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Abuso eclesiástico | El cura Nicolás Parma fue condenado a 17 años de prisión

La Cámara Oral Penal de Santa Cruz condenó a 17 años de prisión al “padre Felipe” como autor responsable del delito de abuso sexual simple contra dos seminaristas, uno de ellos salteño, doblemente agravado por haber sido cometido por un ministro de culto. Los hechos ocurrieron en una congregación fundada por Rosa Torino.

El presidente de la Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial de Río Gallegos, Joaquín Cabral leyó la sentencia de la condena «a 17 años de prisión de cumplimiento efectivo» y al pago de las costas del proceso por considerar a Parma «autor penalmente responsable del delito de abuso sexual simple doblemente agravado por haber sido cometido por un ministro de culto, encargado de la educación y guarda de menor conviviente de 18 años en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante doblemente agravado por haber sido cometido en la modalidad continuada» contra otro menor.

Los cargos contra Parma se iniciaron en 2016, con la denuncia por abuso de un novicio, quien se encontraba bajo su custodia en la parroquia Exaltación de la Cruz, en la localidad de Puerto Santa Cruz, ubicada a 250 kilómetros de Río Gallegos. A ésta denuncia se sumó una segunda acusación por el mismo delito, de otro de los seminaristas a su cargo, en la misma iglesia.

El acusado siguió la transmisión vía Zoom desde la comisaría de Puerto Santa Cruz donde se encuentra alojad, mientras que las víctimas Yair Gyurkovitz y Jonatan Alustiza lo hicieron desde sus lugares de residencia actual en Cafayate (Salta) y Pergamino (Buenos Aires).

Parma pertenecía a la Congregación “Hijos de Jesús San Juan Bautista”, fundada en Salta por el ex cura Rosa Torino, quien fue condenado en julio de este año, a 12 años de prisión en esa provincia por abuso de menores, entre ellos, los mismos que acusaron a Parma, y a una ex monja. De ahí que pueda leerse una línea de continuidad en los delitos, en lo que podría considerarse una red de abusadores eclesiásticos.

El de Rosa Torino fue el primer caso de abuso eclesiástico que llegó a juicio en la provincia de Salta por los abusos ocurridos entre 2009 y 2012, en el ámbito de la congregación “Hijos de Jesús San Juan Bautista”. Esta congregación funcionaba en la capital salteña, y en otras 19 diócesis en Argentina, más sedes en Chile, España, México e Israel. Pero en octubre de 2015 la congregación fue intervenida por decisión del Vaticano y también se desplazó a Rosa Torino de su cargo. Por indicación del Papa Francisco se cerró entonces el Instituto religioso de derecho diocesano Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, que el ex cura Rosa Torino fundara en 1986.

Jorge García Cuerva, obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego con sede en Río Gallegos, expresó a Télam que en septiembre de 2019 le acercó personalmente a Parma, en su lugar de detención en la ciudad de Puerto Santa Cruz, la sentencia de expulsión del estado clerical que resultó de un proceso canónico iniciado en el año 2017, cuando se conocieron las acusaciones contra el sacerdote. «En todo momento negó los cargos, como fue su postura hasta el final de este juicio», dijo sobre la postura de Parma.

El obispo también dijo que fue suprimida la Congregación Los Discípulos de San Juan Bautista «La Congregación como tal no existe más, porque fue suprimida por el papa Francisco en una expresión de lo que la Iglesia en los últimos años ha intentado, que es hacerse cargo absolutamente de estos casos, que se lleve adelante el proceso judicial y buscar la verdad”.

Fuente: Télma y Página 12.




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