Crecida del Paraná provoca aislamientos en Misiones y evacuaciones en Corrientes

General20/10/2026 Alerta en el Litoral

image

La furia del río Paraná ha vuelto a poner en jaque al Litoral argentino, configurando un escenario de extrema vulnerabilidad producto de una combinación crítica: copiosas e ininterrumpidas precipitaciones en la cuenca alta del sur de Brasil y el consiguiente manejo de descarga en las grandes represas hidroeléctrica

En un intento por regular la acumulación de agua en los embalses, la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) debió abrir la totalidad de sus 18 compuertas, lo que disparó de forma dramática el caudal río abajo. La cota en los puertos superó holgadamente los 4,80 metros —dejando atrás la marca de alerta de 3,50 metros para perforar la línea de evacuación—, provocando una onda de crecida que ya genera graves secuelas en el territorio misionero y correntino.

En la provincia de Misiones, el epicentro del problema vial se concentró en la localidad de Montecarlo. Si bien el curso principal del Paraná no invadió de forma directa el casco urbano —beneficiado por obras previas de canalización y relocalización de barrios vulnerables—, el extraordinario volumen hídrico frenó el desagüe natural de los arroyos Piraí Iguazú y Paranaí. Al no poder volcar sus aguas, los arroyos experimentaron un taponamiento que elevó la línea del líquido hasta las plataformas de dos puentes centrales sobre la Ruta Nacional 12.

La situación forzó el cierre preventivo del tránsito y dejó incomunicados de manera temporal a tres municipios del departamento: Montecarlo, Caraguataí y Piray. Para contrarrestar la amenaza de un desabastecimiento total de alimentos, combustibles y suministros médicos si la cota vuelve a subir, la Municipalidad de Montecarlo junto al Gobierno provincial trabajan a ritmo acelerado en la consolidación y compactación de un trayecto terrado de 12 kilómetros que funcione como vía de contingencia.

Río abajo, en la ciudad correntina de Ituzaingó, las secuelas del fenómeno mostraron su cara más dramática en el plano social y productivo. El desborde del Paraná golpeó de lleno a las comunidades insulares, con especial dureza en la isla San Antonio —donde viven cerca de 1.800 habitantes— y Apipé Chico. En San Antonio, el avance del agua ya forzó el éxodo y la evacuación de decenas de familias cuyas viviendas quedaron anegadas, mientras los relevamientos locales estiman que hasta un 45 % de la superficie de la isla podría quedar completamente sumergida si el volumen del río no cede en los próximos días.

Paralelamente, los pequeños y medianos productores ganaderos de la región insular enfrentan una dramática carrera contra el reloj para salvar su hacienda antes de que los pastizales queden bajo el agua. El operativo de evacuación de los animales se ve seriamente entorpecido por limitaciones logísticas, ya que la zona cuenta con una única balsa de propiedad privada con capacidad para trasladar apenas 15 cabezas por viaje.

Ante la lentitud del proceso y la desesperación de los criadores que están con "el agua encima", la Asociación Civil El Pombero articuló acciones con la Municipalidad de Ituzaingó, el INTA y la EBY para habilitar de emergencia el predio continental "La Mosca", un campo de la entidad binacional que servirá de desembarco y refugio temporal para el ganado evacuado. Con el fantasma de los históricos eventos de 1983 y 2014 latente, los municipios de la ribera permanecen en estado de alerta máxima frente a las previsiones meteorológicas sobre la cuenca del alto Paraná.

Te puede interesar
Lo más visto