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Masacre de San Miguel del Monte | “Nunca imaginé que la policía podía hacernos mal”

En una entrevista televisada, Rocío habló de la noche en que murieron sus cuatro amigos cuando eran perseguidos y tiroteados sin motivo por la policía.

Rocío Quagliarello, única sobreviviente y testigo clave de la llamada masacre de San Miguel del Monte ocurrida el 20 de mayo de este año, habló por primera vez con la prensa a un mes de haber salido del hospital. Aquella madrugada tres patrulleros persiguieron sin motivo y a los tiros al Fiat en el que viajaban cuatro chicos. Esa acción llevó a la trágica muerte de Aníbal Suárez (22 años), Gonzalo Domínguez (de 14), Camila López (de 13) y Danilo Sansone (de 13). Luego de masivas marchas en San Miguel del Monte, se detuvo a trece personas, un funcionario municipal y doce uniformados.

“No teníamos miedo de la policía. Nunca me imaginé que podían hacernos mal”, aseguró Rocío que todavía está en recuperación, pero que se encuentra bien luego de haber peleado por su vida en el hospital de alta complejidad El Cruce, de Florencio Varela.

“Siempre nos encontrábamos en la plaza y salíamos a pasear. Ese día estábamos con Cami sentadas en la plaza, y pasaron Danilo y Aníbal en auto y nos convencieron para ir a dar una vuelta”, relató la joven de 13 años.

Si bien Rocío no habló mucho, dijo que recordaba “una cosa pero no la quiero contar”, repreguntada por los periodistas afirmó que “es importante para la causa”. La chica aún no declaró ante la Justicia, de hecho, si bien se encuentra en su casa, todavía no ha salido a la calle. Pero aseguró: “No tengo miedo de ir a la Justicia”.

La madre de Rocío, Luana, explicó por qué su hija estuvo custodiada por Gendarmería: “El primer sábado se acercan dos policías queriendo ver a la nena y el director del Hospital de El Cruce no los deja pasar. Esa noche me llamaron y se pidió a la Gendarmería”. En innumerables casos en que las policías están acusadas de delitos, uniformados de la misma fuerza amedrentan a los testigos mediante visitas o llamados.

Fuente: Tiempo Argentino

 




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