full screen background image
gauchos salteños

#CoqueandoAlEstado| Los Anales de Salta: folclore anarco

El folklore es un estilo musical popular por excelencia en Salta. Conservador y tradicionalista. Imaginar a un grupo de anarquistas cantando sobre la libertad y el combate a la autoridad es más que utópico. Pero sucedió. Esta es la historia de los Anales de Salta, la historia de los que le decían no al Estado con una baguala, un bombo y una guitarra.

 

Llegamos a ellos de casualidad. Un cassette TDK de cinta de cromo hallado en una feria del trueque tenía el nombre: Los Anales de Salta. Y solo un tema, tal vez el primero: Coqueando al Estado.

Existe en la provincia la certeza de que los primeros que trasladaron la pasión por el folclore a los jóvenes -melosos- fueron los Nocheros, pero haber descubierto a Los Anales modifica el paradigma de la historia del folclore local.

Esta música popular tuvo actitud y letras rebeldes que resistían y arremetían contra el establishment instaurado por los doble apellido inmorales.

Pero, ¿qué sabemos de ellos? El equipo de investigación de El Tintero se propuso encontrar datos e información sobre aquel conjunto de músicos y no fue fácil. Como toda banda del under e independiente, fue difícil romper con ese pacto de silencio entre sus seguidores.

Lo primero que pudimos descubrir es que nadie conocía a los músicos por sus nombres, solamente por sus apodos, algunas de sus letras y desopilantes anécdotas.

La banda estaba integrada por Epidermis (primera voz y guitarra), el Negro Maicena (coros y segunda guitarra), el Pibe Kropotkin (coros y bombo) y finalmente el Gordo Aerosol (coros, guitarra y baguala).

Solían ensayar en una casa tomada y en el frente tenía una leyenda con aerosol que exclamaba: “La única Hummer que brilla, es la del chaqueño que arde”. Todo un mensaje contracultural dirigido al popular cantante salteño propietario de una camioneta militar estadounidense.

Los fines de semana llevaban a cabo la “Peña de Malatesta”, en donde desarrollaban su poder creativo y despotricaban contra la hegemonía folclórica de Salta. Eran conscientes de que su prosa libertaria no tenía valor en el mercado dominado por los Chalchaleros, Nocheros, Tekis, etc.

Pudimos encontrar un afiche en donde invitaban a escuchar su primer disco, denominado: “La única autoridad es la Zamba”.

Solo tenía seis temas:

  1. “Ni Nochero ni Chalchero. ¡Obrero!”
  2. “Chacarera del Molotov”
  3. Cueca antisistema
  4. Morena anarquista
  5. Soltame carnaval institucionalizado
  6. Déjame que me vaya a la FORA

Un amigo cercano de los músicos nos exhibió parte de la letra de “Déjame que me vaya a la FORA”, una hermosa canción dedicada a la histórica central obrera anarcocomunista.

“Aunque le duela al Amo,

Y se me quiebre el pecho,

Vos sabes que al Estado,

Lo derrumbó de prepo

Vos sabes que al Estado

Lo derrumbó de prepo

Siempre en el Corazón

Guardó a la FORA obrera

Dejame que me vaya

Y en Libertad yo muera

Dejame que me vaya

Y en Libertad yo muera..”

Estaban en contra de los festivales. Según las fuentes solo participaron en uno a beneficio, en donde formaron parte grupos musicales anarquistas de diferentes ritmos; se llamó “Serenata a Bakunin” y tocaron, además de Los Anales de Salta, “Uña Encarnada” y “Sodeao Etéreo” –punk-, “Combatiendo al Teruel” –hardcore-, “Son un Karma González” y “Los Ericos” –reggae-.

Los Anales comenzaron a tener repercusión y antes que lo intentaran, fueron prohibidos en lugares importantes como Balderrama o La Casona del Molino. Les cerraron las puertas y esto ocasionó que desaparecieran del ambiente.

Por otro lado, algunas versiones también afirman que el Gordo Aerosol comenzó a practicar el veganismo, algo que irrumpió en el espíritu carnívoro del grupo. También se mencionan conflictos originados por la decisión del Pibe Kropotkin de ingresar a trabajar en Atento, un call center de la ciudad de Salta.

Algunos dardos apuntan a Epidermis, quién habría dejado el anarquismo para sumarse a las filas de Libres del Sur, aunque también otros afirman que quería estar al lado de Carlos Morello porque pensaba que era hermano de su referente musical, Marcela Morelo.

Seguramente más adelante seguiremos reviviendo historias de Los Anales, y mientras se encuentran papeles con sus letras y se descubren fascinantes anécdotas, nos quedamos con un cántico que sus seguidores entonaban en cada show clandestino que brindaban: “Pan y vino, pan y vino, pan y vino, pan y vino, griten todos Los Anales que al Estado lo extinguimos”.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 1 = 2