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Vuelve una remake | “Robó, huyó y lo pescaron” 4ta temporada

Estamos de acuerdo que los porteños son un poco mal vistos en todo el mundo y en el país; que los tildan de soberbios, pedantes, avivados, agrandados, que se creen los mejores del mundo, gritones, prepotentes, insoportables y tantas otras barbaridades más, que puede ser que algunos lo sean, aunque pelean el podio con muchísimos cretinos del interior del país también, repartidos por cada provincia y que ahora no vale la pena repasar porque podemos caer en el error de dejar a algunos sin nombrar.

Lo que no podemos hacer, porque caeríamos en una contradicción inmensa, es pensar que son boludos.

Esta vez, vamos a tener que ponernos de su lado, de puro comedidos nomás y a sabiendas que no hay comedido que salga bien, pero es que no podemos mirar para otro lado cuando vemos un robo tan anunciado y descarado como al que estamos asistiendo.

Quede claro que nos convertimos en comedidos, porque no queremos ser comediantes de una película demasiado berreta para estos tiempos.

“Robó, huyó y lo pescaron” reaparece como una historia varias veces repetida en sus más variadas versiones argentinas, y esta vez, con tintes de tragedia dado el panorama reinante de la pandemia.

Como parte de un nuevo delirio, pero como mala copia de una película que nos hiciera «mear» de la risa en la butaca de un cine hace ya muchísimos años, el presidente o alguno de sus asesores cinéfilos, puso en escena esta remake berreta en el peor momento social, sanitario y económico.

Eduardo Duhalde y Alberto Fernández

El robo al que hacemos referencia, lejos de ser el robo del siglo, es la metida de mano en la lata de la coparticipación de la Ciudad, no tan noble, Ciudad de Buenos Aires por parte de La Nación Argentina, o mejor dicho de su administrador, en la figura del actual presidente y administrador, Alberto Fernández.

Cabe destacar dos o tres señales de este robo anunciado, robo que por supuesto deberá ser «investigado hasta sus últimas consecuencias y caiga quien caiga”, como sucede con cada delito impune en este país.

Primera señal: 26 de Agosto reaparece Eduardo Duhalde = Policía Bonaerense, anunciando un golpe de estado = instalación del miedo. “Uy qué miedo!!!! Está medio psiquiátrico, dijeron algunos… bla bla bla.

Segunda señal: 28 de Agosto de 2020. El presidente Alberto Fernández encabezó ese viernes el acto de firma del Acuerdo Federal de la Hidrovía Paraguay- Paraná en Puerto General San Martín, Santa Fe. Allí dijo: “Buenos Aires es una ciudad que nos llena de culpa por verla tan opulenta”, y se autodefinió. “Soy el más federal de los porteños” (sic)

Tercera señal: 8 de septiembre de 2020. Entra en escena y se subleva la bonaerense sin que ninguno de los servicios se dé por enterado, movilizándose en patrulleros y con armas, llegando a rodear la quinta de Olivos y quizás cumpliendo el sueño de cualquier director de cine de poder gritar por un megáfono desde su reposera de director: “A ver… esos 5 mil extras de azul, corriéndose un poco más a la derecha por favor…”

Cuarta temporada: El más federal de los porteños anuncia por tv que le saca la coparticipación a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en una escena ridícula, escoltado por todos los intendentes sentaditos prolijamente y con barbijos, con tapabocas a la vieja usanza de los bandidos del lejano oeste que retratara el viejo cine del western. ¿The End o Continuará?

Nota de redacción: A quienes nunca vieron la película original, no se pierdan la escena cumbre cuando roban el banco con un papelito mal escrito con el que le avisa al cajero que se trata de un robo, y le siguen una serie de situaciones dentro del absurdo hasta que el cajero le entrega la plata: vendría a tratarse de un robo fácil y blando. De ahí la comparación.

Quede claro que no pretendemos defender a nadie, quede claro que no soy de cambiemos, ni lo quiero ser. Pero quede claro sobre todas las cosas, que nunca vamos a perdonar que se malverse de semejante modo un clásico del cine como “Robó, huyó y lo pescaron”.

Perdón Woody Allen por estos maleducados incorregibles, y Gracias por la risa!

“El motonauta” para El Tintero




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