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Juez Juliano

#CannabisEsSalud | Juez penal en lo correccional sobreseyó a cultivador

Durante su columna de autocultivo por Del Plata Salta, Horacio Lagos entrevistó telefónicamente al Juez Mario Alberto Juliano, quien recientemente sobreseyó a cultivador.

 

Por Horacio Lagos

 

“Lo que único que se encontró son 19 plantas y algunos cogollos conservados en frascos, sin que el Estado pudiera demostrar la existencia de que esa actividad estuviera vinculada al narcotráfico o comercio ilícito” detalló Juliano en primera instancia y agregó. “Por supuesto que el contexto de 19 plantas no da para el narcotráfico, evidentemente, sino seria un narcotraficante fracasado”.

Mario Alberto Juliano es Juez penal en la correccional número 1 de Necochea.

 

– Respecto a la cantidad de plantas como indicativo de consumo y su relación con la desfederalización de la ley de estupefacientes, ¿por qué se hace hincapié en la cantidad de plantas y no en el contexto del cultivo para consumo personal?

 

– Hay que tener en cuenta que el preciado aceite cannábico no surge de las nubes ni de la humedad de la atmósfera. Para que haya aceite cannábico tiene que haber plantas de cannabis, que muchas personas cultivan, además de consumo personal, para un fin solidario.

El tema de la cantidad, la ley no establece la frontera entre el consumo y la tenencia de “tanta” cantidad que implique necesariamente comercio. Los jueces no podemos completar este vacío porque sino estaríamos legislando. Esta cuestión tiene que ser resuelta en base al principio de razonabilidad. Si encontramos un camión con cinco toneladas de marihuana, podríamos razonar, presumir, que esas cinco toneladas no serían para consumo personal. Ahora, si encontramos en una casa un indoor o lo que fuera con una determinada cantidad de plantas, eso está dentro de la organización personal de cada individuo. Si no existe la demostración de una ultractividad, a través de una investigación que muestre actividad del comercio, mensajes y cruzamientos telefónicos, un corte de un usuario que fue a comprar a ese domicilio, balanza de precisión y todo lo que se utiliza para el comercio, bueno, realmente se podría presumir que la mera cantidad de sustancia es para comercializar, está equivocado completamente.

 

– ¿Qué costo tiene para nosotros como ciudadanos todo este procedimiento?

 

– Obviamente implica dilapidar recursos, es muy costoso. Los funcionario de la justicia percibimos buenas remuneraciones y estaría bueno que estos fondos sean destinados a cuestiones más productivas y más edificantes para la sociedad y no perder el tiempo en temas que, como claramente lo dice la constitución, no causan perjuicio a terceras personas, no lesionan a nadie. Este es un proyecto de vida que tiene que ser respetado, que no puede ser interferido por el Estado. Hay muchas estadísticas que muestran de qué modo dilapidamos recursos con esta “guerrita fracasada”.

Para el Juez Juliano, este “es un precedente muy humilde, modesto. Es una discusión judicial que me parece bien que tome estado público, porque debe contribuir al debate público que tenemos que dar sobre estas cuestiones. Los jueces tenemos que acostumbrarnos, que no solamente tenemos que hablar a través de la sentencia, sino también tenemos que comunicarnos con los referentes de la sociedad y decir por qué resolvemos del modo que resolvemos, pero las resoluciones son meramente paliativas que resuelven casos individuales. Lo que hace falta en Argentina es una legislación moderna y acorde con las necesidades de la población”.

 

– Respecto a la modificación de la ley de precursores químicos, también se agravó el tema de la excarcelación en los delitos de narcotráfico y ahora, con la ley de cannabis medicinal, ¿no crea un marco de mayor represión contra los usuarios?

 

– Es un delgado límite en el cual se transita, sobre todo en un contexto judicial, que no todos los operadores tienen la misma mirada. No digo que sea la mejor, estará dentro de la discusión, lo que quiero significar es que muchos operadores del sistema judicial tienen una mirada un poco más estrecha o más restrictiva, y siempre esta el riesgo latente que puede ser confundido un cultivador individual con una situación de tráfico a escala y llegara a quedar “atrapado por el Derecho”, atrapado en un tipo penal con consecuencias realmente graves.

Finalmente, fue consultada su perspectiva respecto al flagelo y la “guerra contra las drogas”. Allí, marcó la necesidad urgente de desplazar del eje seguridad, hacia al eje de salud pública; no sólo para nuestro país, sino también para la región.

“No tenemos sociedades mejores gracias a este tipo de políticas, nos interpela a plantearnos que esta guerra inútil y costosa no rinde frutos a nadie, debemos plantear el debate amplio de este modelo de sociedad, debate realista y responsable”.




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