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La Pelota No Se Mancha | Tres locos, tres bicicletas y una pasión

Ariel, Martín y Pequeño decidieron ir a Alberdi, Tucumán, para alentar a San Antonio en el partido de ida por la final del Federal C. Lo hicieron de una manera no convencional, ya que recorrieron 425 kms en bicicleta yendo por los Valles Calchaquíes.

 

 

Por Ramiro Jiménez- Juan José Vargas

 

Como un potente rocanrol de La Renga, con toda la furia pasional de los amantes de la redonda, con el espíritu de la hazaña y del sacrificio por seguir los colores, tres locos lindos encontraron su lado salvaje y le pusieron alas a su destino rompiendo los dientes del engranaje rutinario y decidieron ir a Tucumán en bicicleta.

 

En la esquina de Independencia y Escuadrón de los Gauchos, en una importante pared está pintada una leyenda de la canción “Hablando de la Libertad”, de La Renga.  “Una verdad en mi corazón, algo tan grande como el cielo y las montañas”, dice la pared azulgrana con el imponente escudo del Club Deportivo Villa San Antonio. La Villa tiene muchas paredes con leyendas de la banda de Mataderos incrustadas en su corazón.

 

Nada es casual, aunque lo pareciera. Cuando Pequeño, herrero y soldador, rememora el viaje que realizaron se le iluminan los ojos, se traslada en el tiempo y lo relata como si lo viviera nuevamente; sereno, tranquilo y pensante, escucha atentamente la consulta del cronista. ¿Se les cruzó por la cabeza en algún momento volver?

 

“Hubo momentos en que no daba más, pero siempre me alentaron mis dos compañeros. Verlo a Ariel pedalear en su bici panadera doble caño con cubiertas de acero y sin cambios, junto a Martín, me daban mucha emoción”, responde Pequeño y recuerda que en un momento se le rompió la bicicleta y una camioneta lo acercó a sus compañeros de ruta que seguían viaje. A pesar de esta circunstancia nunca escuchó a ninguno plantear la posibilidad de un regreso.

 

“Teníamos que llegar por el Club, por los niños, por la hinchada, por el fútbol, por la bici, por la familia, por la comida, por el locro” dice entre sonrisas. “Era llegar y llegar y llegar”, con los conceptos y la idea bien clara, sabían lo que querían.

 

El Infiernillo

“Cuál es el paisaje más recordado?” Consulta nuestro cronista, y Martín, taxista toma la palabra. “Queda llegando a Tafí del Valle, es una cuesta, un abra, y es todo nubes, no nos quedó ninguna imagen de ahí. Del cagazo que nos pegamos hablamos del Infiernillo todos los días, pasa que llegamos en el mejor horario, a las 7 de la tarde”, cuenta entre risas y agrega. “Disfrutamos cuando pasamos la cuesta, cuando llegamos a Tafí, sabíamos que teníamos que llegar”.

 

En ese momento de la nota aparece Ariel, quien trabaja es una escuela para chicos especiales y aporta más datos. “Era un lugar donde no se veía nada, había mucha neblina, no se veía a más de dos metros. Pequeño nos decía: “no vayan, esperemos a que se haga de día”. Finalmente, y luego de una charla “motivacional”, arrancaron nomás.

 

El Recibimiento

“Fue muy bueno el recibimiento, la hinchada de Alberdi, la familia de Toto. Ese hecho nos levantó mucho el ánimo porque cuando nos faltaban 30 kms nos enteramos del fallecimiento de una persona vinculada a San Antonio, quedamos callados y seguimos pedaleando; y llegar y que te estés esperando con un pasacalle, con la calle cortada, fue emocionante, hubo mucha paz”, contó Pequeño.

 

“Yo no lo podía creer, la gente de ahí mostró un afecto que no podía creer. Se portaron muy bien con nosotros”, acotó el Negro Martín.

Callado pero atento, Ariel agrega que ellos son “hinchas comunes, no paramos en el paravalanchas, ni llevamos las banderas, somos hinchas comunes”.

 

Hablando de la Libertad

El viaje no sólo les sirvió para acompañar a La Villa en la final, sino también para aventurarse en un camino noble, conocerse más y afianzar  la amistad existente. Cerca del mediodía en la Villa, los taxistas pasan y tocan vocina. Los vecinos pasan y saludan a sus hermanos que por este tiempo los representaron enarbolando las banderas de la Villa.

 

Creer en un fútbol sin violencia, donde la familia pueda asistir, donde el respeto prime ante todo, es posible. En este último tiempo, el fútbol ganó, San Antonio ganó, la Villa más popular de Salta cruzó todos los límites impuestos con tres locos lindos en tres bicicletas, movilizados por una pasión: La redonda.




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