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El afecto es la revolución que necesita el mundo

Todos los sábados, hace casi ya dos años, con una amiga hacemos un programa de radio. Lo hacemos con mucho amor y totalmente a pulmón. Y como todo lo que se hace con mucho amor, tiene algunos detalles muy lindos.

por Inés López Barros

Uno de ellos es que al finalizar la hora y media de programa, en el momento de despedirnos, le deseamos a nuestra audiencia que tengan un lindo fin de semana, que disfruten de la familia y de “la gente que los quiere bien”. Y cuando lo decimos realmente es un deseo que tenemos para con todos, porque tener cerca a la gente que nos quiere bien es bueno para la salud física y, sobre todo, emocional.

De alguna forma, en esa sencilla frase queremos decir por ejemplo que solo hay una forma de querer, y es bien. Que nos quiere quien nos cuida y cultiva el cariño, el respeto, la admiración por el ser que somos y nos da lugar y valor dentro de su vida. Dicho esto, también queremos decir que no siente afecto por nosotros quien hace lo contrario.
Quien nos lastima a conciencia, quien nos miente, quien es indiferente a nuestro dolor bajo cualquier excusa (inadmisible) quien nos usa en beneficio propio y egoísta y, muchísimo menos, quien es cruel.

No es un bueno para uno dedicar y compartir nuestro cariño, tiempo, energía, con quienes no lo valoran, porque en el fondo ni siquiera lo necesitan, necesitan otras cosas, pero cada vacío se llena con la ficha que corresponde. Hay mucha gente que no es consciente de esto y busca llenar un vacío con la atención de otra persona, pero no funciona así. Y terminamos rodeados de gente que está, pero no está, y al final solo generan más vacío, y dolor en muchos casos…

La vida es tan corta, el tiempo aunque no lo parezca pasa rápido, y ésta es la oportunidad. Cuando conectamos con la gente que nos quiere, el mundo se ve distinto, la humanidad parece algo mejor, y en realidad lo es, lo es porque estamos donde tenemos que estar, estamos donde hay amor, y el amor es lo que mejora el mundo, es el principal ingrediente. De ahí parte lo demás, la ciencia, los avances, el progreso desde cualquier perspectiva, es para mejor si es que partimos del amor.

“El secreto querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces y solo entonces que estarás en el país de las maravillas”. Sombrerero loco “Alicia en el país de las maravillas”.

Todos, absolutamente todos por una cosa o por otra, nos quejamos de cómo está el mundo, y cuestionamos que la responsabilidad de esto es de la humanidad, el cómo somos las personas. Pero aunque se diga miles y miles de veces hay que insistir en que el cambio empieza por uno. Tólstoi lo decía simple y claro: “no hagas el mal y no existirá».

Y algo que se usa mucho últimamente es ser en la vida de alguien “ese que no nos quiere”. No sean esa clase de gente, no estén en la vida de alguien que no les interesa en realidad. Eso es una forma de hacer mal también, lastiman al otro. Demasiado desapego, para el caso es mejor soltar.

Seamos más responsables y auténticos con el trato hacia el otro. Seamos sinceros con el otro y con nosotros mismos a la hora de iniciar un vínculo. No bajemos los brazos, no dejemos de intentar ser mejores humanos, el amor es la gran revolución, el cariño, la ternura, el cuidarnos, eso va a cambiar el mundo para mejor. Si nos resignamos, ahí realmente la humanidad estará perdida, y no estamos lejos de eso. Es un esfuerzo que depende de todos, no es para mirar de afuera. En esto estamos todos jugando dentro del “campo”, del mundo para ser exactos.

Queramos bien, seamos de esa clase de gente. Revalorizar la decaída imagen del ser humano, depende de la calidad de persona que somos nosotros. El afecto es la revolución que necesita el mundo. Es por aquí.




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