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El despojao | El viejo método de la picana en Cachi

Néstor Casimiro resistió, luchó y defendió el territorio ancestral que la Bodega Puna intentó usurpar el martes 5 de febrero, cuando la maquinaria ingresó al campo donde secan los pimientos. En la comisaría fue picaneado.  

Casimiro tiene 35 años y con su esposa Irma González comparte la crianza de cuatro hijos en el paraje La Aguada, dentro del territorio de la Comunidad Diaguita Kallchaki, a unos seis kilómetros de la ciudad de Cachi, Salta.

El Gobierno de Urtubey le aprobó a Javier Montero, el propietario de la bodega, la mejor tierra en la parte baja de un valle de altura, un crédito millonario a pagar recién después del quinto año, le canalizó el agua y  además le arregló el camino.

“Nosotros fuimos detrás de la máquina y vinieron los policías y nos encerraron en nuestro propio territorio. Nos dijeron que teníamos que salir y entonces fueron nuestras autoridades a enseñarles las leyes, porque de eso no saben nada”, aseguró Casimiro a VoVe.com.ar

“Como no hubo acuerdo se vio clarito cómo los tipos de la bodega les dijeron que nos saquen de nuestro territorio. Avanzaron violentamente. A mí me agarraron del cuello y me tiraron al piso. Me esposaron y me doblaron los hombros de manera increíble. Cuando estaba esposado, tirado de cara al piso me comenzaron a patear; uno se paró encima mío. Luego me levantaron y me tiraron en la caja de una camioneta. Tenían a un niño atado a los fierros de la camioneta y le decían que viera cómo me pegaban. Me saltaron encima, me pisotearon y me siguieron pegando.

En la comisaría de Cachi me picanearon. Sí, me dieron electricidad, como en la dictadura. A las horas me liberaron junto a mis otros cinco compañeros y nos volvieron a amenazar. Nos largaron sin decirnos nunca cuál fue el delito que cometimos. Yo no sé cómo estos policías pueden acatar las órdenes que les dan. Son todos conocidos, pero no se autorreconocen como diaguitas. Ellos son originarios de estos territorios, con algunos fuimos a la escuela, jugamos al fútbol, somos vecinos y, sin embargo, ese día ellos estuvieron al servicio de otros”, dijo Néstor.




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