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Congreso Nacional | Derrota del Gobierno, triunfo de la movilización

Fracasó la maniobra del Gobierno de adelantar la sesión para intentar esconder el repudio al saqueo a los jubilados. El triunfo de la movilización, a pesar del rol de las cúpulas sindicales, demuestra que hay fuerzas para voltear las reformas que atacan las condiciones de vida del pueblo trabajador.

 

Por Fernando Scolnik

 

La burda maniobra que intentó el Gobierno nacional adelantando una semana la sesión que intentaba votar el saqueo a los jubilados terminó en una importante derrota y crisis del macrismo.

 

Si Cambiemos buscó con ese artilugio que no se expresara el enorme repudio popular a sus medidas, y votar el ataque sin movilización afuera del Congreso Nacional, hay que decir que su fracaso fue absoluto.

 

Las postales de movilizaciones en distintos puntos del país, la represión por parte de la Gendarmería Nacional responsable de la muerte de Santiago Maldonado, y finalmente el levantamiento de la sesión, hablan por sí solos.

 

A casi dos meses de las elecciones del 22 de octubre, el Gobierno, muy lejos del exitismo inicial que quisieron transmitir sus medios de comunicación afines, aún no ha logrado aprobar ninguna de las reformas que propuso como parte esencial de su política de “reformismo permanente” a favor de los grandes empresarios para la segunda parte de su mandato. A estas dificultades hay que sumarle una economía con más incógnitas que certezas, el reciente fracaso de los acuerdos con la Unión Europea y la crisis del submarino.

 

Si algo es necesario subrayar, es que la sesión en diputados fue derrotada por la movilización que expresó el repudio de masas al ataque a los jubilados, a pesar del rol nefasto de la mayor parte de las cúpulas sindicales. Mientras que la CGT, de forma insólita, convocó (y levantó) un paro nacional para el día posterior al tratamiento de la ley, las CTA no sólo no pararon en todos sus gremios (como el subte, un servicio estratégico) sino que convocaron a movilizarse este jueves en un horario tardío, después del horario de convocatoria a la sesión en diputados.

 

Muy por el contrario, el PTS y el sindicalismo combativo nucleado en el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC) y otras agrupaciones estuvieron en la primera línea de combate desde temprano, continuando con su política de llamar a enfrentar las reformas del macrismo desde que fueron anunciadas. Estos sectores se movilizaron desde la mañana en Callao y Corrientes y distintos puntos de todo el país, para confluir luego con otros sectores de distintos gremios (entre ellos columnas de la UOM o SUTECBA), movimientos sociales (como la CTEP y Barrios de Pie), federaciones y centros de estudiantes y partidos de izquierda (como PO, MAS y MST) en las inmediaciones del Congreso Nacional, enfrentando la represión por todo el centro porteño hasta avanzada la tarde.

 

Si a pesar de las conducciones sindicales se derrotó la sesión en diputados, lo que es claro es que hay una enorme fuerza social dispuesta a enfrentar todas las reformas del Gobierno (previsional, jubilatoria y laboral), así como los tarifazos y los despidos.

 

Por la tarde, primero Elisa Carrió, y luego Marcos Peña, dejaron en claro que luego del traspié intentarán seguir con sus planes de ataques al pueblo trabajador en beneficio de los grandes empresarios.

 

Si bien intentarán nuevas maniobras, como hacer alguna “concesión” para continuar con lo esencial de los ataques, lo que hoy quedó demostrado es que se pueden derrotar los planes del Gobierno.

 

Ninguna confianza se puede tener en los diputados de las distintas variantes del peronismo que hoy no dieron quórum, presionados por la movilización popular, y que en muchos casos responden a gobernadores que habían pactado con el macrismo. Dos años del macrismo aprobando leyes en minoría dan cuenta de esto.

 

Hoy más que nunca, todos los sindicatos que dicen oponerse a la política económica del macrismo deben convocar a un plan de lucha nacional con continuidad hasta derrotar todas las reformas y los tarifazos. Estos gremios, estratégicos, pueden paralizar el país y movilizar a cientos de miles de personas. Hay fuerzas para ganar.




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