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La propiedad privada, un derecho para pocos

Por Josefina Cárdenas, estudiante de Ciencias de la Comunicación de la UNSa.

El panorama es desolador. Más de mil familias se encuentran hace cinco meses luchando por un terreno propio en la toma de Ampliación Parque la Vega. Niños y niñas pasan el día debajo de casillas armadas con lo que se puede conseguir: carpas, lonas, plásticos viejos, y unos cuantos pedazos de maderas. Las mujeres que allí acampan, son el retrato vivo de un Estado que responde a necesidades ajenas, a las necesidades del lucro, la ganancia y los negociados de unos cuantos. La escasez de viviendas en la Provincia de Salta es una problemática que arrastra décadas y que parece no interesarles a los gobiernos de los distintos signos políticos, que se enriquecieron en nombre de la democracia.

Mujer con sus hijos miran como se hornea el pan en el merendero. Foto: Fer Cata

Los relatos recogidos dan cuenta del agravamiento de la situación de la mayoría de las familias durante la cuarentena. De hecho, una de las vecinas afirma que “antes de la pandemia tenía una vida normal, pero cuando empezó la cuarentena me quedé sin mis dos trabajos y no pude seguir pagando el alquiler, me quedé en la calle con mi hija”. Los casos como éste se multiplican y denotan una situación generalizada: la toma de Ampliación Parque la Vega ilustra la determinación de estas familias por luchar -mediante sus propios medios- por una vivienda digna para sus hijos e hijas, ante la ineficacia -o desinterés- del Gobierno de turno.

Una niña se baña en recipientes de pintura. Foto: Fer Cata

Los registros del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y las estadísticas del INDEC dan cuenta de la profunda crisis habitacional que atraviesa la provincia y que se materializa en la multiplicación de asentamientos. Según los relevamientos oficiales, hasta el año pasado Salta tenía un déficit superior a las 70.000 viviendas. El número podría haber aumentado en los últimos meses, considerando el estancamiento de la actividad informal y del consumo que afecta principalmente a sectores populares. “Antes de venir para acá estaba viviendo con mi hija en la cocina de un familiar”, expresa Florencia, y su testimonio termina de tirar por la borda las leyes de nuestra Constitución que afirman que todos tenemos derecho a una vivienda digna.

Durante una tormenta una mujer se resvalo y cayó dañándose la cadera, el SAMEC atendió a la mujer desmayada. Foto: Fer Cata

Mucho se habla en los medios masivos, utilizados por los gobiernos y las empresas, de la defensa de la propiedad privada. Pero, ¿Cuál es la propiedad privada que en realidad defienden? El desalojo violento en Guernica, Provincia de Buenos Aires, en una toma de similares características de la que hablamos en esta nota, muestra que los niños y niñas sin techo no cuentan con ningún derecho, por el contrario, para el gobierno de Kiciloff, éstos se merecen balas de goma y gases lacrimógenos.

La conclusión que se puede sacar es que para los gobiernos nacionales y provinciales, que estuvieron en el poder en las últimas décadas, la propiedad privada que vale la pena defender es la propiedad privada de la cual ellos, de la mano de los especuladores inmobiliarios, puedan obtener ganancias. Mientras tanto, para el pueblo trabajador y desocupado la respuesta no llega. Pero así como no se puede tapar el sol con las manos, no se puede tapar la realidad social con represión.

Fotos: Fernando Cata




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