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8º Marcha Nacional de la Marihuana | “No más presos por autocultivo”

La Marcha Nacional es una convocatoria que se realiza desde el 2010 en nuestro país y su convocatoria es cada vez más masiva. En Salta es la segunda vez que se realiza la convocatoria que, en 2016, alcanzó más de 300 personas que marcharon por las calles céntricas reclamando “autocultivo”.

 

 

Redacción.- Los pedidos que se elevan son “no más presos por autocultivo-  modificación de la ley penal de drogas, para no criminalizar usuarios- modificación de la ley de cannabis medicinal, para que amplíen las patologías tratables con cannabis- regulación para cultivo y todos los usos del cannabis y que se considere al cáñamo como cultivo agrícola, según la Convención de estupefacientes de la ONU a la cual la Argentina Adhiere.

 

“Es increíble que frente a tanta evidencia del daño que causan los fármacos con recetas, que generan daños irreversibles en nuestro seres queridos, todavía nos siga asustando las ventajas que trae la planta de cannabis, en especial para ese ser querido que sufre alguna patología y puede ser beneficiado con una alternativa eficaz y segura”, enfatizó Horacio Lagos Domínguez, vocero la Asociación Autorregulada para la Soberanía Medicinal, que agrupa a familias que cultivan para abastecerse de la materia vegetal de calidad que cada uno necesita.

 

Y continuó. “Tenemos la planta porque nos hace bien y es la ley que nos enferma. La criminalización de usuarios como batalla al narcotráfico, es igual a que si quisieran combatir la trata de personas encarcelando a potenciales personas a ser secuestradas. Es ridículo que hablamos de salud remarcando que tu elección puede generar mayor daño por cuestiones legales y de seguridad”.

 

Los testimonios continúan, existen muchos y variados, como el de Carolina, que también es miembro de la Asociación. “Yo era de esas personas que pensaba que todo esto era malo, que jamás iba a usar, y hoy veo a mi mami y mucha gente de todas las edades beneficiarse con la planta. Yo marcho por la despenalización, para que podamos cultivar en paz. Para que creen el registro y poder terminar con los atropellos policiales y judiciales”, aseguró en primera instancia.

 

Luego, abarcó el tema social, y todo lo que ello implica. “Hay que terminar con la estigmatización y que dejen de considerarnos como narcos. Lo único que queremos es meter las manos en la tierra por nuestra gente y lo voy a seguir haciendo; metiendo las manos en la tierra de manera solidaria para mucha gente que está imposibilitada de cultivar pero que necesita urgente esta cura”.

 

La convocatoria apunta al centro de la problemátic: modificar de manera urgente la desactualizada e inconstitucional vigente ley de estupefacientes, la cual es perjudicial para la salud, que lo único que permitió desde que se implementó por en el año ‘89 es saturar las unidades penitenciarias de usuarios de drogas, y como es evidente en funcionarios de provincias fronterizas, un enriquecimiento de dudosa procedencia, mientras en los barrios el “flagelo de las drogas” crece y crece.

 

Miles de usuarios de todo el país reclaman, no más persecución por fumar un “porro” o por tener plantas de cannabis en su casa, mientras crecen denuncias contra policías, jueces y políticos que dejan entrever conveniencias con la actual situación.

 

Políticas para despenalización y regulación para la lucha contra el narcotráfico

 

La “despenalización” de las sustancias ilícitas implica que las personas no vayan presas por tenencia para su consumo personal. Sobran ejemplos de países que despenalizaron las drogas.

 

La política de “legalización” implica despenalizar el consumo: cada cuál es libre de llevar su vida como desee sin que el Estado tenga que regularla, Art. 19 de la Constitución Nacional.

 

Pero lo más importante es que al despenalizar el consumo se terminarían varias excusas con las que muchas veces se “justifican” los abusos policiales, pero principalmente, legalizar apunta a regular el circuito de producción, distribución y comercialización. El ejemplo de Uruguay como política de salud y de seguridad que permite tres formas de acceder a cannabis de calidad, es el paradigma de lucha contra el mercado negro, quitándole consumidores para terminar con el gran negocio del narcotráfico que se basa en la ilegalidad de las drogas para generar ganancias extraordinarias, mercado negro donde la rentabilidad prima por sobre la calidad.

 

Sin drogas ilegales no hay narcotráfico

 

Según la ONU el narcotráfico representa un mercado con ganancias mayores a los 500 billones al año, ganancias extraordinarias gracias al manto de ilegalidad de la producción y comercialización. Ganancias que aumentan cuando se vinculan los negocios “afines”, tráfico de armas, de personas y de blancas, hablando de un negocio multimillonario manejado por unos cuantos grupos económicos a nivel mundial, que también manejan paraísos fiscales, siendo el Vaticano uno de ellos.

 

La política de “guerra contra el narcotráfico” no detuvo el crecimiento del narcotráfico en ningún país donde se aplicó y por el contrario lo único que aumentaron fueron las víctimas producto de la violencia que genera el mismo sistema y convirtió al Estado en un estado narco que fortaleció su fuerza represiva y pareciera hoy que la adicción está en criminalizar usuarios.

 

La legalización y legalidad para la utopía de salud pública contra presupuestos de seguridad que aumentan la violencia

 

La ilegalidad de las drogas en realidad es un obstáculo para tratar las adicciones correctamente. La criminalización de usuarios los lleva a buscar ayuda sólo en casos excepcionales. Con la legalización se debería agilizar el tratamiento para las personas con consumos problemáticos.

 

Según los datos de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) cada año mueren 200.000 personas en todo el mundo como consecuencia del consumo de drogas ilegales, mientras que por alcohol mueren 2,3 millones y 5,1 millones por consumo de tabaco. Esto significa que por cada persona que muere por adicción a drogas ilícitas, hay 37 que mueren por consumir alcohol o tabaco, que son legales.

 

Despenalizar, legalizar y regular, en beneficios de los usuarios y contra las mafias que controlan el gran negocio del narcotráfico, y sus consecuentes muertes violentas.




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