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Caso Luján y Yanina | «Vayan y acomoden eso»

En una exclusiva entrevista, Gustavo Peñalva remarcó que en el caso de la muerte de su hija se activaron tres poderes letales de la sociedad para encubrir el crimen de Luján y Yanina.

Toda muerte es una certeza que despierta infinidad de dudas, y algunas en especial muchas más. Tal es el caso de Luján Peñalva y Yanina Nüesch, dos jóvenes salteñas que aparecieron colgadas de un árbol en un descampado, con la misma soga y signos de violencia.

Aquel julio de 2012, la prensa destacaba la crueldad de lo sucedido. Algunos periodistas aferrados a la hipótesis oficial, sacaban sus propias conjeturas, algunas muy prematuras.

Luego del hallazgo de las chicas, la causa judicial fue caratulada como «muerte dudosa». En 2014, el juez de instrucción Pablo Arancibia cerró la investigación como «consecuencia de una decisión personal, libre y voluntaria de cada una», es decir, suicidio.

La noche del 16 de julio, a horas de haber encontrado los cadáveres, el entonces gobernador Juan Manuel Urtubey brindó una conferencia de prensa en la jefatura policial, en la cual fue consultado por una comunicadora oficialista: “¿Se podría tratar de un pacto suicida?”, a lo que el mandatario aseguró que no descartaban ninguna hipótesis.

EL TINTERO dialogó con Gustavo Peñalva, padre de una de las víctimas y se refirió a la causa que se reabrió con la carátula inicial el 7 de febrero de 2018. El discurso es simple, a casi ocho años de haber perdido a su hija, el padre de Luján continúa buscando justicia porque entiende, según los elementos de la causa, que Luján y Yanina fueron asesinadas, y que el poder político ordenó al poder policial a «acomodar la escena del crimen».

¿Usted cree que la causa fue direccionada por el entonces gobernador Urtubey?

Urtubey dio un mensaje tendencioso para direccionar la causa desde un principio, y eso lo sabe todo el mundo. Lo cierto es que hasta policías que fueron sus custodios, me contaron qué es lo que hizo ese día. No puede ser que tantas personas estén involucradas, tantos policías, tanta gente de la Brigada. Uno de esos policías es de mi pueblo y desapareció en el momento en el que yo más lo necesité y estoy seguro de que el tipo estuvo plantando la escena. Después nunca más nos saludamos pero era un chango que jugaba al futbol conmigo. En los pueblos somos pocos y nos conocemos mucho. Urtubey es un tipo demasiado frio y demasiado orgulloso.

¿Estuvo influenciado al decir que fue un pacto suicida?

Y sí, porque él no puede hacer una apreciación así, él no es policía. Él se va a llevar de la gente que lo secunda, gente que ha puesto en ese lugar para que lo tengan informado.

¿Lo hizo para no quedar mal con la policía o lo hizo para encubrir a alguien?

Yo no te voy a decir algo de lo que no estoy seguro. Había una persona, familiar de uno de los sospechosos, que trabajaba para él. Pienso que el tipo se vio acorralado diciendo algo que no le correspondía; y la gente que lo conoce a Urtubey, sabe que es un tipo que no se hace para atrás aun sabiendo que ha cometido un error. Podría haber quedado mejor parado haciendo investigar pero haciendo investigar iba a tener que reconocer errores de gente a los que iba a tener que pedirle la renuncia. No es fácil desmantelar toda una mafia dentro de la policía, no es fácil voltear a todos. Le va a producir un costo enorme sacar a los policías que han estado involucrado en las francesas y hacerle callar la boca y pedirle la renuncia. Todo lo contrario, vos viste que siempre la premiaron a esta gente.

¿Y cuál es su hipótesis al respecto?

Lo hemos dicho siempre nosotros, las chicas fueron puestas ahí en forma inconsciente y las colgaron del árbol. Vos sabes que yo tengo una foto a la que no le dan mucha importancia, la mostré en algunos medios. Es de una moto que entra y sale rompiendo los surcos. Yo la hice ver con profesionales, estudiar con un programa de nitidez y era una moto de gran porte que fue cortando los surcos. Para mí esa moto tiene mucho que ver. No es de la policía.

Como si existiese un protocolo de encubrimiento…

Mirá, a mí me tocó estar con gente relacionada a los casos más relevantes de Salta. Te hablo del caso de las francesas, María Cash, y es como que todo está mal desde el principio. Una persona, un abogado, de la intimidad del juez Pablo Farah tuvo contacto conmigo y estuvo muy sensible con nuestra causa, vino y me dijo a los días: “Gustavo, vos tenés que aflojar; lo llamaron a Farah para que baje la cortina”. Imaginate vos que esta persona, una persona seria, viene y me cuenta esto. Y yo ya lo había presentido porque Farah nunca más me atendió. Le molestó que yo investigue. Dice “que tenés que andar investigando vos si yo tengo a la policía en la calle”. Y si vos preguntás en alguna parte del barrio San Carlos, a los vecinos, si alguna vez un policía les golpeó la puerta, te van a responder que jamás. Yo hice el derrotero, yo golpeé puerta por puerta por todo el barrio porque quería saber si alguien las vio a las chicas entrando al campo. Me fui por todo el barrio, por el costado del Santa Ana, me fui por Los Álamos hasta cerca de la rotonda de Cerrillos golpeando puertas y nadie me pudo decir si la había visto a mi hija. Busque en los serenos de los cementerios, los que trabajan en la maderera, los que tienen caballos, la gente que vive en la entrada del Rio Ancho. No te imaginas las puertas que yo golpee para que alguien me diga. Porque si alguien me hubiera dicho: “Yo la he visto a tu hija entrando caminando” yo iba a parar la mano. Esa es la investigación que tendría que haber hecho la policía y no pensar que fue un pacto suicida.

Gustavo, el papá de Luján, carga con el dolor de todo padre que sufre tan irremediable pérdida, pero además, con la desidia judicial, política y policial, áreas que convergen y se activan cuando alguno de estos tres poderes necesita «una mano». Peñalva está convencido que plantaron la escena del crimen para que todo parezca un suicidio. «La policía no creo que esté involucrada en la muerte de mi hija, para nada. Lo que sí creo es que les dijeron “vayan y acomoden eso”.

Marcelo Lami, por entonces jefe de la policía de Salta, caminando por los surcos muy cerca de la escena del crimen y las huellas de una moto.

Marcelo Lami, por entonces jefe de la policía de Salta, caminando por los surcos muy cerca de la escena del crimen y las huellas de una moto.

 

En la imagen se pueden observar las huellas que atraviesan los surcos plantados.

En la imagen se pueden observar las huellas que atraviesan los surcos plantados.




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