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perro hitler

Entre canes y candidaturas: copiando la fórmula del führer para ganar votos

Muches de les polítiques y candidates actuales han optado por hacerse ver junto a sus mascotas para así sumar un poroto al caudal de sus votos. Desde el actual presidente electo hasta uno de los principales candidatos a la gobernación de Salta posaron junto a sus mascotas para los medios. ¿Sabrán acaso que uno de los primeros en usar esa vieja treta para agradar al público fue el infame y vilipendiado Hitler?

Por Gebrial García Merqas

Perres y candidates, candidates y perres, una combinación electoral que ha llegado para quedarse. Porque no hay nada que humanice más a una persona que pugna por el poder hasta convertirse en un monigote, que verla rodeada de sus mascotas. Más si se tratas de dulces perrites que nos hagan emitir un suspiro y decir: ¡Pero qué lindo, ahora me dieron ganas de votar por este candidate o de querer más a este gobernante!

Si analizamos la historia reciente en la política argentina, tenemos el caso de Balcarce, el can callejero rescatado por Macri que terminó sentado en el sillón presidencial; también estuvo Simón, el mucuchí blanco que presentara CFK al público en un video que generó más de una burla e indignaciones varias; y más recientemente fue Dylan, la mascota de Alberto Fernández. Es decir, las tres últimas personas que gobernaron este país, en algún momento tuvieron la idea de mostrarse frente a cámaras acariciando un can. Y ¡qué momentos eligieron! Qué momentos. ¿Será todo una coincidencia?

Algo similar ha sucedido en la política salteña, sino basta con recordar el Programa “Tu casa, tu perro”, creado por el gobernador saliente y publicitado por su pareja, Isabel Macedo. Dicho programa apuntaba al rescate de canes callejeros y enchufárselos a quienes salieran sorteades en el IPV. Precisamente fue en una nota publicada por La Nación donde el gober junto a su esposa e hija se mostraron como una familia pura, blanca y rescatadora de animales, como Cachita, con quien posaron en una de las fotos de la abúlica nota que seguramente costó una buena tarasca pagada con nuestros impuestos

Otro de los que supo utilizar el recurso mascoteril para sumarse un voto fue el actual intendente capitalino, y según las encuestas, el futuro gobernador salteño. Gustavo Ruberto Sáenz apeló a la estrategia duranbarbista desde un inicio, primero con la conversión de los carreros que dejaron de usar caballos, algo que se dijo era para evitar la crueldad animal; aunque todavía vemos a las fuerzas del orden, como infantería de la Policía de Salta, usar caballos en sus represiones; o se mantienen las festividades en las que hay doma de equinos, ambas situaciones en las que también se hace un uso de animales. ¿Será que sólo les trabajadores son quienes no pueden hacer uso de los caballos? ¿Por qué no se extiende la medida de los carreros a la Policía y la Sociedad Rural de Salta? Preguntas que ahora no vamos a responder, pero quedan planteadas.

El segundo paso rubertiano para mostrarse ante sus votantes como un amante de los mamíferos domesticados fue la de apelar a los canes. Por ejemplo la harto publicitada inauguración del hospital municipal para mascotas “pobres”, estuvo en todos los medios. Luego el candidato a gobernador usó las redes sociales para publicar una foto con un can: “Desayunando con un amigo, los sin voz tienen derecho a ser escuchados y cuidados en toda la provincia”, posteó a fines de septiembre. Y muchas más son las fotos donde se lo vea acariciando a un peludo.

Porque los perros venden, son queridos, populares, pueden humanizar hasta a la persona más déspota. Esto también lo sabía los nazis, por eso apelaron a una de las primeras propagandas burdas mostrando al mismísimo Hitler acariciando a sus afamadas mascotas: Blondi, la más famosa de ellas. Ese fue el consejo de sus allegados, le dijeron al Führer que tenía que hacerse unas fotos con los perros, porque así el pueblo alemán lo vería como uno más de los suyos. La estrategia, se terminó repitiendo a lo largo del mundo. Usted haga un ejercicio, tome algún buscador web y escriba “perros y políticos”, y tendrá una larga lista de artículos que mencionan a personalidades de la política mundial como mandatarios norteamericanos, desde Bush a Obama, pasando por Clinton y un sinfín de otros políticos a nivel global. El uso de los perros, así como lo entendieron los jerarcas del nacionalsocialismo, garpa.

Sólo basta con recordar una de las máximas elaboradas por el padre de la propaganda nazi, Joseph Goebbels, quien planteó: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Esa parece ser la idea que manejan les candidates carentes de propuestas verdaderas, sin ideas, sin un programa político, pero sí con afiches ingeniosos, avionetas con mensajes taladrantes y siempre un perro a mano para fotografiarse con él, porque a estas alturas del consumo publicitario, vende más un perro rescatado de la calle que la ya clásica foto besando pobres. Eso lo sabe Durán Barba, lo sabía Goebbels, y lo sabes nuestres candidates que nos toman por imbéciles.

Ahora sí, feliz votación para todes ustedes. Hasta la semana que viene.




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