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Después de las balas | Silencio ensordecedor en el asentamiento

Un perpetuo silencio aquejaba ayer por la tarde a toda la comunidad del asentamiento de San Calixto (Ampliación Parque La Vega), luego de que la policía arremetiera contra la población que sobrevive en condiciones muy precarias.

El saldo tortuoso: heridos por balas de gomas, cartuchos de escopetas esparcidos por todo el terreno, ranchos agujereados y maltrechos y una comunidad que a pesar de los abusos cometidos por parte de la policía pretende seguir resistiendo por asegurar Derechos Fundamentales a la tierra y a la vivienda digna para sus familias.

En el asentamiento sobreviven y resisten hace mas de 100 días, 700 familias, y entre ellas 500 niñas/niños. El espacio está dividido en 7 sectores que alberga a ciudadanos Salteños que provienen de barrios periféricos de la ciudad de Salta. En el espacio cuentan ya con un merendero (una carpa de acopio de mercadería, un horno de barro que se abastece por particulares y las/los propios vecinos).

Los hechos de violencia del martes comenzaron, al decir de las vecinas, “porque un grupo de vecinos intentaba trasladar maderas y cartón” para apuntalar los desvencijados ‘ranchos’ de nylon donde habitan; fue a partir de ese hecho que la policía comenzó a avanzar con intenciones de sacar a la gente, procediendo al intento de desalojo, el cual no se pudo concretar.

Nos comentaban las vecinas que en la represión no hubo previo aviso, que tuvieron que dejar a sus hijos en
las carpas para poder actuar de “muro de contención” a los accesos al asentamiento, para que la policía no ingresara. “Muchos vecinos de Parque La Vega se solidarizaron cuidando a nuestras hijas e hijos al momento de la represión, fue un momento espantoso”, recordaron vecinas y vecinos, dejando entrever las múltiples marcas por bala de goma en sus cuerpos, algunas de las cuales no tuvieron atención médica.

En entrevista grupal con vecinas nos dijeron:

(…) acá pasamos heladas, fríos y cosas que jamás imaginé pasar por nuestros hijos (…) acá no somos vagos como dicen algunos, todos aportamos para que esto salga adelante porque sino, esto no funciona. Nosotros pedimos por nuestro derecho de tener nuestra tierra. No queremos que nos regalen nada, queremos pagar por nuestra tierra. Cuando fuimos a hablar con el Sr. Carrizo (Secretario de Tierras y Bienes) se nos burló en la cara, se nos rió, a partir de ese momento hicimos una marcha en junio, comprendimos que teníamos que hablar con el gobernador, así que fuimos a Grand Bourg.

En el momento en el que se realizaba entrevista en terreno, se hizo presente personal del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) de Derechos Humanos de la provincia que se entrevistaba con dos delegados y realizaba un recuento de las personas lesionadas por la intervención de la policía. El procedimiento transcurría en la precaria carpa donde se reúne el alimento que la gente del lugar puede
juntar.

Ayer miércoles se dio a conocer un Habeas Corpus presentado por la Mesa de Derechos Humanos de Salta, compuesta por diversas organizaciones con la intención de resguardar la integridad física y derechos fundamentales de las personas que resisten en el asentamiento. La policía mantiene vallado el perímetro del terreno, en tanto, a la distancia y mientras pasa el tiempo, la política salteña trascurre entre el control y la represión abarrotada de pandemia e incólumemente indolente ante estos hechos.

Gonzalo Fernández –Trabajador Social-Activista por DDHH




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