full screen background image
Consejo de la Magistratura

Opinión | Un triunfo del ideario republicano frente a un aparato poderoso

Por José Armando Caro Figueroa

Abogado- Candidato Lista Justicia Independiente

La elección de representantes de los abogados en el Consejo de la Magistratura de Salta fue una aventura fascinante. “Justicia Independiente” -formación cívica, intergeneracional, pluralista y programática- se propuso enfrentar a la poderosa maquinaria que controla todos los resortes institucionales del foro salteño. Pretendíamos poner fin a su hegemonía e inaugurar una nueva época que abra espacios a renovadas expresiones cívicas y gremiales. Y lo logramos.

Queríamos independizar a la representación de los abogados en el Consejo de la Magistratura para que dejara de ser furgón de cola de Los Que Mandan en la provincia y en la Corte de Justicia.

Percibíamos que el estamento de los abogados, otrora ámbito de debates, de apego a la Constitución, de defensa de la profesión y de resistencia a dictaduras y hegemonías, se encontraba paralizado, carente de ideas, sometido a la rutina del “sí Guillermo” y de otras inconsecuencias.

La construcción de una alternativa

El aparato oficialista cerró viejas heridas internas, usó todos los resortes que controla, y recabó el apoyo del gobernador, de su corte, y de la prensa adepta. Pero, no contó con el hartazgo de centenares de colegas ante el pésimo funcionamiento de la justicia, en donde el abogado sin padrinos es víctima de moras, arbitrariedades y discriminaciones. No advirtieron la bronca silenciosa de los que sufrieron postergaciones o destratos en el accionar del Consejo de la Magistratura.

La estrategia del oficialismo se articuló sobre ejes endebles y falsos: Se presentaron como la culminación del feminismo, pero sus candidatos titulares eran dos hombres y una mujer.

Su pretendido apoliticismo, intelectual y democráticamente insostenible, ignoraba su propia trayectoria; pasaba por alto la composición de su lista; ocultaba sus vínculos con Las Costas y con el rincón oscuro del segundo piso de la Ciudad Judicial. Se contradecía con su convalidación de concursos teñidos de nepotismo y de lealtades personales y políticas.

Para nosotros, la función del Consejo de la Magistratura forma parte de la Política institucional en su más alta expresión, en tanto y en cuanto participa en la conformación de unos de los poderes del Estado.

Sostenemos que la función del Colegio de Abogados, además de lo puramente gremial, ha de vincularse con la defensa de las instituciones de la república y comprometerse activamente con el buen funcionamiento de la democracia constitucional.

Una alternativa programática

Construimos la Lista Justicia Independiente alrededor de un consenso programático (“A los Abogados de Salta”), y de propuestas para mejorar el funcionamiento del Consejo y de la justicia.

Nacimos para exigir el compromiso de los jueces con la democracia constitucional y los derechos humanos. Para abrir espacios de participación a las universidades a la hora de definir los enunciados temáticos de los concursos y la tabla de puntajes.

Rechazamos la discrecionalidad con la que el gobernador selecciona al magistrado de entre la terna aprobada por el Consejo.

Demandamos: Puntajes objetivos. Igualdad de oportunidades para los abogados “de la calle”. Perspectiva de género en el Consejo y en la Justicia. Transparencia (publicidad de expedientes, actas y antecedentes profesionales de jueces y magistrados). Ética (Código Iberoamericano de Ética Judicial, con un tribunal independiente; excusación de vocales cuando concurran causales legales o morales). Responsabilidad de los vocales (voto individual y fundado). Mayor peso de los representantes de los abogados (mayoría cualificada para aprobar ternas, aprobación mayoritaria de la Memoria Anual). Mejora sustantiva en la formación de candidatos y magistrados (incorporando asuntos tales como la constitucionalización de los derechos sustantivos y procesales, y el control de convencionalidad). Y el fin de nepotismos y politización.

Leer bien lo que surgió de las urnas

Lamentamos que sólo votara el 30% de los empadronados. Un hecho que atribuimos al escepticismo de muchos colegas, a la negligencia de otros, y a la estrechez del calendario electoral que limitó a dos días hábiles la duración de la campaña. Cuando pedimos una ampliación de 24 horas, el omnipotente señor Catalano lo rechazó “in limine”.

Igual suerte corrió nuestro pedido al Colegio para que -a través de la prensa- recordara a los abogados su deber de concurrir a votar.

La segunda observación apunta a la introducción del voto electrónico. Que se hizo desoyendo las fundadas observaciones acerca de su vulnerabilidad, y sin las garantías estipuladas por las leyes salteñas.

Los resultados fueron, para nosotros, altamente satisfactorios:

Porque rompimos la hegemonía de Los Que Mandan e introdujimos aire fresco, constitucional y republicano en el Consejo de la Magistratura. Porque contamos ahora con argumentos suficientes para abordar nuevas iniciativas de renovación de la abogacía y de la justicia.

Pero, además de los fríos números, está bueno leer también los rostros y actitudes de los protagonistas en la hora de la verdad.

Mientras que el equipo de la Lista Justicia Independiente festejó ruidosamente el resultado, el oficialismo se sumió en la tristeza y el desconcierto. Sus rostros, por demás expresivos, mostraban desazón y preocupación por los cambios futuros que estamos proponiendo.




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *