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El triunfo de un oportunista del poder

Gustavo Saenz quedó a un paso de la gobernación. Para llegar hasta aquí tuvo que ir de un a lado a otro. Estar donde calienta el sol no parece ser necesariamente malo en la historia del hombre que se encuentra cerca de suceder a Juan Manuel Urtubey. 

Un punto a su favor es su inocultable voluntad de poder. Sin embargo su forma de llegar deja mucho que desear. Fue del grupo de Miguel Isa, incluso llego a ser el presidente del Concejo Deliberante de una de las gestiones más cuestionadas del ex intentende de la ciudad y actual vicegobernador de la provincia.

Fue un senador irrelevante. Integró junto a Sergio Massa la fórmula presidencial que participó de las elecciones nacionales en el año 2015, aún habiendo resultado electo intendente el mismo año. Sáenz fue pionero de las dobles candidaturas.

Si algo se puede destacar de la carrera de Sáenz es su pragmatismo. En este triunfo optó por prescindir de su relación con el macrismo, tras los resultados negativos de las PASO nacionales, y de hacer referencia solo al peronismo juntándose con radicales, urtubeycistas y personalidades de los medios.

Con una economía en estado crítico, eligió apelar a la representación de “un chango de Salta, con valores tradicionales como la religión y la familia”. Su triunfo contó con el apoyo de gran parte del gabinete de Urtubey y del aparato estatal que tuvo a su disposición.

A eso se sumó el blindaje mediático, el apoyo de consultoras de Buenos Aires que hicieron campaña sucia contra su principal adversario, el oso Leavy, y el despilfarro en sorteos de electrodomésticos, y clientelismo de todo tipo.

Si bien tuvo el apoyo del 42% del electorado eso no lo exime del escándalo de las facturas apócrifas, ni de las insistentes sospechas de corrupción en la cooperadora. Ni de la falta de transparencia en su gestión.

El periodista Gerardo Rebak denunció en diversas ocasiones que la municipalidad oculta información pública. Nadie conoce la Cuenta General del Ejercicio 2018. Ni los concejales, ni el periodismo, ni la ciudadanía.

No es el único hecho que desnuda el ocultamiento del gobierno de Sáenz. Dejó una explicación célebre para despegarse de la evasión impositiva que investiga la Justicia Federal. “Venía gente que era proveedora de la Municipalidad, una persona que vivía en San Luis o en otro lado, venía aquí a  la Municipalidad como proveedor, y decía: “che mirá, no me quiero volver hasta allá para imprimirla, te doy mi número de CUIT”. Con solo eso eludió el escándalo y sus funcionarios, muy comprometidos por cierto, nunca concurrieron al Concejo Deliberante y zafaron de la justicia.

Los que siguen de cerca sus pasos ya advierten que de llegar a gobernador, su arrogancia y prepotencia sumada a la de la mesa chica,  aumentará; como así también el bloqueo de la información pública y el secretismo.

Aunque su frente aglutinó a sectores de centro derecha, buscó dar cuenta que su propuesta no tiene nada de ideología; puro pragmatismo, eso parece ser la vuelta que encontró Gustavo para llegar.

 

Por A. Roldan




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