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Daniel Medina1

“La literatura es para mí la libertad absoluta”

En el día del escritor El Tintero de Salta conversó con Daniel Medina sobre el significado de la escritura, el aporte cultural, el valor que posee y si dejaría de escribir. Pase y lea a una de las privilegiadas plumas del NOA.

Persona sencilla y de bajo perfil, el periodista y escritor salteño Daniel Medina ya emanaba destellos de abstracción en su adolescencia, momento en el que cruzamos caminos en el viejo terciario de periodismo Mariano Moreno.

Mientras muchos nos ocupábamos de organizar partidos de fútbol y alguna que otra tarea grupal, Medina caminaba con sus papeles bajo el brazo, o se encontraba consigo mismo en algún lugar tranquilo para desgranar las hojas de cada libro o apunte que poseía.

En julio de 2018 presentó en el Complejo de Bibliotecas su última obra: Detrás de las imágenes. “Es una novela ambientada en un futuro no muy lejano, en el que cada habitante quiere ser youtuber, con la consecuente búsqueda desesperada de fama y la abolición de la vida privada. En este marco, se desata un apocalipsis zombi en la capital salteña, justo durante la procesión del Milagro. La novela se centra en los sobrevivientes, en los zombis, pero sobre todo en las personas que deciden qué mostrar y qué dejar afuera de los videos que se suben a YouTube sobre lo que pasa en la provincia”, declaró Daniel Medina sobre su trabajo a El tribuno, y agrega. “El machismo, la relación tensa entre Buenos Aires y el interior, y las mutaciones de la salteñidad, también aparecen”.

¿Cuál es el significado que le das a la escritura?

García Márquez dijo alguna vez que si uno se imaginaba que podía vivir sin escribir, entonces no debería hacerlo. Suena exagerado, más en un país (y una provincia) donde no se gana plata escribiendo. Es más, uno escribe con la total incertidumbre sobre si se podrá publicar o no. Pero uno escribe igual. Para mí escribir es una necesidad. A veces surge por una idea o una anécdota que siento debo plasmar en el papel. En otras ocasiones es una voz: narrar, después de todo, es crear una voz. Y cuando escribo, esa voz cuenta su historia. No importa cómo se produzca esa necesidad, importa sentarse frente a la máquina y golpear las teclas. Golpearlas como si uno se jugara la vida construyendo cada palabra.

¿Cuánto aporta a nuestra cultura la escritura?

Creo que leer sigue siendo fundamental para convertirnos en mejores seres humanos. La escritura que me interesa en Salta es la que cuestiona la propia cultura en la cual se erige. Es la escritura que desnaturaliza situaciones que, de tan cotidianas, se han vuelto invisibles. Los libros que hacen falta en la provincia son los que ponen en duda la idea de salteñidad o los que muestran que no hay una sola forma de ser salteño.

¿Se ha perdido, cortado o transformado la escritura poética de los grandes exponentes?

En el ingreso a la ciudad hay un cartel que dice “Bienvenido a Salta, tierra de poetas”. Y en cierta forma por muchos años hubo en Salta más poetas que poesía. Pero esta última generalización también es injusta, porque las excepciones son fantásticas. Creo que hay que seguir leyendo a  Manuel J. Castilla, Jacobo Regen, Kuky Herrán, Walter Adet, etc; pero al mismo tiempo creo que hay que buscar otros caminos. En poesía eso se nota. Hay un cambio en lo que se tematiza y también en quiénes escriben: hoy una antología de poesía debería tener una mayoría de mujeres.

Por otra parte, en narrativa también han surgido una serie de narradores –algunos de ellos de Tartagal- que muestran otras búsquedas estéticas y temáticas, absolutamente modernas (no doy nombres porque me voy a terminar olvidando de alguien).

Se nota la responsabilidad al momento de elegir cada palabra que utilizás, ¿considerás que se ha perdido el valor de la misma?

Quizá hay otra relación con la palabra, quizá se escribe con más prisa. Esto último puede ser consecuencia de las redes. Pero el respeto por lo que se escribe sigue, no creo que eso haya cambiado. Y si bien se escribe con mayor premura, también es cierto que se escribe más. Hoy nos comunicamos más por escrito que hace unos años. Tuits, mails, posteos de Facebook, la comunicación para y por la escritura. Aunque, desde luego, no todo lo que se escribe es literatura. No todo debe ser publicado.

Por último, y agradeciendo el tiempo, ¿a pesar de no ganar dinero por escribir, cambiarías la escritura?

Creo que justamente porque no hay plata de por medio, la literatura para mí es el ámbito de la libertad absoluta. Es el ámbito de la pasión. Como muchas veces ni siquiera sé si eso que escribo se podrá publicar  -algo que le suele pasar a casi todos los cuentistas y novelistas en Salta- no negocio con nadie sobre qué escribo ni cómo lo escribo.

Sobre Daniel Medina

En 2013 participó de la antología de crónicas A 26 manos, que reúne artículos de periodistas salteños.

En 2014 publicó Oparricidios, un libro de cuentos que se gestó durante varios años, mientras trabajaba en un hotel como recepcionista nocturno. Esos cuentos abordan con humor distintos aspectos de la salteñidad. Este libro salió a la luz gracias a la editorial jujeña Intravenosa.

En 2018 publicó Detrás de las imágenes, una novela de ciencia ficción. El escenario es una Salta futurista, en la que se produce un apocalipsis zombie. La tecnología juega un rol fundamental en ese futuro: cada capítulo está pensado como si fuera un video de youtube.




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