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13J Histórico | Agitando pañuelos

El jueves 14 de Junio por la mañana, luego de una extensa sesión en el Congreso de la Nación, el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) obtuvo media sanción. Tras casi 24 hs de debate, el aborto legal en Diputados cosechó 129 votos a favor y 125 en contra. En Capital Federal y a lo largo y ancho del país, la euforia y el revuelo fue inmediato.

 

Por Ana Azurmendi

Colaboración de Andrea M

 

Haciendo genealogía

Cuando afirmamos que estamos ante un momento histórico es porque en estos días al fin han estallado años de organización feminista por el derecho al aborto en Argentina.

Trazar la genealogía de esta lucha implica realizar un recorrido histórico imposible de abarcar en pocas líneas. Sin embargo, un brevísimo esbozo de la larga tradición feminista post dictadura servirá para comprender que lo que hoy sucede se sostiene en experiencias previas que prepararon el terreno para este estallido verde.

En noviembre de 1987 luego de una reunión de ATEM (Asociación de Trabajos y Estudios sobre la Mujer), surgió entre lxs presentes la inquietud acerca de qué hacer respecto al aborto. La respuesta vino al año siguiente con la creación de la “Comisión por el Derecho al Aborto” (CDA). Fue Rosa Farías, una enfermera del Hospital Muñiz, la que le acercó a una de las integrantes de esta comisión una estadística acerca de los abortos llevados a cabo en ese hospital, confeccionada por personal de Salud del lugar.

 

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Esta estadística fue publicada en folletos que se repartieron en Mendoza. Tras esta divulgación, la jefa de Farías convocó a una reunión a la que asistió Dora Coledesky como miembro de la CDA. De esta reunión asomó la semilla que hoy vería sus frutos en Argentina: había que redactar un proyecto de ley. El primer proyecto se presentó en 1992 y resultó fundamental su difusión para dar a conocer una situación que la gran mayoría desconocía para entonces; el aborto era legal en muchos países del mundo.

Un espacio que resultó fundamental para poner en la agenda pública el tema del aborto fueron los Encuentros Nacionales de Mujeres, una reunión autoconvocada que se realiza anualmente en distintas ciudades del país desde 1.986 con masiva participación sobre todo en los últimos cinco años. Allí se abrieron talleres para discutir sobre aborto de manera oficial a mediados de los ‘90.

A días de la Convención Constituyente de 1994 (que efectuó la última reforma constitucional) se conformó la agrupación “Autoconvocadas para decidir en libertad” como respuesta al fallido intento de la Iglesia Católica de incorporar a la Constitución Nacional “la defensa de la vida desde la concepción”. Si bien este espacio agrupó a muchas organizaciones, se disolvió al poco tiempo.

Hacia fines de los 90 y comienzos del 2000, la Comisión pasó a llamarse Coordinadora por el Derecho al aborto y más tarde Asamblea por el Derecho al Aborto, incorporando grupos de estudiantes, agrupaciones políticas y feministas, organizaciones de lesbianas, con la lógica de las asambleas populares y barriales.

 

En una reunión nacional realizada en Córdoba en el 2005, se decidió lanzar el 28 de mayo de ese mismo año la “Campaña Nacional Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito”. Este nuevo espacio, tal como aparece en su página web, “cuenta en la actualidad con la adhesión de 305 grupos, organizaciones y personalidades vinculadas a organismos de derechos humanos, de ámbitos académicos y científicos, trabajadoras/es de salud, sindicatos y diversos movimientos sociales y culturales, entre ellos redes campesinas y de educación, organizaciones de desocupadas/os, de fábricas recuperadas, grupos estudiantiles, comunicadoras y comunicadores sociales, etc“. El lanzamiento de la Campaña significó la definición a nivel nacional de una red amplia y federal para visibilizar el aborto y llevar adelante la lucha por su legalización con un envión más fuerte.

