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Progresar|El ajuste en el programa dejó sin el beneficio a 350.000 estudiantes

Un informe de la UBA reveló la pérdida de beneficiarios desde 2016 y plantea una proyección para 2019, de acuerdo con las partidas asignadas en el Presupuesto.

El programa que comenzó a implementarse desde marzo de 2014 y amplió su acceso al año siguiente, decayó durante la gestión de Mauricio Macri. En tres años , casi medio millón de jóvenes perdió el beneficio; la inversión pública en el área cayó a menos de la mitad en términos reales; y el monto de la prestación pasó a representar un tercio de la cifra original para los estudiantes primarios y secundarios, al tiempo que señaló una baja del 40% en el poder adquisitivo de los universitarios que perciben el aporte básico del plan.

Los datos provienen  del derrotero del Progresar en tres niveles –cantidad de titulares, inversión social y monto de la prestación– elaborado por el Centro de Estudios Ciudad (CEC) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA al que tuvo acceso Tiempo Argentino. El trabajo releva las estadísticas oficiales desde la implementación del programa hasta fines de 2018 (trimestre final del año pasado), pero también plantea la proyección para 2019 de acuerdo con el Presupuesto.

Tras una serie de cambios dispuestos por decreto a principios de 2018 y que establecieron, entre otros puntos, categorías en el valor de la prestación, beneficiando al terciario/universitario, y ampliaron los requisitos académicos para mantener la ayuda, actualmente el programa apenas funciona como un plan de becas –de hecho pasó a llamarse “Becas Progresar”– especialmente destinado a estudiantes en el tercer nivel. La modificación significó un nuevo recorte del auxilio estatal a los sectores juveniles, que  según las estadísticas oficiales, son los más castigados por la crisis socioeconómica y el aumento del desempleo.

Los montos asignados a becas de carreras universitarias rankean entre los 1600 y 2300 pesos (están estratificadas según el año de cursada); en tanto que las terciarias van de los 1800 a 2600. Los estudiantes primarios, secundarios o que realizan cursos de formación perciben un monto de 1250 pesos.

“El plan original tenía una visión más universalista; quería llegar a los jóvenes de los sectores populares que no hubiesen terminado la primaria o la secundaria o que tuviesen dificultades para mantenerse en los niveles superiores de la educación. Con la diferenciación de valores en las becas se oficializa la voluntad de que sea un plan para universitarios o terciarios. Se refuerza el concepto del ‘pobre merecedor’, el pobre que se tiene que esforzar el doble para poder mantener la transferencia”, explica la socióloga María Laura Lombardía, autora de la investigación.

Retroceso en cifras

La evolución del promedio anual de titulares del Progresar dibuja un zigzag en descenso: se incrementa hasta 2016, empieza a caer en 2017 (3%), y se reduce drásticamente en 2018 (17%) con el relanzamiento del programa. Para 2019 se proyecta que un 22% menos de jóvenes

“El deterioro es fuerte en las tres variables analizadas: beneficiarios, monto e inversión. La cantidad de titulares crece hasta 2016 y empieza a caer fuertemente en 2017; en el camino se pierde a casi medio millón de jóvenes”, sintetiza Lombardía.

Aunque todavía no hay números oficiales consolidados de 2019, el Presupuesto de este año apuesta a continuar el ajuste: propone una meta de cobertura para 506.181 jóvenes, proporción aún menor a la alcanzada en el año de la implementación.

La inversión dibuja un desarrollo similar: en 2016 las partidas del plan disminuyeron 6% con respecto a 2015; en 2017 se acentuó la caída con una reducción del 28%; mientras que en 2018 el programa vuelve a ser víctima del recorte con un 15% menos de gasto.

Esto significa una reducción acumulada de poco menos del 50% desde el inicio de la gestión de Mauricio Macri hasta el final de 2018. Para 2019 se espera que la inversión disminuya un 22%, lo que implicaría una reducción acumulada de más del 70% en términos reales desde 2016.

Hoy, concluye el trabajo del CEC, se invierte en el Progresar menos de la mitad de lo que se invertía en 2015.

 




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