misma los lleva a trabajar a destajo desde niños» y aseguró que «en las clases no se imparte conocimiento, sino que se comparte el conocimiento y experiencias, es recíproco, aprendemos mucho de ellos y ellos de nosotros».

Un dato importante es que en la Unidad Penitenciaria N° 4 de mujeres, también se está dictando la carrera, y ya tienen sus primeras alumnas pero todavía no tienen aula.

«La democracia es la última en entrar en la cárcel, ahí todavía no llegó. Cada metro que le ganamos a la cárcel es un metro que le ganamos al derecho», finalizó el educador que se aferra al pensamiento que comparten los que sostienen que para reducir las cárceles se debe garantizar la educación en los sectores más vulnerables.




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