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La poesía es un derecho

Poesía, ya muchos autores han intentado definirla, yo también he dado muchas vueltas con esto, y aunque hay buenas definiciones, y algunas bastantes convincentes, frente a algunos conceptos como este, realmente se pone difícil. Pero eso no es lo que voy a intentar hacer aquí, lo que sí voy a hacer, es defenderla.

Por Inés López Barros

Hablando de qué es y qué no es, creo que todos tenemos mucho por decir, y está bien, por lo menos surge la necesidad de expresarnos, de expresarla, que siempre es bienvenida, pero lo que si no acepto es que “privaticen la poesía” y a esto me refiero con ese límite que se intenta poner excluyendo la posibilidad de hacerla, la etiqueta que imparten desde lo frío y lejano quien simplemente no pudo sentirse reflejado en un decir ajeno.

Pienso que en todos lados hay poesía, que está mucho más cerca de lo que creemos. Que puede o no gustar, llegar a otro o no, ser soneto o verso libre; que puede hablar de amor, desamor, amistad, experiencias, sabiduría, disfrute o dolor; desde lo más sencillo a lo más profundo y complejo. Pero es de todos y para todos.

He encontrado poesía en el relato de algún recuerdo de una amiga, en los detalles con que un jardín fue preparado, en la cocina de alguna abuela, en la danza de una bailarina improvisada, en la felicidad de los niños, en el llanto solitario que cierra ciclos, en una tarde fría y silenciosa; en una mirada, en un par de manos, en los libros también, en los de poesía además.

Creo que hay que liberarla, no retenerla y comprimirla, creo que poesía, volar y libertad son cosas muy afines. Que es egocéntrico y egoísta pensar que poesía es solo aquello escrito y “acreditado” como tal por un par de personas más. Va mas allá y a la vez está muy cerca de todos, tan cerca que diría adentro de todos, y negarla es una de las privaciones más injusta que podemos hacer los seres humanos, porque la poesía es un derecho, no un accesorio de lujo. Está más cerca de la sinceridad del alma, que del ego de la personas.

Allá afuera hay un mundo que es difícil y duele mucho (ahora más que nunca,) y la poesía es de las pocas cosas capaces de salvar al hombre del horror. ¿Quién se atreve a negarla? ¿Quién puede ser capaz de algo así? No me quiero detener en esto (aunque surge la pregunta) prefiero pasar directo sin responder a abrir las puertas y las ventanas y agitar a que todos lo hagan. Que todos se encuentren con la poesía, de la forma que quieran, escribiendo, leyendo, sintiéndola.

Creo que poesía se debería dar en las escuelas, pero no como materia, mas como recreo. “Que la poesía nos salve del mundo”, piden muchas paredes de acción poética pintadas a lo largo de Latinoamérica.




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