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Europa anticipa una “nueva normalidad” y EEUU normaliza la explotación de la Luna

Mientras en América muchas figuras políticas se suben a la ola mediática del Coronavirus, Europa habla de la imposición de una “nueva normalidad”, y Donald Trump firma un Decreto que permite a los Estados Unidos explotar los recursos naturales de la Luna.

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Por Facundo Sagárnaga desde Madrid

La universidad Johns Hopkins contabilizó 1.673.423 contagios confirmados de coronavirus, 101.526 fallecimientos, y 371.637 altas médicas. Si bien, hoy América es el epicentro de la pandemia, hasta hace unos días el foco se había trasladado de China a Europa.

Esto provocó que muchos gobiernos de la Unión Europea se mostraran los dientes haciendo temblar al bloque. Por momentos el escenario se tiñó de tintes bélicos más que de intercambios solidarios. Lo que sucede es que la crisis sanitaria impactó de forma desigual a los integrantes de esta comunidad internacional.

En España, por ejemplo, la cifra de fallecidos a causa del virus asciende a 50 mil personas sobre una población de 46 millones, mientras que en el norte, el país más afectado por el COVID-19, es Alemania con 2.600 muertes, sobre una población de 83 millones de ciudadanos.

Esta asimetría provocó que las “históricas” diferencias entre los países del sur y el norte vuelvan a ganar fuerzas. Día a día la pandemia genera cambios en el tablero y todos se preparan para jugar sus fichas una vez que la fiebre baje.

Los líderes del viejo continente anticipan la imposición de una “nueva normalidad” para ciudadanos y naciones por igual. Las organizaciones mundiales y los Gobiernos nacionales todavía no pueden calcular cuál será el impacto social y económico, pero el escenario empieza a proyectar las sombras de lo que se acerca: desempleo, nacionalizaciones, endeudamientos, quiebres, aumento del gasto público y enfrentamientos, al parecer, serán los elementos del nuevo relato europeo.

Esta semana el Representante de Asuntos Exteriores de la UE, Josep Borrell, arremetió contra las naciones del norte asegurando que “aparece Holanda diciendo que creará un fondo constituido por aportaciones voluntarias para ayudar a los países del Sur. (Y) Bueno, los países del Sur no están pidiendo limosna. Están pidiendo una acción solidaria construida desde mecanismos coercitivos”.

El funcionario desestimó las jugadas del norte, y aseguró que de ahora en más “la Sanidad se convierte en un problema de seguridad y de soberanía. Y que en todo el continente aumentará la presencia del Estado de forma permanente”. Algo a lo que los europeos deberán acostumbrarse, dijo.

En sintonía, ayer el presidente español Pedro Sánchez advirtió ante el Congreso que Europea está en riesgo y que si los países del norte y el sur no dejan de lado sus diferencias la “Unión” corre peligro. El jefe de la administración española enfatizó reiteradas veces que en España y todo el continente se impondrá una “nueva normalidad” individual, institucional y social.

Son afirmaciones que hacen estremecer a cualquiera. Solo apelando al sentido común podríamos decir que los responsables de moldear la “nueva normalidad” no habitan ni están próximos a la normalidad que hoy vivimos la mayoría.

Asegurar que estas distancias seguramente no serán desfavorables para nosotros, solo sería hacer futurismo especulativo. Pero a veces es mejor rascar, aunque no pique. Solo para comprobar si en realidad no estamos paralizados o bajo los efectos anestésicos.

Ilustración: Facu Sagárnaga

Ilustración: Facu Sagárnaga

La historia está repleta de crisis como la de hoy, situaciones que han terminado influyendo en la vida de toda la población mundial. Es sabido que el pánico y el miedo nos paraliza. Bajo sus efectos los humanos pocas veces podemos reflexionar y decidir libremente. Sobran los ejemplos de países que sufren desde hace generaciones las malas ‎decisiones que sus líderes tomaron en supuestos contextos de crisis. Por eso creo tan necesario la gimnasia de pensar, repensar y contradecir las normalidades vigentes y venideras. ‎

Hacia nosotros avanza una “nueva normalidad”. Una plagada de antecedentes que están sucediendo y se pueden relacionar o no. Hechos como la propagación del Coronavirus; el despliegue de barcos de guerra estadounidenses y europeos a Centro América; el desembarco de tropas de la OTAN en Europa; las pruebas de armas de Corea del Norte; las compras millonarias de todo el mundo a China, la guerra del petróleo entre Arabia Saudita y Rusia; la compra masiva de armas en EEUU; o el decreto que firmó a principios de abril el presidente de EE.UU, Donald Trump, para aprobar la explotación comercial de los recursos naturales de la Luna y otros cuerpos celestes (Documento que además recalca que Washington no ve el espacio exterior como un bien común global). Pero no termina ahí, también suben las cuentas y el hambre no deja de llamar a las puertas para meterse a convivir.

Internet construye una burbuja a tu alrededor y te propone una mezcla de contenidos que te gustan y que son útiles para alguien. Nunca dos muros de Facebook son iguales. ¿Pero por qué? Porque la información es poder, y hoy más que nunca debemos apropiarnos de él.

Mantenerse informado es vital para reflexionar y decidir. Desde aquí solo puedo recomendarte no dejar de informarte, no ceder ante el bombardeo de titulares y noticias basuras, consultar tres veces la misma noticia en diferentes sitios, compararlas y sacar tus propias conclusiones. No olvides que ellos mienten y mienten porque seguro algo quedará.




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