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El Personaje del Año | “Para la empresa soy como el aceite”, aclaró Grifo

En las últimas semanas fueron muchos los salteños que protestaron por la mala calidad del servicio de Aguas del Norte. Cortes de calle, manifestaciones barriales, y publicaciones en redes sociales dan cuenta del enojo de los vecinos. Pero hay un personaje que tuvo que soportar toda la bronca y hacerle frente.

 

Equipo de Rescate

Hablamos de Grifito. La mascota de la empresa que se rebeló a la patronal y se puso del lado de los consumidores. Dejó el marketing institucional para sumarse a las filas del pueblo, como un antihéroe, y nosotros charlamos con el.

– Sabemos que no es fácil para vos sentarte y contar tu verdad…

“Y, es complicado. No fueron tiempos fáciles. El ser la mascota o imagen de una empresa te lleva a estar expuesto todo el tiempo. En las últimas charlas en las escuelas me insultaban hasta las maestras jardineras..”

– ¿Cómo empezó todo?

“Cuando se dieron a conocer las primeras denuncias, la bronca se instaló en las calles. Caminaba y la gente que pasaba en motos y autos me gritaban -hace una pausa, toma impulso y grita- “Grifo chorro, venenoso”. Era lógico el enojo, pero yo soy un laburante…” dice mientras se saca la gorra. Y continúa. “Las charlas eran cada vez más violentas. En una salita de cuatro, mientras exponíamos sobre el ahorro del agua, los changuitos se amotinaron y me arrojaron plastilina. Y la maestra lejos de calmar los ánimos, los agitaba, les daba crayones para que me tiren. Imaginate”.

– ¿Cuándo decidiste cambiar tu postura?

“Sinceramente cuando vi que a la empresa no le importaba un carajo”, y rememora. “Una mañana mientras caminaba por la plaza 9 de julio me entregaron una Prensa (diario del Partido Obrero). Ese fue el click. Comencé a cuestionarme mi verdadero rol en la empresa. Fijate que habían vecinos que abrían el caño y salían víboras, sapos y hasta pescaditos. ¿Y a quién puteaban todos? ¡A Grifo! Comprendí que no debía ponerme del lado del patrón, sino del trabajador, del vecino”.

– ¿Te trajo problemas esta decisión?

“Obviamente sí. Desde el vamos tuve en contra a los panfleteros, a las flotillas y hasta los administrativos. Decían que no me ponía la camiseta de la empresa. Yo les decía que eran burgueses al servicio del capital”.

– ¿Cómo solucionaste esos conflictos?

“Lo primero fue boicotear a la empresa desde mi lugar de exponente de marketing. En las charlas les decía a los pibes que tomen Palau o Soda Mónica. Que era preferible tomar Talca cola, al tiempo, que agua del caño. Y me terminé convirtiendo en un ícono de resistencia. Para la empresa, soy el aceite”.

– ¿Tuviste el apoyo de tus colegas mascotas?

Solo tengo dos amigos. Uno es Ronald Macdonald y el otro Sevi, de Seguridad Vial. Uno burgués y el otro botón. Nunca recibí apoyo de ellos. El payaso es símbolo del imperio, mucho no se le puede pedir. Y Sevi me decepcionó. Tiene la gorra bien puesta. Me dejaron solo…”

– ¿Qué opinas de la salmonella?

“No me cabe”.

No entiendo ¿Qué no te cabe?

“Yo soy peronista de Perón..”

–  …Me refiero al virus. El que está en el agua..

“Ahhh, ahora sí. Ese virus es jodido. Me agarró a mí también. Algunos piensan que porque soy Grifo el agua que tomo no me hace nada. Yo no soy un superhéroe, eh?. Soy un boludo que con 40 grados de calor tengo que poner el pecho. Los últimos días laburaba hasta con pañales. Recuerdo a un grupo de vecinos que mientras me arrojaban cartoncitos de papel higiénico me cantaban: “che Grifito, la concha de tu madre, tenemos salmonella y el orto está que arde…”

¿Qué relación hay con la gente de la municipalidad. ¿Recuerdas que había conflictos porque los acusaban a ustedes de romper calles y veredas?

 “Sí. Una tarde estábamos dando un curso en una escuela del Este de la ciudad y cuando salimos, los que obreros en la muni me reconocieron y me agitaron. “¡Ahí está Grifito! ¡El que rompe las calles!” y se vinieron al humo. Sabes que yo leo mucho a Napoleón sobre estrategias de guerra y también sobre foquismo guerrillero, así que en ese momento junté a la gente de marketing, di un pequeño discurso como William Wallace en Stirling y cubrí los flancos y los esperamos. No tenía caballería pero me hice amigo de unos perros marca Apan y se sumaron. El tema fue que, como le pasó al escocés, me traicionaron. Me dejaron solo. Solo atiné a defenderme. Obviamente que recibí patadas de allanamientos por todos lados”.

– El tema es que por ser la imagen de una empresa así estas expuesto todo el tiempo, es decir, nunca sabés de dónde viene el bardo… 

“Y si. No es fácil ser Grifito. Tuve que hacer terapia. Tuve citas con psicólogos y con gente que la estaba pasando mal al igual que yo, como los afiliados al Radicalismo. Inclusive me reuní con Don Yatiri, un brujo peruano que ayuda a borrachos y atrae al ser amado. Bueno, vi su aviso en el chiquito y lo hablé. No me dijo nada nuevo, es un chanta pero un divino”.

– ¿Y cómo sigue tu historia? 

“Tengo el apoyo de la gente. Me siguen la corriente. Igualmente saben que el análisis de plantas potabilizadoras, el relevamiento de acueductos y pozos, son un gran chamuyo. Y yo eso no defiendo más. Eso lo sabe el vecino. Soy un nuevo Grifito, renovado. Tengo consciencia de clase. Por eso ahora cuando voy a dar una charla porto una remera que dice: “Si señor, somos la revolución, tu enemigo es el patrón”.

Así, con la piel erizada, Grifo se despidió cordialmente, y antes de encarar la parada del 4L, acotó. “Chau chicos, hasta mañana..”




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