Nada se pierde, todo se transforma

A aquella reunión en Córdoba viajaron desde Salta, Violeta Carrique y Mónica Menini. A su regreso convocaron una conferencia de prensa en la CTA con el apoyo del dirigente, ya fallecido, David Buenaventura y anunciaron allí el lanzamiento de la Campaña en Salta. Los primeros pasos fueron dados junto a Estela Díaz de la CTA en una reunión con todos los secretarios del NOA de esta central de trabajadores. Esta capacitación, que convocó a varias feministas locales, tuvo como objetivo proponer la creación de un área de la mujer dentro de cada sede de la CTA de la región.

Rememora Menini respecto a los inicios: “Recuerdo la primera volanteada que hicimos el 25 de Noviembre (…) éramos muy poquitas las que estábamos en la plazoleta IV Siglos volanteando. Tengo el recuerdo de tenerla al lado a Irene Cari y a Mary Robles.

Luego se sumó muy fuertemente Gabriela Cerrano del Partido Obrero que llegó a ser senadora y desde su banca bregó por los derechos de la mujeres salteñas”.

Romper con la idea de que todo sucede en las grandes ciudades y nada queda para los lugares que se habitan implica recuperar las experiencias previas en nuestros territorios. Ya sea para darles continuidad o para irrumpir con nuevas propuestas.

No existe posibilidad de sobrevivir a la violencia patriarcal sin organización colectiva. Donde hay opresión, siempre hay resistencia. En los pequeños actos cotidianos, en las formas de vincularnos, en el arte, en las movilizaciones en las calles.

Todas las experiencias dejan aprendizajes y van marcando el terreno para nuevas formas de hacer y decir. Las tensiones, los conflictos, las disputas, los festejos, las victorias le dan vida a un movimiento que jamás está quieto ni dormido. El feminismo, que tanto disgusto y enojo despierta en algunos sectores, se ha convertido en un motor que impulsa hasta lo impensado estrategias para contrarrestar y eliminar las violencias contra los cuerpos. Y Salta, a pesar de los dirigentes que dicen representarla, no se ha quedado atrás en la lucha por la equidad de derechos.

 

El aborto en números

Los 7 diputados nacionales por Salta votaron en contra, varios de ellos esgrimiendo escasos argumentos y analogías absurdas que equiparan a la mujer con animales. Este fue el nivel de los aportes enunciados en el Congreso por parte de funcionarios que cobran por arriba de los $100.000 y que desconocen los vergonzosos índices de nuestra provincia en materia de Salud Pública.

En marzo de este año, el jefe de gabinete Marcos Peña presentó ante la Cámara de Diputados los datos respecto al aborto que maneja el Gobierno. Según este informe en Argentina se registraron 47.043 ingresos hospitalarios siendo Salta la segunda provincia con el índice más alto después de Buenos Aires. Por otro lado, según UNICEF, Salta es la quinta provincia del país con la tasa de fecundidad de 10 a 14 años más alta (2,85) detrás de Chaco, Formosa, Entre Ríos y Misiones. Finalmente, según datos de la Dirección Nacional de Gestión de la Información Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación, en 2016 Salta registró la segunda tasa de denuncias por violación más alta del país (18, 5 es decir alrededor de 18 denuncias cada 100 habitantes).

Respecto a la situación nacional, según los datos aportados por el Ministerio de Salud de Nación en el 2014 se registraron 43 muertes de mujeres a causa de aborto mientras que en el 2015 el número ascendió a 55 constituyendo la principal causa de muerte materna.

Vale la pena recordar que en Argentina, el derecho al aborto está contemplado en el código penal en dos causales: a) si constituye un riesgo para la salud o vida de la mujer gestante y b) violación. En Salta el acceso al aborto siguiendo estos causales estuvo restringido por el decreto inconstitucional 1170/12 emitido por el gobernador Urtubey hasta este año cuando se lo derogó.

 

Verde aborto legal

Las viejas y nuevas generaciones se entretejen, se tensionan, se revitalizan, florecen. Los reclamos, las exigencias, los gritos a viva voz se elevaron y se expandieron como pólvora en la noche heladísima del miércoles 13 de junio. “Hemos sacado la careta de la hipocresía, nos hemos mostrado con toda nuestra fuerza (…) miremos el nivel más alto, el de la franqueza, el de la solidaridad, que dará sus frutos tarde o temprano”, expresó Dora Coledesky en 2005. Más de 10 años después, las palabras de esta histórica luchadora feminista y trotskista, dan cuenta de la gran cosecha de la que hoy el feminismo, las identidades Trans y el movimiento de mujeres son protagonistas.

