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«La Reforma que impulsa el Gobierno es mezquina, sin visión ni voluntad de construir una sociedad más justa e igualitaria»

La senadora nacional, Nora Giménez, se refirió a la reforma constitucional planteada por el gobierno de Gustavo Sáenz haciendo hincapié en datos históricos y la importancia de las mismas.

«La Constitución de Salta tuvo, a lo largo de nuestra historia, 16 reformas. De ellas, sólo dos introdujeron cambios trascendentes, relevantes para la vida de los ciudadanos salteños», comenzó abordando el tema la senadora nacional y agregó. «Las restantes fueron sólo reformas cosméticas, impuestas y a la medida del poder de turno».

De esta manera señaló que «la Reforma Constitucional propuesta por el gobernador Gustavo Sáenz a la Legislatura, y que se puede convertir en ley por la Cámara de Diputados, sin dudas es una más de estas reformas a medida», afirmó sin dejar lugar a dudas de que esta reforma sólo le sirve a quienes ostentan hoy, lugares de poder.

Para tal afirmación, se basó en cómo se llevó adelante el proyecto. «El debate a las apuradas, en sesiones extraordinarias, sin participación de la sociedad y en medio de un proceso electoral en marcha, no hacen más que confirmar que lo que mueve la reforma es el interés político de un grupo minoritario, y no la vocación por dar a los salteños una Constitución moderna y efectiva, que les sume derechos y reconozca los avances de nuestra sociedad».

«Escondido bajo el legítimo pedido de una parte de la ciudadanía de poner un límite a las reelecciones indefinidas, la reforma contempla dar inamovilidad a los jueces de la Corte de Justicia, apenas meses después de que el gobernador ampliara el número de sus miembros, configurando así una mayoría automática», analizó.

«Pero aún peor que las reformas que prevé el proyecto oficial, es la inagotable lista de temas y propuestas que podrían haberse incluido si hubiera en el Poder Ejecutivo voluntad de efectivamente modernizar la Constitución Provincial. Esa nómina podría incluir desde la incorporación de derechos esenciales, como el derecho a la tierra y el acceso al agua potable, que en pleno siglo XXI se les siguen negando a nuestros pueblos originarios; hasta derechos de avanzada, como el acceso universal a la conectividad e Internet», indicó la legisladora señalando parte de los problemas históricos de la provincia.

Agregó que «hubiera sido verdaderamente modernizador incorporar a la Carta Magna provincial instituciones sociales creadas en las últimas décadas, como la ley de paridad, el matrimonio igualitario y el reconocimiento de derechos a las minorías; o modificar estructuras arcaicas que ya fueron reconocidas como inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, como la educación religiosa en las escuelas».

Giménez señaló cuáles son las necesidades que Salta tiene y debe trabajar para erradicarlas. «Necesitamos dejar de estar primeros en los indicadores nacionales en violencia de género, femicidios, desocupación, muerte de niñxs por desnutrición, niñas que son madres producto de violaciones, deserción escolar, etc. Necesitamos una reforma que le devuelva a Salta la importancia que tiene por el lugar estratégico y geográfico que ocupa. Tenemos todas las condiciones para un verdadero desarrollo productivo con inclusión social. Nosotros defendemos una reforma de la Constitución que sea realmente para todos y para todas, que nos lleve a un crecimiento con distribución de la riqueza».

Finalmente calificó de «mezquina, pobre, sin visión ni voluntad de construir una sociedad más justa e igualitaria, como demandan los salteños. Una reforma para solamente unos pocos. Será, una vez más, una reforma “a la medida” del poder de turno».




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