Boliches en Salta alertan desplome y exigen revisar el código nocturno

General20/10/2026 Economía en crísis

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El entretenimiento nocturno en la capital salteña atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcado por un derrumbe generalizado de la concurrencia a los locales habilitados y un avance imparable de la clandestinidad. Representantes del sector de discotecas y boliches alertaron sobre una caída de hasta el 40 % en la actividad económica en comparación con los niveles registrados en temporadas anteriores. 

Esta retracción del público formal no responde únicamente a la merma en el poder adquisitivo de los jóvenes, sino a un esquema normativo que los empresarios tildan de "obsoleto", donde los horarios de cierre estrictos y la falta de actualización del código de nocturnidad terminan expulsando a los clientes hacia eventos no autorizados.

La alarma se encendió tras la reciente clausura de cinco fiestas ilegales en distintos puntos de la ciudad por parte de la Policía de Salta y la Secretaría de Control Comercial. En estos eventos masivos no solo se constató la venta irrestricta de bebidas alcohólicas a menores de edad y el incumplimiento de normas de capacidad, sino también la ausencia total de personal de seguridad, habilitaciones de Bomberos y cobertura médica de emergencia.

Desde la cámara de boliches afirman que mientras los boliches legales afrontan costos fijos asfixiantes, tasas municipales e inspecciones permanentes, las convocatorias clandestinas proliferan en fincas, galpones y viviendas particulares organizadas mediante redes sociales fuera de todo control estatal.

El nudo central del reclamo empresario apunta al límite de cierre impuesto a las 05:00 de la mañana, fijado por la normativa provincial y municipal. Los propietarios de discotecas argumentan que los hábitos de los jóvenes cambiaron de manera radical, comenzando las salidas mucho más tarde y buscando alternativas para estirar la jornada festiva hasta altas horas de la mañana.

Al cerrar las puertas del circuito formal en un horario considerado temprano por los concurrentes, la oferta se desplaza hacia "afters" o fiestas clandestinas que se extienden hasta el mediodía sin ningún tipo de resguardo, transformándose en focos frecuentes de disturbios y accidentes de tránsito.

Frente a esta coyuntura, referentes de la nocturnidad salteña solicitaron una mesa de diálogo urgente con concejales de la capital y funcionarios de la Secretaría de Gobierno. El sector exige adaptar el marco regulatorio a la realidad actual de la región, flexibilizando los horarios de cierre para competir en igualdad de condiciones con otras capitales del NOA y endureciendo las sanciones contra los organizadores de eventos no habilitados. Advierten que de no remediarse el desfasaje legal, el colapso financiero continuará empujando al cierre definitivo de tradicionales boliches salteños y destruyendo cientos de puestos de trabajo directos.

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