El debate en torno al aborto se replicó en todo el país. No hubo colegio ni universidad, terciario, centro cultural o instituciones laicas o religiosas que se hayan mantenido al margen. El uso de las redes sociales otorgó a este debate un salto cuantitativo en su alcance: Facebook, Instagram, Twitter rebasaron de publicaciones a favor y en contra del proyecto de ley multiplicándose a cada minuto las repercusiones de la votación. Aún hoy abundan registros fotográficos, producciones audiovisuales, felicitaciones, repudios y mensajes de solidaridad desde otros países latinoamericanos.

En Salta, el miércoles 13 hubo vigilia desde las 11 de la mañana hasta la noche en plaza Güemes, frente a la legislatura. Transcurrieron 10 horas de transmisión en vivo del debate en Diputados, radio abierta y actividades culturales. El monumento a Hernando de Lerma estuvo desbordado. Los nervios, la ansiedad, el frío, el glitter verde. Hubo poesía, coplas, danzas africanas, sikuris, intervenciones, batucada, ilustraciones y música en vivo. Estudiantes secundarios de colegios públicos y privados, de la UNSa y la UCaSal, de los terciarios, profesionales de la Salud, organizaciones feministas, barriales, partidarias y de base; amas de casa, jubiladas, trabajadoras, activistas por los derechos humanos, heterosexuales, lesbianas, trans, docentes, empleadas municipales, abogadas, artistas, todes exigieron aborto legal ya.

 

Alzando la voz

Con perejil, con té de ruda, de poleo, de artemisa. Con agujas de tejer, con perchas, con sondas. Con enfermeros/as que colocan inyecciones en escondites secretos, con médicos/as de renombre que lucran con la desesperación, con curanderos/as en espacios insalubres. Intoxicaciones, hemorragias, mutilaciones.

¿Por qué abortan quienes abortan? No hay una respuesta única. Estamos ante una constelación de motivos posibles. No hay religión, ni procedencia política, ni valores ni ningún tipo de impedimento de orden moral, que disuada a quien no desea gestar de continuar un embarazo. El aborto, sostiene Dora Barrancos, es penalizado pero para las mujeres de clase media y ciertos círculos ha habido siempre una especie de cantera preservada. Esto no ocurre para las mujeres de los sectores populares; cuando no se tiene dinero para abortos seguros, las únicas opciones son una maternidad forzada o morir en el intento. Esta práctica en la clandestinidad resulta una sentencia de muerte segura para quienes carecen de recursos.

Una muerte, dos muertes, 43 muertes por abortos. Muertes evitables. Una de las peores caras de la injusticia social que se profundiza cuando aún existiendo un marco legal que ampara abortos no punibles, las niñas continúan pariendo, los embarazos por violación se naturalizan, los cuerpos trans gestantes se invisibilizan y son violentados en los márgenes del sistema de Salud.

Dora Coledesky le dijo alguna vez a un grupo de periodistas: “Las trampas de la injusticia se rompen en mil pedazos pero con paciencia infinita”. Esta paciencia, que lleva décadas atravesando el deseo de recuperar la autonomía y la libertad para elegir, por fin ha llegado a un punto de ebullición tal que los pañuelos verdes lo inundan todo. Una marea que arremete con fuerzas en las calles, universidades, colegios, barrios, sindicatos y en toda la geografía, desde la Quebrada hasta la Patagonia más austral. Entre cerros, valles, llanuras, con sol, frío, nieve, mar.

La marea verde sube, nos atrapa y nos pone en movimiento porque como expresó Ruth Zurbriggen, activista feminista neuquina: “abortar es una decisión vital. Abortar implica elegir la vida de determinada manera. Eso queremos: que cada persona tenga la oportunidad de elegirse a sí misma y a su vida”.

 

Fotos: Archivo digital de la Comisión por el Derecho al Aborto- La Comisión por el Derecho al aborto en el  VI Encuentro nacional de Mujeres, 1991.




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