full screen background image
macro

El camino es apuntar a los de arriba

El repudio social luego de la conferencia de Sáenz del domingo, demostró que es necesario un replanteo fiscal para que el aporte al Fondo Solidario lo hagan los que más espalda económica tienen, y no pedir más sacrificio a los de abajo.

por Arturo Borelli

La mayoría del arco político ha mostrado una ligera “preocupación” por los anuncios, pero un rechazo tajante, como el del pueblo llano, ha sido algo difícil de encontrar.

Los que criticaron al gobernador propusieron que el dinero se saque “de los ricos y poderosos” sin mayores precisiones, pero tuvieron el mérito de poner el eje en el verdadero problema, habida cuenta que un pueblo salteño empobrecido no está para nuevos sacrificios. Los que venden el recorte como fondo anticíclico están faltando a la verdad, porque sacarle dinero a un pobre para darle a otro, no es inyectar ningún plus económico sino hacer trasfusión entre moribundos en distintas fases.

Hablemos de números

Los ingresos de Salta son en un veinte por ciento locales y un ochenta de Nación. Las fuentes de ingresos locales son exiguas y subvaluadas, como el impuesto rural que recauda por año sólo 200 millones cuando en realidad usa un esquema muy desfasado. Lo mismo ocurre con Salta Forestal, que podría abonar no menos de 200 millones por año y no alcanza los 80.

El contrato por 10 años del Macro puede llegar a costarle a Salta más de 1000 millones, sin ningún beneficio a la vista. La minería, por su parte, paga entre canon y regalías menos de 40 millones. Peor aún, con las leyes de promociones y créditos fiscales, las cifras pueden llegar a disminuir aún más.

Es decir, hay que reconocer que Salta debe discutir a fondo el esquema impositivo y sus corolarios políticos: a 20 años de habernos propuesto un desarrollo de la mano de la extensión de la frontera agrícola, la entrega del petróleo, el gas, la tierra y los minerales, resulta que la provincia de la desnutrición no puede estar 20 días de cuarentena sin recortar a sus ya empobrecidos empleados.

mapa forestal

Los sueldos son el mayor gasto del Estado, llegando al 50 por ciento del total de gastos promedio a lo largo de los años. Este alto porcentaje, lejos de significar sobresueldos, muestran la pobreza del gasto local en otros rubros como obra pública, infraestructura y educación. Si los recursos de Salta alcanzan en tiempo normal los 100 mil millones de pesos anuales, 50 mil irían para salarios. La legislatura consume en sueldos un 1,5 del total de gastos de la provincia, la Justicia un 6 por ciento, la centralizada un 1,5 y Salud y Educación más de un 30.

Ahora bien, si durante un mes se quitara un 15% de toda esa masa se obtendrán 580 millones. Si es por dos, el doble. Más de 1000 millones que, convengamos, son difíciles de encontrar en otras fuentes en sólo dos meses, por más que todos coincidamos y luchemos por que las empresas pongan lo que les corresponde.

Como los trabajadores no están para un nuevo ajuste sino lo contrario, la otra fuente de ingresos que queda además de las empresas sin dudas es Nación, que tendría que redefinir sus prioridades en temas como deuda para hacer un aporte extraordinario a la provincia. Al respecto, Carlos Pagni, en su columna de hoy en La Nación, sugiere que el pago diferenciado de deuda puede traer conflictos legales al país y que, teniendo en cuenta la debilidad de las cuentas nacionales, no podrían continuar en el tiempo y producir un defol que torne inútiles los pagos que hasta ahora se están haciendo.

Con la necesidad de pedir un socorro a Nación y rediscutir la torta redistributiva de la provincia, el gobierno se encuentra en una encrucijada ¿Se vienen de nuevo los bonos?




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *